Así se han intensificado los microsismos en la zona de Mixcoac en los últimos años

Con relación a los enjambres sísmicos, estos también han sido detectados desde 1950

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Investigadores de la UNAM descubrieron una fractura de 1 kilómetro entre Mixcoac y Plateros.
Foto:
Cuartoscuro
Investigadores de la UNAM descubrieron una fractura de 1 kilómetro entre Mixcoac y Plateros. Foto: Cuartoscuro

El estudio Rompecabezas de la Sismicidad del Poniente de la Ciudad de México, a cargo de ingenieros de la UNAM, refiere que los microsismos no son nuevos en el Valle de México y desde 1950 hay registro de estos fenómenos en la zona poniente, sin embargo, su frecuencia e intensidad ha ido en aumento durante las últimas dos décadas, y los de la zona de Mixcoac han despertado mayor interés.

Tan sólo en la primera mitad del siglo XX se reportaron más de 200 temblores en la capital mexicana, de los cuales seis fueron clasificados como fuertes. Dos décadas después, el registro fue de 541 sismos localizados en el valle de México.

Aquí vale la pena hacer la acotación de que los instrumentos y las técnicas para la detección de estos movimientos telúricos evolucionó.

Con relación a los enjambres sísmicos (conjunto de temblores que ocurren en un lapso corto y en un área bien delimitada), estos también han sido detectados desde 1950.

Con los microsismos registrados este 14 de diciembre
se detectaron nuevas grietas y se descubrió que algunas de las
antiguas incrementaron su tamaño
Crédito: X @AdiSan68
Con los microsismos registrados este 14 de diciembre se detectaron nuevas grietas y se descubrió que algunas de las antiguas incrementaron su tamaño Crédito: X @AdiSan68

Los dos primeros enjambres ocurrieron en julio de 1950 y septiembre de 1956, estos sismos se atribuyeron a la falla próxima a la presa Mixcoac, es decir, a unos de 3.5 km al poniente de donde se han observado los sismos en diciembre de 2023 y enero 2024.

El tercer enjambre de temblores se presentó en agosto de 1959 y los eventos se localizaron 3 kilómetros al norte de Santa Cruz Ayotuzco, sobre la falla del mismo nombre, aproximadamente a 20 km de Mixcoac.

Ya en febrero de 1981, nuevamente se registró un enjambre de 5 sismos en el área de Mixcoac, cuyas magnitudes estimadas fueron de 2.7 a 3.2.

A partir de 1990, la actividad sísmica en el Valle de México ha sido reportada de manera consistente por el Servicio Sismológico Nacional (SSN).

A partir de entonces la cantidad de sismos reportados permaneció bajo, con un promedio menor a 6 eventos por año, hasta el 2012, año en que se incrementó la frecuencia de los movimientos telúricos.

A partir de la segunda década del siglo XXI, se ve un incremento importante en los eventos reportados, que está correlacionado con una mayor instrumentación, aclara el estudio a cargo del Instituto de Ingeniería de la UNAM.

Es decir, los especialistas piden considerar que ahora los instrumentos de medición son más sensibles y permiten detectar con mayor precisión sismos desde una magnitud 0.3.

Es importante destacar que el estudio precisa que en todos estos años la mayor intensidad de los microsismos no suele rebasar la magnitud de 4.0, y que se han presentado con epicentros cercanos a la superficie.

Los recientes microsismos han causado daños en algunos edificios de la zona de Mixcoac (X/@I_Solorio)
Los recientes microsismos han causado daños en algunos edificios de la zona de Mixcoac (X/@I_Solorio)

Durante diciembre de 2023 y febrero de 2024, la actividad en la zona de Mixcoac cobró mayor relevancia luego que el estudio de la UNAM reveló la existencia de una fractura superficial, o falla, de aproximadamente un kilómetro entre Mixcoac y Plateros.

Estos pequeños terremotos se han presentado en las alcaldías de La Magdalena Contreras y Álvaro Obregón, todos con profundidades menores a 1.4 km, de acuerdo con los datos del SSN.

Este fenómeno podría estar relacionado con diversas condiciones geológicas y ambientales, incluyendo la acumulación de tensión en la región y cambios en la composición del subsuelo.

Las investigaciones preliminares apuntan a varios factores que podrían estar contribuyendo a estos eventos sísmicos. Entre ellos, se encuentra la tensión provocada por el hundimiento del Valle de México y la fluctuación en los niveles del acuífero que abastece a la región.

Además, existe una teoría que sugiere cómo grandes terremotos con epicentro en la costa podrían desestabilizar la región, funcionando como un catalizador para temblores locales.

Sin embargo, la falta de evidencia directa y la imprecisión en la ubicación de los sismos observados complican la confirmación de las fallas específicas involucradas.