El segundo Informe de Rendición de Cuentas de la presidenta Claudia Sheinbaum no fue solo un recuento de cifras. Desde antes de subir al estrado, la mandataria dejó claro que el evento también funcionaría como respuesta política a lo que su gobierno denomina presiones e injerencias externas sobre México.
“Ese fue el narcogobierno”
La mandataria no escatimó en dureza al arrancar. “Al estilo de Felipe Calderón, que llenó el país de muerte y de sangre con la fallida guerra contra el narco; su alianza con un cártel de la droga fue demostrada con creces: ese fue el narcogobierno”, sentenció ante el recinto.
Para reforzar la crítica al conservadurismo, recurrió incluso al escritor Carlos Monsiváis, citando su célebre frase: “la verdadera doctrina del conservadurismo es la hipocresía”.
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El ataque no se limitó a Calderón. Sheinbaum extendió la acusación a los 36 años de gobiernos neoliberales, a los que responsabilizó de haber cedido la rectoría del país: “Entregaron la riqueza del pueblo y de la nación a unos cuantos. La política económica era dictada desde el exterior y permitieron la injerencia del Gobierno de Estados Unidos en buena parte de las decisiones de la vida pública de México”.
Fue aún más específica al recordar que “Ernesto Zedillo pactó en Estados Unidos la salida del PRI y la llegada del PAN a la Presidencia, a cambio de un préstamo de 40 mil millones de dólares” para solventar una crisis que, en sus palabras, ellos mismos generaron.
El caso que encendió la mecha
El contexto del informe se volvió aún más tenso: días antes, la Fiscalía General de la República (FGR) había citado a declarar a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, en el marco de una investigación sobre la presencia de agentes de la CIA en un operativo realizado en territorio mexicano sin autorización federal.
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Sheinbaum aclaró que la comparecencia de Maru Campos ante la FGR no significaba una acusación directa en su contra, sino que la investigación se relaciona con la presencia de personas extranjeras durante un operativo de seguridad en territorio mexicano.
Sin embargo, el PAN convirtió el citatorio en bandera política, acusando al gobierno de persecución. Sheinbaum fue directa: “No se le está imputando nada. A la gobernadora se le convocó para que pudiera dar su versión sobre lo que ocurrió”.
No solo Chihuahua: también Sinaloa y funcionarios de Morena
Lo que muchos leyeron como un ataque selectivo a la oposición se complicó cuando trascendió que la FGR también investigaba a funcionarios del propio partido gobernante. Entre los citados a entrevista figuran el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, el senador morenista Enrique Inzunza y el presidente municipal con licencia de Culiacán, Juan de Dios Gámez, luego de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos solicitara la detención urgente con fines de extradición de 10 funcionarios mexicanos por presuntos nexos con una facción del Cártel de Sinaloa.
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Sheinbaum exigió que Washington presentara pruebas antes de actuar, marcando distancia frente a lo que consideró una extralimitación del gobierno estadounidense.
La oposición, señalada por alianzas con el extranjero
En este escenario, la presidenta elevó el tono. Acusó a sectores de la oposición de buscar alianzas con gobiernos extranjeros y grupos de derecha de otros países para intentar recuperar el poder político en México, afirmando: “Dicen: vamos a aliarnos con gobiernos extranjeros, con la derecha del extranjero, para que podamos regresar a gobernar México. Pero eso no va a pasar”.
Alertó que hay organizaciones en Estados Unidos a las que no les gustan los gobiernos que hacen caso al pueblo, y señaló que la oposición mexicana tiene actualmente mucha relación con organizaciones extranjeras, mencionando como ejemplo la visita de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, traída por el PAN.
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