Dos años después de que el huracán Otis devastara uno de los destinos turísticos más icónicos de México, Acapulco arranca esta Semana Santa con una señal contundente de recuperación: la ocupación hotelera supera ya el 70 por ciento, según confirmó Sebastián Ramírez Mendoza, titular del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur).
Un puerto que se reinventa
“Se echó a andar el programa Acapulco se Transforma Contigo hace un año y se ha trabajado mucho en recuperación de infraestructura y rehabilitación de espacios públicos”, explicó Ramírez Mendoza.
Destacó que la apuesta ha logrado que propietarios de hoteles y condominios que habían dudado en reconstruir finalmente tomaran la decisión de regresar, jalando consigo la apertura de nuevos comercios, restaurantes y atractivos.
El resultado, dijo, es un puerto que “ya es otro” al que existía hace dos años: más limpio, más ordenado y con una oferta turística renovada tanto en tierra como en mar.
Lo que los visitantes no se pueden perder
Entre las novedades que el funcionario recomendó destacan el nuevo malecón frente al Zócalo, completamente rehabilitado con heladerías y áreas de descanso, con vistas que “la mayoría no conoce”; el Marinabus, un transporte acuático de bajo costo que conecta el centro del puerto con Puerto Marqués.
Además, la iluminación monumental del Fuerte de San Diego, considerado uno de los inmuebles históricos más importantes del Pacífico americano, que alberga ahora una exposición sobre la historia del Galeón de Manila, la ruta comercial que durante siglos conectó a Acapulco con Asia y por la que llegaron a América el mango, la canela y el tamarindo, entre muchos otros productos.
La apuesta hacia el Mundial 2026
La recuperación de Acapulco no solo responde a la temporada vacacional, sino que forma parte de una estrategia más amplia de reposicionamiento turístico de Guerrero rumbo al Mundial de 2026.
En este contexto, el puerto busca proyectarse como un destino seguro, moderno y competitivo a nivel internacional, capaz de atraer tanto turismo nacional como extranjero.
A la par de las nuevas inversiones, Acapulco mantiene sus principales atractivos: sus playas, la Laguna de Coyuca, las zonas tradicionales de Caleta y Caletilla, así como los emblemáticos clavadistas de La Quebrada.
Con estos elementos, el destino llega a Semana Santa con una de sus mejores cartas de presentación en años recientes: una recuperación tangible que busca dejar atrás la imagen de desastre y consolidar su renacimiento como uno de los principales polos turísticos de México.