Amnistía Internacional México criticó la reciente postura de Clara Brugada Molina, jefa de gobierno de la Ciudad de México, en relación al llamado que realizó a los medios de comunicación para reducir la difusión de la nota roja ante el alza en cifras de inseguridad.
Durante su conferencia del martes 3 de febrero, mientras compartía la reducción de homicidios en las alcaldías capitalinas, argumentó que la sobreexposición mediática influye en la percepción de la ciudadanía respecto a la inseguridad.
“A mí lo que me gustaría es un gran acuerdo con los medios de comunicación en donde le bajáramos a la nota roja y creo que eso ayudaría mucho, por muchas razones”, expresó Brugada Molina.
Sus palabras abrieron un debate sobre posibles riesgos de censura y el papel del periodismo en contextos de violencia como el que enfrenta el país y la CDMX. Además, también surgieron diversas reacciones y críticas hacia la funcionaria capitalina.
Através de su cuenta oficial en ‘X’, Amnistía Internacional México publicó: “La inseguridad no se cubre. Se enfrenta”, y advirtió que “limitar o desincentivar la labor periodística no hace más seguro al país ni a la CDMX”.
Frente a este escenario, la organización defensora de derechos humanos recalcó que la seguridad ciudadana se construye mediante “políticas públicas integrales, enfoque de derechos humanos, prevención de la violencia, acceso a la justicia y combate a la impunidad”.
Amnistía destacó que “la libertad de expresión y el derecho a la información no son negociables” y advirtió que “reducir la visibilidad de la violencia no reduce la violencia”.
El pronunciamiento concluyó que la prioridad debe ser atender las causas estructurales de la inseguridad y fortalecer las instituciones que protegen a la ciudadanía, en vez de restringir la cobertura mediática sobre hechos violentos.
“Ni pacto de silencios, ni censura en la CDMX”, afirma Clara Brugada
Durante un evento en Xochimilco, para rehabilitar el embarcadero de Cuemanca, la jefa de gobierno tomó un momento para pronunciarse respecto a las reacciones que generaron sus dichos sobre la nota roja y la percepción de inseguridad.
Brugada Molina descartó haber solicitado algún tipo de acuerdo para restringir la difusión de información y negó versiones sobre un presunto intento de censura o la existencia de un “pacto de silencio” con los medios de comunicación.
Brugada afirmó que sus palabras sobre la cobertura mediática de la inseguridad fueron interpretadas de manera incorrecta. Subrayó que no existe ningún acuerdo para limitar el flujo informativo y reiteró que en la capital se respeta el ejercicio libre del periodismo.
“No hay pacto de silencio ni censura”, enfatizó la mandataria, y aclaró que en ningún momento propuso acuerdos, formales o informales, para modificar la labor informativa de los medios.
En relación con su postura sobre los medios, la ética periodística y la desinformación, la mandataria local explicó que sus observaciones estaban vinculadas al papel social del periodismo, así como a la relación entre los medios y el gobierno.
Reconoció la función histórica de la prensa como instancia crítica y social ante el poder político y afirmó que ese papel debe respetarse. No obstante, matizó que diferenciar entre crítica y desinformación resulta fundamental, y sostuvo que “no es legítimo mentir o desinformar“.