Los perros de asistencia son mucho más que animales de compañía. Gracias a un entrenamiento especializado, estos ejemplares ayudan a personas con discapacidad o con determinadas condiciones de salud a realizar actividades cotidianas, desplazarse con seguridad y mejorar su calidad de vida.
En la Ciudad de México, la legislación reconoce oficialmente diversas categorías de perros de asistencia, cada una diseñada para atender necesidades específicas. Además, las normas vigentes protegen el derecho de los usuarios a acceder junto con sus animales de servicio a espacios públicos y privados sin ser objeto de discriminación.
Perro guía: apoyo para personas con discapacidad visual
El perro guía es probablemente el tipo de perro de asistencia más conocido. La ley reserva esta denominación exclusivamente para los ejemplares entrenados para acompañar a personas con discapacidad visual o sordoceguera.
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Su función principal es facilitar la movilidad independiente y segura de su usuario. Estos perros aprenden a evitar obstáculos, identificar rutas seguras, detenerse ante peligros y ayudar en los desplazamientos diarios por calles, edificios y sistemas de transporte.
Gracias a su entrenamiento, las personas usuarias pueden desenvolverse con mayor autonomía en distintos entornos urbanos.
Perro señal: una ayuda para personas con discapacidad auditiva
Los perros señal están adiestrados para asistir a personas con discapacidad auditiva. Su labor consiste en alertar a sus usuarios cuando se produce un sonido relevante en el entorno.
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Entre las señales que pueden identificar se encuentran timbres, alarmas de emergencia, el llanto de un bebé, teléfonos sonando o incluso el claxon de un vehículo.
Una vez detectado el sonido, el perro guía a la persona hacia el lugar de donde proviene, permitiéndole reaccionar de manera oportuna ante situaciones cotidianas o de riesgo.
Perro de aviso o alerta médica
Esta categoría está destinada a personas que viven con ciertas condiciones médicas que pueden derivar en crisis repentinas.
Los perros de aviso o alerta médica son entrenados para detectar cambios fisiológicos que preceden a episodios como crisis epilépticas o alteraciones en los niveles de glucosa en personas con diabetes.
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Su capacidad para advertir con anticipación una emergencia permite que el usuario tome medidas preventivas, administre medicamentos o busque un lugar seguro antes de que ocurra una desconexión sensorial o una crisis médica.
Perros para personas con Trastorno del Espectro Autista
Los perros de asistencia para personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) cumplen funciones especializadas relacionadas con la seguridad y la contención emocional.
Su entrenamiento está orientado a preservar la integridad física de sus usuarios, especialmente en situaciones de estrés, crisis o conductas de fuga.
Además, pueden ayudar a proporcionar estabilidad emocional y acompañamiento constante, favoreciendo la interacción con el entorno y brindando apoyo tanto a la persona usuaria como a su familia.
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Perros de asistencia para movilidad
Los perros de asistencia para movilidad están diseñados para apoyar a personas con discapacidad física o motriz.
Estos animales reciben entrenamiento para realizar diversas tareas que facilitan la vida diaria, como abrir y cerrar puertas, encender o apagar interruptores, recoger objetos caídos, trasladar artículos pequeños o ayudar en el desplazamiento de una silla de ruedas.
También pueden servir como apoyo para mantener el equilibrio durante ciertos movimientos, contribuyendo a una mayor independencia de sus usuarios.
Derechos garantizados por la ley en la Ciudad de México
La legislación capitalina reconoce la importancia de los binomios formados por la persona usuaria y su perro de asistencia, por lo que establece diversas garantías para evitar actos de discriminación.
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Entre los principales derechos destaca el acceso libre y gratuito a cualquier espacio público, establecimiento mercantil, centro comercial, restaurante, oficina, institución y medio de transporte, incluyendo Metro, Metrobús, taxis y servicios de movilidad por aplicación.
Asimismo, para acreditar su condición de perro de asistencia, el animal debe portar de manera visible su arnés, peto o distintivo correspondiente, mientras que el usuario debe contar con la documentación expedida por un centro de adiestramiento certificado.
Estas medidas buscan fomentar una ciudad más incluyente, accesible y respetuosa de los derechos de las personas que dependen de un perro de asistencia para desarrollar sus actividades cotidianas con seguridad y autonomía.
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