Más allá del tránsito: protestas rumbo al Mundial 2026 ponen ‘bajo la lupa’ internacional demandas sociales en México

La especialista indicó que las movilizaciones revelan la falta de interlocución efectiva con autoridades

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CIUDAD DE MÉXICO, 09JUNIO2026.- Elementos de la policía capitalina resguardon y realizan cortes a la circulación en el perímetro del estadio Ciudad de México, esto debido a la marcha programada por maestros, pertenecientes a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación quienes fueron detenidos sobre Calzada Tlalpan a la altura de la estación del Tren Ligero, Registró Federal. FOTO: ROGELIO MORALES  /CUARTOSCURO.COM

A un día de la inauguración de la Copa Mundial FIFA 2026 en la Ciudad de México, el evento se perfila como un escaparate que coloca bajo observación internacional demandas sociales que distintos sectores acusan no haber podido encauzar por vías institucionales.

Las movilizaciones anunciadas por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), colectivos de personas buscadoras y familiares de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa exponen, más allá del evento deportivo, un problema de interlocución con las autoridades, afirma la doctora Marisol López Menéndez, académica del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Iberoamericana.

Para López Menéndez, el Mundial se convierte en una plataforma para grupos que se perciben abandonados o ignorados, y que encuentran en la atención pública un espacio para colocar sus exigencias en la agenda nacional e internacional.

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“Cada vez más grupos sociales encuentran en estos eventos internacionales el único espacio en donde, por necesidad, se les mira”, señala.

La especialista sostiene que las movilizaciones convocadas en torno al Mundial no deben leerse únicamente como acciones contra el torneo, sino como una expresión del desencanto de sectores que no han encontrado respuestas satisfactorias a demandas que, en muchos casos, llevan años sobre la mesa.

Entre ellas, menciona las exigencias de la CNTE respecto a la Ley del ISSSTE de 2007, así como las demandas de colectivos de búsqueda ante la crisis de desapariciones que vive el país.

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La protesta como vía para abrir negociaciones con el gobierno

López Menéndez explica que, cuando las instituciones no ofrecen canales eficaces para atender problemas sociales, las personas suelen recurrir a formas de protesta más visibles para atraer la atención pública.

“Las personas están buscando formas de interlocución que obliguen al gobierno a establecer negociaciones serias”, afirma.

A su juicio, la recurrencia de bloqueos, marchas y otras acciones de presión pública también refleja una desconfianza creciente en los mecanismos institucionales tradicionales.

La investigadora señala que, en distintos ámbitos, muchas personas perciben que los procedimientos administrativos son lentos, complejos y poco efectivos, por lo que terminan optando por acciones que permitan visibilizar sus problemas de manera inmediata.

“Si la gente no ve resultados, el incentivo es pensar que tomar una avenida es la única manera en que la autoridad va a escuchar una queja”, explica.

Las causas de las movilizaciones quedan detrás de las afectaciones viales

La académica también llama a revisar la manera en que la sociedad suele percibir estas movilizaciones.

Considera que con frecuencia la atención pública se concentra en las afectaciones al tránsito o la movilidad, mientras que las causas que originan las protestas quedan en segundo plano.

“Muchas veces nos quejamos de los manifestantes porque toman las calles, pero no necesariamente volteamos a ver los problemas que están tratando de visibilizar”, apunta.

De cara al Mundial 2026, López Menéndez considera que la atención internacional puede contribuir a colocar temas como las desapariciones, la seguridad social o las demandas magisteriales bajo una mayor observación pública.

Sin embargo, advierte que el reto principal no es gestionar las manifestaciones durante el evento, sino fortalecer los mecanismos institucionales de diálogo y respuesta para evitar que la protesta se convierta en el único recurso para quienes buscan ser escuchados.