La red del Metro cuenta con 195 estaciones, entre las que se pueden encontrar distintos estilos de arquitectura en armonía con las técnicas de ingeniería, situación que ha sido aprovechada para diseñar espacios que representan algo más que una vía de tránsito y ofrecen a los usuarios una bocanada de cultura, conocimiento y hasta de ciencia.
El Metro está muy lejos de ser un espacio inerme o gris, y aunque no se puede negar que transitar por sus túneles se puede volver una experiencia agotadora durante las horas pico, también se debe admitir que algunos puntos en diversas en estaciones son un boleto gratuito a exposiciones, galerías, cine, conciertos, y hasta de educación.
La Raza, un viaje al conocimiento
Desde 1988, esta estación de correspondencia que une a las Líneas 3 (Indios Verdes - Universidad) y 5 (Politécnico - Pantitlán) ofrece uno de los mayores atractivos de los 226 kilómetros de la red del STC con el famoso túnel de la ciencia.
Si bien es uno de los transbordos más extensos, con 880 metros de distancia entre una línea y otra, los poco más de seis mil metros cuadrados de sus instalaciones son aprovechados al máximo para ofrecer una exposición permanente sobre astronomía, ecología y biología.
Es considerado el primer museo científico-cognoscitivo del mundo en las instalaciones de un transporte colectivo y que está al servicio del público usuario. En la parte media de este pasillo se encuentra una representación de la Bóveda Celeste, en la que se muestran las constelaciones del zodiaco, lo que permite un acercamiento mayor con la astronomía.
Viveros, la selva invade el Metro
En 2018 fue inaugurada en la estación Viveros / Derechos Humanos la exposición ¡Que viva la Selva Lacandona!, con el objetivo de crear conciencia sobre esta reserva natural en Chiapas, donde cientos de especies viven amenazadas.
Además de mostrar algunas de las especies más representativas de este hábitat y una galería, el proyecto consideró cubrir más dos mil metros cuadrados de la estación con vegetación artificial para recrear el ambiente natural.
Copilco y el muralismo mexicano
También en la Línea 3 se encuentra este espacio, donde los murales gigantes sobre el andén dan la bienvenida a miles de usuaris que transitan a diario por aquí, sobre todo los miembros de la comunidad universitaria, debido a que esta estación está dentro del área de Ciudad Universitaria.
Esta obra titulada El Perfil del Tiempo fue creada en 1999 por el artista plástico Guillermo Cenicero. Se trata de cinco grandes paneles montados sobre cada uno de los andenes.
Según el artista, el objetivo es que los usuarios puedan contemplar y reflexionar sobre tala historia de la humanidad.
Polanco se llena de música con un piano gigante
Las estaciones de la Línea 7 son las más profundas de toda la red, pues la distancia promedio entre la vía y la superficie es de 30 metros, por esta razón en Polanco se instaló un piano gigante en las escaleras.
Con el objetivo de motivar a los usuarios a usar la escalinata tradicional y así incrementar su actividad física, en 2014 el Metro y el Instituto Politécnico Nacional (IPN) convirtieron cada escalon en una tecla de este instrumento. Con cada paso de un usuario se activa un sensor para emitir la nota musical correspondiente.
Auditorio toma un aire londinense
En 2018, el Metro y la embajada de Inglaterra en México colaboraron para intervenir las instalaciones de la estación Auditorio y darle una imagen similar al Underground de Londres.
Las entradas principales y los muros del túnel de acceso fueron decorados con los colores del metro inglés, de modo que los usuarios pueden sentir por un momento cómo es ingresar al subterráneo en ese país europeo.
Otras estaciones destacadas son Bellas Artes, pues en una de las salidas hacia la Alameda Central se encuentra un arco de herrería donado por el gobierno francés, idéntico al que usa el metro parisino. También, Tacubaya, estación que esconde otros impresionantes murales, lo mismo que Universidad.