La música regional mexicana volvió a demostrar su capacidad de unir culturas, incluso en contextos marcados por la tensión migratoria. En días recientes, un grupo de visitantes mexicanos protagonizó un momento inesperado dentro de Disneyland Resort, en California, al ponerse a bailar “El Tucanazo”, éxito de Los Tigres del Norte, en pleno parque temático.
La escena ocurrió pese al ambiente de preocupación que generan las redadas del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en distintas zonas de Estados Unidos.
El episodio quedó registrado en un video que rápidamente se viralizó en TikTok. En las imágenes se observa cómo, al comenzar a sonar la canción, tanto mexicanos como estadounidenses se suman espontáneamente al baile, compartiendo sonrisas, palmas y pasos improvisados. Lejos de generar incomodidad, la música se convirtió en un punto de encuentro entre personas de diferentes orígenes, edades y contextos.
La grabación no tardó en desatar una ola de reacciones en redes sociales. Miles de usuarios destacaron el valor simbólico del momento, así como la fuerza cultural de la música mexicana fuera de sus fronteras. Entre los comentarios que acompañaron el video destacan frases como: “Ser mexicano es mi superpoder, nada me enorgullece más que ver a la gente apreciar nuestra cultura”; “Lugares en donde me emperra no haber estado”; “Trabajo para Disney... amamos a nuestra comunidad... ¡gente hermosa!”, mensajes que reflejan orgullo, empatía y sentido de pertenencia.
Uno de los comentarios que más conmovió a la audiencia fue el que hizo referencia a una persona con discapacidad que también participó en el baile: “¿Quién más vio al chico en silla de ruedas bailando? Por un instante, sintió que sus piernas se movían de nuevo. Ese es el poder de la música”. Esta observación reforzó la idea de que el momento trascendió lo festivo para convertirse en una experiencia emocional compartida.
De acuerdo con los datos visibles en la plataforma, el video superó los dos millones de reproducciones, confirmando su impacto viral. Para muchos internautas, la escena representa una forma de resistencia cultural pacífica, en la que la música y el baile funcionan como herramientas de identidad y conexión humana.
En medio de un contexto social complejo, el baile al ritmo de “El Tucanazo” en Disneyland Resort se convirtió en un recordatorio de que la cultura viaja con la gente y encuentra espacio incluso en los escenarios más inesperados, demostrando que, por unos minutos, la música puede borrar fronteras.