A qué hora empieza la lluvia de estrellas en México y los mejores sitios para disfrutar este espéctaculo

Se espera que los espectadores puedan admirar hasta 18 meteoros por hora

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Durante abril la Tierra pasará a través de una corriente de escombros del cometa Thatcher, el cual es la fuente de la lluvia anual de meteoros de las Líridas.

POLITICA INVESTIGACIÓN Y TECNOLOGÍA
NASA
Durante abril la Tierra pasará a través de una corriente de escombros del cometa Thatcher, el cual es la fuente de la lluvia anual de meteoros de las Líridas. POLITICA INVESTIGACIÓN Y TECNOLOGÍA NASA

Luego del furor que despertó el eclipse solar por los espectáculos astronómicos, abril aún guarda algunas sorpresas y a partir de la madrugada de este martes 16 de abril una lluvia de meteoros Líridas llenará de luz el firmamento en México, fenómeno que durará una semana.

La alta luminosidad de los espacios urbanos complican la observación de este fenómeno, por lo que se recomienda admirar desde espacios rurales. En el Valle de México el mejor sitio es el Parque Nacional Izta-Popo.

Las zonas desérticas del norte de México son otros puntos ideales para contemplar con toda calma la lluvia de estrellas que será visible desde el 16 de abril hasta el día 25, con las mejores horas de observación entre las 1 y 5 am, periodo de mayor oscuridad.

Así, durante nueve noches el cielo nocturno se engalanará con la lluvia de meteoros Líridas, teniendo su apogeo en la madrugada del 22 de abril. Además, el clima de primavera permitirá disfrutar con mayor comodidad.

No existe un patrón deteminado sobre su aparición, sin embargo, las madrugadas, entre las 2 y 4 am, son el mejor momento debido a la ausencia de luz. Foto: Getty Images
No existe un patrón deteminado sobre su aparición, sin embargo, las madrugadas, entre las 2 y 4 am, son el mejor momento debido a la ausencia de luz. Foto: Getty Images

Durante este fenómeno celestial, se espera que los espectadores puedan contemplar hasta 18 meteoros por hora. Este espectáculo astronómico se origina por el cometa Thatcher C/1861 G1, el cual estará visible antes del amanecer en el mismo período, localizable en la parte noreste del cielo.

El cometa Thatcher, descubierto el 5 de abril de 1861 por A. E. Thatcher, se distingue por su extensa órbita con un periodo aproximado de 415 años. A pesar de que su última observación se remonta al siglo XIX, sigue siendo vital para la generación anual de las Líridas.

Su trayectoria lo lleva desde más allá de la órbita de Plutón hasta las proximidades de nuestro planeta, dispersando escombros en su camino que, al entrar en contacto con la atmósfera terrestre, generan el brillo característico de las estrellas fugaces.

Para quienes deseen adentrarse en la observación de este espectáculo astronómico, se aconseja alejarse de la luz artificial de la ciudad e informarse sobre las condiciones meteorológicas para asegurar un cielo despejado.

Aunque el evento puede disfrutarse sin equipos especializados, la utilización de binoculares o telescopios podría enriquecer la experiencia visual. No obstante, una adecuada preparación física y la adaptación de la vista a la oscuridad son esenciales para una observación óptima.

La paciencia jugará un papel crucial, dado que los meteoros no siguen un patrón regular de aparición.

Los meteoros también son conocidos como estrellas fugaces. (Sky&Telescope)
Los meteoros también son conocidos como estrellas fugaces. (Sky&Telescope)

Las lluvias de estrellas son eventos astronómicos que ocurren regularmente a lo largo del año en todo el mundo, incluido México.

Estos fenómenos suceden cuando la Tierra atraviesa campos de escombros dejados por cometas o asteroides, lo que provoca que estas partículas se quemen al entrar en contacto con la atmósfera terrestre, creando el efecto visual conocido como “estrellas fugaces”.

Algunas de las lluvias de estrellas más notables y que pueden ser observadas desde México son las Perseidas, activas entre julio y agosto; las Leónidas, en noviembre; las Gemínidas, en diciembre; y las Cuadrántidas, en enero.

Cada año, estos eventos tienen picos de actividad en fechas específicas, ofreciendo espectáculos únicos para los aficionados a la astronomía.

Cuando los meteoros atraviesan la atmósfera terrestre, experimentan un proceso conocido como ablación. Este fenómeno inicia cuando el meteoro, compuesto por roca y metal, entra en contacto con la atmósfera a velocidades extremadamente altas. La fricción generada por el encuentro con las moléculas de aire calienta el meteoro hasta alcanzar temperaturas tan elevadas que provoca que su superficie se vaporice y emita luz, creando el brillante trazo luminoso que asociamos con las “estrellas fugaces”.

La mayor parte de los meteoros se desintegra completamente en este proceso antes de alcanzar la superficie de la Tierra. Los fragmentos que logran sobrevivir a la travesía atmosférica y llegan al suelo son conocidos como meteoritos.

La velocidad, el tamaño del meteoro y su composición química son factores determinantes en el brillo y la duración del trazo luminoso. Además, la interacción con distintas capas atmosféricas puede alterar su trayectoria y velocidad, así como la intensidad y el color del fenómeno luminoso observado desde la superficie terrestre.