México enfrenta una “crisis tóxica” y se ha convertido en un “basurero” para residuos provenientes de Estados Unidos, según advirtió Marcos Orellana, relator especial de la ONU sobre sustancias tóxicas y derechos humanos, en declaraciones recogidas por The Guardian y el medio de investigación Quinto Elemento Lab.
Orellana realizó una misión investigativa de 11 días en México el mes pasado, durante la cual documentó lo que describió como estándares ambientales laxos y una falta de supervisión que han permitido la acumulación de contaminantes a lo largo de los años.
“Donde las normas son débiles, obtienes contaminación legalizada”
De acuerdo con el reporte de The Guardian, el relator señaló que los contaminantes —que van desde residuos importados hasta pesticidas peligrosos— están afectando el derecho de las comunidades mexicanas a vivir en condiciones saludables.
Según el mismo medio, Orellana afirmó que el sobreconsumo estadounidense está usando a México como destino de sus desechos, y advirtió que las importaciones de residuos plásticos y peligrosos desde Estados Unidos están agravando la situación.
El Registro Nacional de Sitios Contaminados en México cuenta con más de 1,000 ubicaciones oficialmente registradas, muchas de las cuales el relator calificó como “zonas de sacrificio”, donde enfermedades como el cáncer y eventos médicos como abortos espontáneos se han normalizado entre la población.
Casos documentados en campo
En su informe preliminar, citado por The Guardian, Orellana identificó situaciones concretas:
- Puebla: fábricas vertiendo residuos peligrosos en el río Atoyac.
- Yucatán: granjas industriales porcinas contaminando el agua potable.
- Sonora: un derrame minero ocurrido hace una década que sigue afectando a comunidades aledañas al río Sonora.
- Hidalgo: el corredor industrial de Tula, donde operan plantas siderúrgicas, cementeras y petroquímicas junto a un río contaminado por residuos industriales y aguas negras provenientes de la Ciudad de México.
Voces desde Monterrey
The Guardian también recogió testimonios de residentes de Monterrey, ciudad que funciona como hub manufacturero para el mercado estadounidense y que registra algunos de los peores índices de contaminación del aire en América del Norte.
María Enríquez, madre y activista cofundadora del Comité Ecológico Integral, señaló al medio que la mala calidad del aire se ha convertido en parte de la vida cotidiana, con padecimientos como rinitis, irritación ocular y ataques de asma.
Guadalupe Rodríguez, directora de una red de guarderías en la ciudad, indicó que los niños también se ven afectados: “Las familias consideran normal que los niños tengan tos constante”, según recoge el reportaje.
Respuesta institucional y perspectivas
Conforme al mismo reporte, Mariana Boy Tamborrell, titular de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, reconoció que los estándares regulatorios están desactualizados y anunció planes para fortalecerlos, incluyendo un nuevo sistema de monitoreo de emisiones en Monterrey.
Por su parte, el senador Waldo Fernández ya presentó una iniciativa de ley para regular de forma más estricta las importaciones de residuos destinados al reciclaje en México.
Orellana señaló, según The Guardian, que la próxima revisión del tratado de libre comercio entre México, Estados Unidos y Canadá representa una oportunidad para elevar los estándares ambientales. De no aprovecharse, advirtió, “la presión económica empeorará la crisis tóxica”.