Este es el ‘humillante’ apodo que Los Chapitos recibieron de sus rivales, según Anabel Hernández

Los hijos de Guzmán Loera han sostenido pugnas con diversas células criminales en los últimos años

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Los Chapitos brazos armados
Los hijos de 'El Chapo' Guzmán tienen varios grupos armados a su servicio para disputar plazas principalmente al norte del país. (Crédito: Infobae México | Jovani Pérez)

En el segundo capítulo de su recién estrenado podcast, la periodista Anabel Hernández profundizó en la historia de la facción criminal de Los Chapitos, como se le conoce en conjunto a cuatro de los hijos de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán: Iván Guzmán Salazar, Alfredo Guzmán Salazar, Ovidio Guzmán López y Joaquín Guzmán López.

La célula encabezada por los herederos de Guzmán Loera es considerada por la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) como uno de los principales frentes delictivos que ha amasado una fortuna millonaria a partir de la producción y el tráfico de fentanilo.

“Cuando nacen, cuando dan su primera bocanada de aire en este mundo, ya estaban inseridos en el mundo criminal, ya su padre era un famoso narcotraficante conocido por su violencia y por ser muy sanguinario”, expone la periodista en la segunda entrega del proyecto Narcosistema.

Según lo que narra Hernández, Los Chapitos comenzaron a percibir a su padre como una figura que era ampliamente respetada y protegida durante sus visitas a las prisiones mexicanas en las que estuvo recluido.

“Cuando entraban, en realidad veían que su padre era el rey de la prisión, donde estaba su padre encerrado no era en realidad una cárcel, sino una especia de hotel resort [...] En vez de ver el castigo de la autoridad, veían el premio a su padre”, relata la periodista.

Recientemente compartió una investigación que liga al presidente López Obrador y el Cártel de Sinaloa
Anabel Hernández estrenó recientemente su podcast 'Narcosistema'. Crédito: Cuartoscuro

En este contexto, los jóvenes consideraron que convertirse en jefes criminales, en sucesores del capo, era “una cosa tan natural como respirar”.

Eventualmente, Los Chapitos comenzaron a introducirse en las actividades del Cártel de Sinaloa y en 2014, año en que su padre fue capturado por segunda vez, iniciaron operaciones vinculadas a la producción de fentanilo, según archivos del Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Las investigaciones realizadas en aquel país detallan que la manufactura de este opioide empezó en un laboratorio improvisado, armado en una pequeña casa de Culiacán. En aquel entonces, los precursores químicos (provenientes de China) eran almacenados en bodegas y se transportaban bajo vigilancia armada. Una vez que terminaba el proceso de producción, los miembros del cártel empaquetaban el producto y lo enviaban a Tijuana para, finalmente, introducirlo a territorio estadounidense.

Como podía anticiparse, su incursión en los negocios relacionados con las drogas sintéticas derivó en múltiples pugnas con células tanto del propio Cártel de Sinaloa como de grupos antagónicos. En estas confrontaciones, los hijos de Guzmán Loera y sus aliados se han presentado a sí mismos bajo el nombre de ‘La Chapiza’, pero sus rivales les asignaron un apodo que no es de su agrado, según Anabel Hernández.

“Sus enemigos ¿saben cómo los llaman? Los llaman ‘los patas cortas’, que es un apodo que por supuesto no les gusta a los hijos del ‘Chapo’ Guzmán, pero es un apodo que tiene que ver con su corta estatura, muy similar a la de su padre”, sostiene la periodista.