Esto es lo que le pasa a tus oídos al escuchar música con altos niveles de sonido diariamente

El no hacer caso a las recomendaciones sobre los niveles óptimos de los sonidos puede traer consigo graves consecuencias para la salud

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Mujer usa audifonos (Imagen Ilustrativa Infobae).
Mujer usa audifonos (Imagen Ilustrativa Infobae).

La exposición diaria a altos niveles de sonido, especialmente a través de la escucha de música a volumen elevado, tiene un impacto significativo en la salud auditiva. La Organización Mundial de la Salud advierte que la exposición prolongada a ruidos superiores a 85 decibelios (dB) puede causar pérdida auditiva permanente. Esta situación es especialmente relevante en el contexto actual, donde el uso de auriculares y dispositivos personales para escuchar música se ha vuelto omnipresente.

La pérdida auditiva inducida por ruido (PAIR) es una de las consecuencias más inmediatas de exponer los oídos a altos niveles de sonido. Se trata de una condición irreversible que afecta la capacidad de oír sonidos de frecuencias específicas, usualmente aquellas asociadas al habla, lo que puede llevar a dificultades en la comunicación y en la comprensión de conversaciones en ambientes ruidosos.

La PAIR no ocurre de la noche a la mañana. Más bien, es el resultado de la acumulación de daño en el oído interno debido a la exposición repetida a sonidos fuertes. El sonido es una forma de energía que, al ser demasiado intensa, puede dañar las células ciliadas del oído interno, que son cruciales para la conversión de las ondas sonoras en señales eléctricas que el cerebro interpreta como sonido.

Además de la pérdida auditiva, la exposición continua a música a alto volumen puede causar tinnitus, una percepción de zumbido o sonido en los oídos que puede convertirse en una condición crónica y molesta. El tinnitus se asocia a menudo con el daño a las células ciliadas del oído interno y puede ser un indicador temprano de daño auditivo.

La pérdida de audición puede llevar a la sordera, según estudios científicos (iStock)
La pérdida de audición puede llevar a la sordera, según estudios científicos (iStock)

La sociedad actual enfrenta un reto importante en materia de salud auditiva debido al estilo de vida moderno donde los dispositivos personales y los auriculares son constantes. Es crucial adoptar medidas preventivas para mitigar el riesgo de daño auditivo. La limitación del volumen al escuchar música, el uso de auriculares que aíslan el ruido ambiental para no elevar el volumen innecesariamente, y la limitación del tiempo de exposición son estrategias efectivas para preservar la salud auditiva.

Las recomendaciones de los expertos sugieren que el volumen de los dispositivos personales se mantenga por debajo del 60% de su capacidad máxima y que el tiempo de uso de auriculares no exceda de 60 minutos al día. Estas medidas, conocidas como la regla del 60/60, buscan minimizar el riesgo de PAIR y otros problemas auditivos relacionados con la exposición a altos niveles de sonido.

La educación y la conciencia sobre los peligros de la exposición a ruidos fuertes son esenciales para promover prácticas de escucha segura. Es importante que desde edades tempranas se enseñe sobre la importancia de proteger la audición y se brinden herramientas y conocimientos para disfrutar de la música de manera responsable.

 Pérdida auditiva súbita. Foto: Christin Klose/dpa
Pérdida auditiva súbita. Foto: Christin Klose/dpa

A nivel gubernamental y organizacional, es necesario desarrollar políticas y regulaciones que limiten los niveles de sonido en dispositivos de consumo y espacios públicos, así como campañas de concienciación que promuevan una cultura de escucha segura.

La salud auditiva es una preocupación creciente en la era digital. A medida que la tecnología avanza y se integra más en nuestra vida cotidiana, es fundamental adoptar un enfoque proactivo para proteger nuestra audición de los daños que puede causar la exposición prolongada a altos niveles de sonido. La implementación de medidas preventivas y educativas, tanto a nivel individual como colectivo, es clave para asegurar una buena salud auditiva ahora y en el futuro.