La noticia de la detención de Diego Rivera Navarro, alcalde de Tequila, Jalisco, desató una reacción inusual en el municipio: decenas de habitantes se volcaron a las calles con música y baile en vivo para festejar la captura del funcionario acusado de encabezar una red de extorsión y secuestro, presuntamente bajo el cobijo del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
La celebración se extendió hasta la Unidad Deportiva Francisco Javier Sauza y la Glorieta de Tequila, donde vecinos, comerciantes y exempleados del ayuntamiento expresaron su alivio tras meses de inconformidad por las políticas y acciones del funcionario, quien ya pasó su primera noche en el Centro Federal de Readaptación Social Número 1, Altiplano.
“Justicia divina”
La reacción de la comunidad se potenció a través de redes sociales. En grupos comunitarios, como “Que Todo Tequila Se Entere”, circularon invitaciones abiertas para sumarse a la fiesta:
“Tequilenses!! Están cordialmente invitados, nos vemos a las 5:30”, anunciaba un cartel acompañado de la frase “El adiós a la corrupción”, que iba acompañado de una imagen del alcalde.
El mensaje convocó a la población a reunirse en la Glorieta Hornero de Carga la tarde del 5 de febrero, bajo el lema “¡Todos a festejar!” y con la expectativa de marcar el fin de una etapa que los organizadores calificaron como nociva para el municipio.
Durante la celebración, pancartas escritas a mano reflejaron el hartazgo social, en ellas se leían mensajes como:
- “Karma se escribe... y yo le llamo justicia divina”
- “Yo quiero un buen presidente que ame a su pueblo y a su gente”
- “Sus chistes son buenos, pero los problemas del pueblo no tienen gracia”
- “Diego Rivera, te queremos... pero fuera del pueblo”
- “Que Dios te guarde y se le olvide dónde”
Con ánimo de alivio y esperanza, ciudadanos comentaron a medios locales cómo el alcalde les imponía cuotas a comerciantes, transportistas y hasta promotores turísticos. Así como otros hechos polémicos que le valieron el apodo de “El Varguitas de Jalisco” en alusión a la película “La Ley de Herodes”.
¿Cómo fue la detención y quién quedará a cargo?
La detención de Diego Rivera Navarro, alcalde de Tequila, se realizó durante la madrugada del jueves 5 de febrero en un operativo coordinado por fuerzas federales y estatales.
Elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), Secretaría de Marina (SEMAR), Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y la Fiscalía General de la República (FGR) participaron en la acción simultánea, que incluyó cateos en varios domicilios del municipio y el despliegue de un helicóptero.
La captura de Rivera Navarro ocurrió a las 6:52 de la mañana, según el registro oficial, y fue parte de la llamada “Operación Enjambre”, una estrategia federal lanzada para combatir la corrupción y las redes delictivas infiltradas en gobiernos municipales.
Junto con el alcalde, fueron detenidos también tres funcionarios de su administración: el director de Seguridad Pública, el director de Catastro y Predial, y el director de Obras Públicas, todos señalados por presunta participación en esquemas de extorsión y vínculos con el crimen organizado.
Tras su aprehensión, Rivera Navarro fue trasladado bajo estrictas medidas de seguridad al penal del Altiplano, en el Estado de México, donde permanece a disposición de las autoridades federales.
En cuanto al futuro inmediato del gobierno municipal, la ley establece que el cabildo de Tequila debe sesionar en un plazo no mayor a 72 horas para designar al presidente o presidenta municipal suplente.