Procesión del Silencio y las corridas de toros: ¿Cuál es la similitud entre ambos eventos?

Ambas han sido objeto de debate en la actualidad, al confrontar posturas entre quienes defienden su valor histórico y quienes cuestionan su permanencia en la sociedad actual

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Procesión del silencio y corridas de Toros
Procesión del silencio y corridas de Toros. (especial)

En distintas regiones de México, la Procesión del Silencio y las corridas de toros se han consolidado como manifestaciones profundamente arraigadas en la tradición y la vida cultural del país.

Aunque a primera vista responden a contextos distintos (uno de carácter religioso y otro vinculado al espectáculo), ambos comparten elementos que los han mantenido vigentes a lo largo del tiempo.

Estas expresiones reúnen a miles de personas, generan identidad colectiva y forman parte del patrimonio intangible de diversas comunidades. Además, tanto la procesión como las corridas de toros han sido objeto de debate en la actualidad, al confrontar posturas entre quienes defienden su valor histórico y quienes cuestionan su permanencia en la sociedad actual.

La Procesión del Silencio se realizó el viernes de la Semana Santa. Esta celebración se realiza por las calles del centro histórico conmemorando la Pasión, muerte de Cristo y a Nuestra Señora de la Soledad, que es la imagen que cierra la procesión
Procesión del Silencio en México. Fotografía: Cuartoscuro

La historia que une a la Procesión del Silencio y las corridas de toros

La Procesión del Silencio de varias regiones del país, tienen antecedentes en las representaciones del viacrucis realizadas en Europa desde la Edad Media. En particular, la versión potosina está inspirada en la que se lleva a cabo en Sevilla, España, considerada la más reconocida a nivel mundial.

En la década de 1950, cuando la tauromaquia tenía gran presencia en la vida social en terriorio mexicano, el torero Fermín Rivera Malabehar fue convocado por el fraile carmelita Nicolás García de San José para integrar al gremio taurino a esta tradición, siguiendo el modelo sevillano.

En ese entonces, toreros y novilleros destacaban por su fervor religioso, especialmente por su devoción a la Virgen de la Soledad, lo que dio origen a su participación dentro de la Cofradía de la Soledad.

De esta manera, la procesión quedó estrechamente ligada a la tauromaquia y ha logrado mantenerse vigente desde 1954 gracias a la labor de la asociación civil en San Luis Potosí, sumando cada vez más cofradías.

Esta actividad se interrumpió de forma presencial en 2020 y 2021 por la pandemia. Desde 2013, el evento es reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial del estado y reúne a más de 100 mil asistentes.