En las últimas 24 horas, el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) reportó seis sismos volcanotectónicos, cuya magnitud se mantuvo por debajo de los 1.8 grados. Desde el 10 de mayo, el Servicio Sismológico Nacional (SSN) también había alertado de al menos 17 movimientos telúricos cuyo epicentro fue la Ciudad de México (CDMX), de nuevo, la intensidad fue mínima en la alcaldía Magdalena Contreras, donde se originó el fenómeno.
Los sismos volcanotectónicos forman parte de las repercusiones del despertar del Popocatépetl. Además de la caída constante de ceniza y las explosiones de los domos de lava, los pobladores de las regiones cercanas a “Don Goyo”, el estado de Puebla en particular, permanecen alertas por los moderados movimientos telúricos que suceden días después de la actividad volcánica intensa.
Estos efectos en las placas tectónicas están asociados al movimiento del magma que hay debajo de la tierra de un volcán. También se originan luego de que las erupciones han alcanzado niveles altos de magnitud y afectan a un radio amplio alrededor. Sin embargo, existen causas asociadas a los pasos previos a este hecho: la vaporización de agua y grandes emisión de gases, como es el caso del Popocatépetl desde inicios de mayo.
Factores de un sismo volcanotectónico
Los sismos de origen volcanotectónico son muy similares a los que se producen debido al coche de las placas tecntónicas, tienen frecuencias altas y por lo general se presentan en enjambres. El epicentro pude localizarse desde uno a 20 kilómetros de profundidad y se localiza a distancias muy cercanas del cráter activo, de acuerdo con la información de la Universidad Nacional de Costa Rica.
En general, este tipo de sismos están asociados a los rompimientos de rocas y aperturas de grietas. El papel del magma es de crucial importancia, pues su proceso de gasificación interviene en la duración del terremoto. Además afecta al cambio de presión en la roca, si la actividad es frecuente, se rompe y provoca sacudas perceptibles para la población que vive cerca de un volcán.
En algunos casos, las erupciones de largas duraciones pueden provocar olas sísmicas debido a que el movimiento repentino del magma fue obstruido. Existen otros factores para que suceda este fenómeno natural, uno de ellos es la vaporización del agua en un acuífero, donde suelen formarse los geysers. También la fractura de las rocas bajo la superficie agravan la situación y llega a suceder debido a los cambios rápidos de temperatura.
Los sismos y las erupciones volcánicas
La relación entre los terremotos y las erupciones se deben a que los volcanes del planeta están ubicados en partes de alta intensidad sísmica. Un ejemplo de lo anterior es el Cinturón de Fuego, una zona conformada de placas tectónicas en el Océano Pacífico, donde también hay registros de actividad volcánica.
La región es definida como una larga cadena que resalta por concentrar algunas de las partes en las que se generan más choques entre placas más importantes de la Tierra, según la Universidad Autónoma de México (UNAM). Un dato que sorprende a los especialistas es que la zona concentra el 90% de los sismos en el mundo y el 75% de los volcanes activos, de acuerdo con la información de National Geographic.
El Servicio Geológico estadounidense junto a otros expertos de la Universidad de Hiroshima sostienen que los sismos pueden causar erupciones. Si un movimiento telúrico con alta intensidad afecta la presión local de una fuente magmática, el resultado será una alteración volcánica con daños severos. Uno de los ejemplos de lo anterior ocurrió en 1975, cuando el Kilaue tuvo una breve erupción tras el terremoto de magnitud 7.2.