Christian Nodal intentó registrar el 22 de abril de 2026 ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial el nombre artístico “El Forajido”, una maniobra legal que revela que el cantante sonorense no es dueño de su propio nombre: “Christian Nodal” está registrado a nombre de su padre, Jaime González, con derechos renovados hasta 2036.
El registro de la nueva marca no llegó en silencio. Desde el escenario de un concierto reciente, Nodal lo dijo abiertamente: “Yo hace rato les conté que mi imagen no es mía, mi nombre no es mío ni mi música es mía, pero mi corazón y mi voz siempre va a ser de ustedes”.
El control sobre la marca “Christian Nodal” recae en el papá del cantante, eso le otorga autoridad sobre el uso comercial del nombre en giras, campañas publicitarias y productos derivados.
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Sin esa autorización, el intérprete de “Un Vals” no puede operar de forma autónoma bajo la identidad con la que construyó su carrera. El registro de “El Forajido” ante el IMPI apunta a crear una nueva plataforma artística fuera del alcance de la empresa familiar.
“La propia sangre te puede fallar”
El quiebre con su entorno más cercano quedó expuesto ante su público. “Todo puede salir mal en un evento, pero lo único que es real es esto, la energía y vernos frente a frente y disfrutar cada canción”, dijo el artista desde el escenario antes de abordar el conflicto familiar.
Luego fue directo: “La propia sangre te puede fallar, los negocios te pueden fallar, las amistades te pueden fallar, pero nunca el pecho de ustedes”, expresó con visible desánimo ante la multitud.
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La película de Elvis como espejo
El fin de semana, Nodal retomó sus redes sociales y publicó en sus historias de Instagram una tarde disfrutando de películas desde la comodidad de su hogar. Sin embargo llamó la atención el fragmento que apareció en el videoclip, se trata de la cinta Elvis (2022), el filme de Baz Luhrmann que narra la carrera del rey del rock and roll a través de la figura de su controvertido mánager, el Coronel Tom Parker.
La elección no pareció casual. La cinta retrata cómo Parker ejerció un control total sobre la imagen, los contratos y los movimientos del artista durante dos décadas, limitando su independencia hasta el final de su vida.
La publicación del sonorense fue leída por seguidores e internautas como una comparación directa entre su situación y la del fallecido Elvis Presley: un artista atrapado dentro de una estructura de poder que lleva el apellido de quienes debían protegerlo.
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