Dos periodistas fueron agredidos mientras realizaban una cobertura durante la acreditación del Sistema Universal de Salud, en Ciudad de México.
De acuerdo a los reportes y al video difundido en redes sociales, el reportero Marco Campillo y el camarógrafo Alejandro Ramírez acudieron al módulo ubicado en la tienda SuperISSSTE, en la alcaldía Coyoacán, para realizar la cobertura de los primeros registros para tramitar la nueva credencial universal de salud.
Ambos portaban uniforme y acreditación. A pesar de esto, al iniciar la grabación, una persona con chaleco del gobierno capitalino, identificada como adscrita a la Secretaría del Bienestar, se acercó y cubrió el lente de la cámara. Con este gesto, impidió de forma directa que el periodista continuara su cobertura.
La acción quedó registrada en video, lo que permitió documentar el momento exacto en que comienza la obstrucción al trabajo periodístico.
Frente a esta situación, el reportero y el camarógrafo reclamaron a los funcionarios. Insistieron en que no taparan la cámara y les permitieran realizar su labor. A pesar de sus argumentos y de su identificación visible como prensa, otros funcionarios públicos se sumaron al grupo que bloqueaba la grabación.
La tensión aumentó en cuestión de minutos. Los servidores públicos insistían en tapar la cámara y comenzaron a empujar a los comunicadores.
La confrontación no se limitó a los intentos de bloquear la cámara. Hubo empujones, agresiones verbales y amenazas dirigidas contra los periodistas. Los funcionarios públicos exigían que se retiraran del lugar, argumentando que no podían grabar en ese espacio.
Los reporteros reiteraron que se encontraban en un espacio público y que la ley les permite documentar actividades de interés social, sobre todo tratándose de un evento oficial con presencia de funcionarios y beneficiarios de programas sociales.
Finalmente, los periodistas fueron retirados de las instalaciones. No pudieron concluir su labor informativa. De acuerdo con Meganoticias, medio al que pertenecen los reporteros, en el incidente varias personas los golpearon y causaron daños a su equipo de trabajo, aun cuando en el sitio había adultos mayores presentes.
El medio subrayó que los comunicadores solo cumplían con su trabajo y estaban plenamente identificados, tanto por su uniforme como por sus acreditaciones.
En las grabaciones difundidas se escucha a uno de los reporteros señalar que el lugar es un espacio público, y recalca que los funcionarios del gobierno capitalino no tienen derecho a prohibir la grabación en el recinto. A pesar de la claridad en la identificación de los comunicadores, los funcionarios mantuvieron su postura y recurrieron a la fuerza para impedir la cobertura.
Durante el altercado hubo amenazas, forcejeos, insultos y empujones. Hasta el momento, las autoridades capitalinas no han emitido ningún posicionamiento sobre la agresión a los periodistas ni sobre la restricción a su labor informativa. El caso ha generado preocupación en el gremio periodístico por el trato que reciben los comunicadores durante la cobertura de actos públicos.