Claudia Sheinbaum llamó a las mujeres a decidir su futuro sin pedir permiso. La Presidenta fue clara al distinguir entre elección y obligación. Reconoció y defendió el trabajo del hogar como una labor que merece respeto y reconocimiento social, especialmente en el marco del sistema de cuidados. Pero puso una línea muy precisa:
“Hay mujeres que lo hacen por gusto y otras por necesidad. Lo que no debe de ser es porque no me deja el marido. Eso sí no, porque las mujeres somos personas y tenemos nuestras propias decisiones. Tenemos que garantizar esa independencia como mujeres, tenemos derecho a nuestro propio crecimiento y desarrollo.”
El trabajo del hogar merece respeto, pero no debe basarse en la dependencia
Sheinbaum recordó una anécdota que dejó ver con claridad cómo persiste el desprecio disfrazado de broma. Un personaje del mundo del espectáculo, al ser preguntado sobre la llegada de una mujer a la Presidencia, respondió con sorna: “Ay, ya llegó una ama de casa al Palacio Nacional.”
La Presidenta no lo dejó pasar:
“Yo siempre digo, a mucho orgullo: soy ama de casa, soy mamá, soy abuela y por voluntad del pueblo de México, comandanta suprema de las Fuerzas Armadas.”
Una respuesta que no necesita más palabras. El mismo rol que alguien usó para denigrar, ella lo porta como bandera.
Las mujeres pueden aspirar a cualquier profesión, sin límites ni estigmas
En el contexto del programa “Boxeando por la paz”, la Presidenta también cuestionó los estereotipos que desde pequeñas se les imponen a las niñas, incluso a través de los juguetes. Señaló cómo se estigmatiza a las infancias por jugar con juguetes que “no son para su género”, sembrando desde temprana edad la idea de que hay cosas que las mujeres simplemente no pueden o no deben hacer.
“¿Cómo vas a ser peleadora, cómo vas a ser boxeadora? No. Las mujeres podemos ser lo que podamos ser.”
Y enumeró sin titubeos:
“Las mujeres podemos ser presidentas, gobernadoras, bomberas, periodistas, maestras, doctoras, ingenieras. No hay límite. No tiene por qué estigmatizarse el que seamos mujeres frente a un oficio o a una profesión.”
La Presidenta subrayó además la importancia de que las mujeres mantengan su crecimiento intelectual, su desarrollo personal y su independencia, no como un lujo sino como un derecho. Un mensaje que resonó con fuerza en un evento donde tres campeonas de boxeo demostraron, con sus propias vidas, que ningún sueño tiene género.