La nueva sala de hemodiálisis del IMSS en la UMF No. 13 de Azcapotzalco ya atiende a pacientes con insuficiencia renal, con una capacidad de hasta 200 sesiones diarias y un equipo especializado que opera en cinco turnos.
El director general del Instituto Mexicano del Seguro Social, Zoé Robledo, encabezó la inauguración y destacó que esta iniciativa reduce la dependencia de servicios subrogados y amplía la atención directa dentro del Seguro Social.
Cuántas personas puede atender la nueva clínica de hemodiálsis
Desde su apertura el 13 de febrero, la instalación ha registrado más de 200 sesiones en 49 pacientes, lo que refleja una demanda sostenida.
El área, que requirió una inversión de 22,2 millones de pesos, dispone de 40 sillones de hemodiálisis y está equipada para realizar hasta 4.800 sesiones mensuales, lo que beneficiará a aproximadamente 1.600 personas cada mes.
En la zona norte de la Ciudad de México, el IMSS ya cuenta con cuatro salas similares, que en conjunto suman 138 sillones y pueden realizar alrededor de 114.000 sesiones mensuales.
Esto forma parte de una estrategia para brindar terapia de sustitución renal con recursos propios, evitando así canalizar a los pacientes a hospitales externos o servicios privados.
La nueva sala permite a los derechohabientes reducir los traslados, ya que antes debían acudir a otros hospitales de la red o depender de servicios privados en zonas como Polanco.
Además, este modelo representa un ahorro mensual de 860.256 pesos en gastos por subrogación de servicios.
Equipamiento de clínicia de hemodiálisis
La unidad está integrada por 16 médicos —incluidos cinco nefrólogos—, 47 enfermeras y 13 profesionales paramédicos, quienes operan en turnos matutino, vespertino, nocturno, acumulado y móvil.
El enfoque también abarca consultorios de nutrición, psicología y la promoción del trasplante renal.
Durante 2024 y 2025, la representación del IMSS en la ciudad registró un promedio anual de 14 mil consultas de primera vez por insuficiencia renal, con aproximadamente 1,250 pacientes que requieren tratamiento sustitutivo y cerca de 14 mil sesiones de hemodiálisis cada mes. Este dato evidencia la magnitud del reto sanitario que representa la insuficiencia renal en la capital.
Según Zoé Robledo, la reconversión de la UMF No. 13 —que durante la pandemia funcionó como área hospitalaria para emergencias de COVID-19— permite ahora responder a la creciente epidemia de enfermedades como la diabetes y la hipertensión, principales causas de insuficiencia renal en el país.
El director enfatizó que la prioridad es ofrecer atención integral dentro del propio Instituto:
“Que sea con trabajadoras y trabajadores del IMSS, no con servicios subrogados”, subrayó Robledo.
Además, insistió en que se fortalecerán las acciones preventivas, sin descuidar la calidad de la atención a quienes ya requieren tratamiento renal.
La ceremonia de inauguración contó con la presencia de autoridades médicas y administrativas del IMSS, quienes coincidieron en la importancia de ampliar la capacidad de respuesta ante el aumento de enfermedades crónicas que afectan la función renal en la población capitalina.