En mayo del 2004, Édgar Valdez Villarreal, mejor conocido como ‘La Barbie’, estaba con los preparativos de una lujosa boda, la cual era con la hija de su socio, Carlos Montemayor, quien en aquellas épocas contaba con 19 años de edad, mientras que su futuro esposo tenía 31.
Priscila Montemayor, ‘La Niña’, fue por más de 7 años la esposa de ‘El Güero’, con quien no pudo tener la boda de sus sueños, debido a que las autoridades ya tenían datos del evento.
“Era mayo del 2004 y corrían los preparativos de una boda que prometía ser la más espectacular de los últimos años en la bahía de Acapulco, el novio ya había gastado una fortuna, dicen que más de medio millón de pesos para agasajar a su esposa, una fiesta inolvidable en Barra Vieja, a la orilla de la playa, donde los atardeceres son enmarcados por un sol omnipotente que tiñe el cielo de colores que va del fuego, al morado y al rosa”, se lee en el libro de Anabel Hernández, ‘Emma y las otras señoras del narco’.
A la orilla de la playa, se esperaba que este evento fuera inolvidable, sin embargo, Arturo Beltrán Leyva unos días antes le hizo una llamada a quien consideraba como su hijo, con fin de comentarle el problema, pues de realizarse esta sería trágica, con muchos muertos y detenidos.
Valdez Villarreal no tuvo más opción que tener que cancelar el compromiso y optar por algo más sencillo, sin tener un viaje de bodas, pues los negocios criminales no se lo permitían.
“La crema y nata de aquel círculo social, iba a darse cita en la celebración, está confirmada la presencia de los jefes más importantes del negocio al que se dedicaban el novio y su suegro, quienes eran socios y amigos desde 2002, todo iba viento en popa, la familia de ella estaba instalada en una lujosa residencia de Las Brisas y estaban ajustando los últimos detalles”, se lee en el libro de la periodista.
En aquellos años, los Beltrán Leyva pertenecían a La Federación, por lo que entre los invitados habría peligrosos capos, tales como ‘Don Arturo’, ‘El Chapo’ Guzmán, los Carrillo Fuentes, entre otras personalidades.
“De pronto, tres días antes de la boda, el novio recibió una llamada inesperada, ‘mijo, le voy a dar una mala noticia y usted tome la decisión, lo que usted decida, yo lo apoyo’, dijo en tono serio del otro lado del teléfono, Arturo Beltrán Leyva, ‘El Barbas’, quien era en ese tiempo líder del clan de Los Beltrán Leyva, y conformaba con el Cártel de Sinaloa, parte del conglomerado criminal más grande de México, conocido como La Federación”, se lee en la obra.
Ante la posible intervención del Gobierno, solamente se conformó Priscila y Édgar con organizar una ceremonia pequeña y solo contraer nupcias por lo civil.
“‘El Gobierno sabe santo y seña de la boda, que día, a qué hora y quienes vamos a estar, y nos van a caer por cielo, mar y tierra, pero si usted quiere que se lleve a cabo, vamos a la boda y se casa, eso sí, se va a hacer un cochinero y va a haber muchos muertos’, dijo ‘El Barbas’”, se lee en libro de la periodista.