Agregar Infobae enGoogle

REVIEW | The Legend of Zelda: Ocarina of Time - La acción de restaurar una obra maestra

Nintendo trae a una de sus más grandes obras a la actualidad sin modificar más de lo necesario pero acomodando todo lo que no permitía a las nuevas generaciones disfrutar de un juego así

The Legend of Zelda: Ocarina of Time, de Nintendo.

The Legend of Zelda: Ocarina of Time es uno de los videojuegos más importantes de la historia. Cualquier intento de análisis de esta experiencia que no empiece contextualizando esto es erróneo porque entender a Ocarina of Time como un videojuego más simplemente carece de sentido. Es un videojuego, sí; pero también es un libro abierto de diseño de videojuegos, es el antes y el después de los videojuegos en 3D y es uno de los primeros estandartes en utilizar fuertemente elementos cinematográficos en este tipo de expereincias. The Legend of Zelda: Ocarina of Time es una obra que lo tiene todo, una piedra angular para lo que significa comprender el videojuego, un paper de estudio que a día de hoy sigue siendo la biblia para cientos de desarrolladores. En resumen es, y reitero, uno de los videojuegos más importantes de la historia.

Es por eso que durante años este título se convirtió también en un mito. Desde sus bases se formaron cimientos y casi 30 años después, seguimos hablando de Ocarina of Time, pero cada vez es más fácil encontrar gente apasionada por el rubro que no ha jugado a la experiencia. Particularmente no me parece un videojuego que haya envejecido del todo mal; pero sí es cierto que su rudimentario 3D poligonal quedó fuera del escenario hace ya muchas generaciones de videojuegos y su jugabilidad relacionada a un control tan particular como el de Nintendo 64 agobia al jugador cuando el movimiento venía de un joystick más estándar. En ese sentido, creo que hay altas probabilidades de que hayas escuchado que The Legend of Zelda: Ocarina of Time es lo legendario que es, pero que no lo hayas jugado. A mi parecer, por eso es que Nintendo decidió hacer The Legend of Zelda: Ocarina of Time (2026). Proporcional a la magnificencia de su existencia, también es la cantidad de aristas que tenemos para hablar de esta nueva versión.

PUBLICIDAD

The Legend of Zelda: Ocarina of Time, de Nintendo.

Si no conoces de qué va el juego original, vamos a empezar por ahí. En The Legend of Zelda: Ocarina of Time, Link es un niño que vive en el Bosque Kokiri junto a muchos “niños hadas”. Cada niño tiene un hada que lo acompaña, pero Link es el único que no tiene. Todo eso cambia cuando empieza a tener pesadillas con un enigmático villano que no conoce, y cuando el Gran Árbol Deku le pide a Navi que lo traiga frente a él porque el destino de todo Hyrule está por cambiar.

La odisea de Link por salvar a Hyrule de las intenciones de Ganondorf sigue exactamente igual que en el ‘98, cuando el juego se estrenó. Esto es importante destacar porque no estamos ante una reimaginación, esto es uno de los remakes más remakes que habrán visto en los últimos tiempos. No es lo que Final Fantasy VII Remake (2020) es a Final Fantasy VII (1997) ni lo que Resident Evil 2 Remake (2019) es a Resident Evil 2 (1998), dos exponentes que podríamos relacionar de la misma época. En esta ocasión la intención fue mantener la esencia, respetar al material original y sólo tocar las cuestiones que hayan quedado muy fuera de época para la sociedad del 2026.

The Legend of Zelda: Ocarina of Time, de Nintendo.

El primer aspecto inapelable de The Legend of Zelda: Ocarina of Time (2026) es lo audiovisual. Toda la recreación del juego original está realizada con un enorme amor que trasciende a la pantalla. Es sin dudas el juego que mejor se ve de Zelda hasta el momento y posiblemente lo sea de Nintendo en general también. El mundo, los paisajes, las físicas del agua o el viento, todo aporta un realismo y una inmersión que convierte a un juego cuyas visuales alejaban al jugador joven en una de las experiencias más afines a la actualidad del gaming de Nintendo.

PUBLICIDAD

Esto también se potencia con las cinemáticas; que tienen actuación de voz y que hacen que la narrativa sea mucho más clara y conectada de lo que era en la versión original. Si bien, como dije antes, no hay muchos agregados para que la historia se amplifique, sí los hay para que sea mucho más coherente y le de más emoción a esa cinematografía que en los ‘98 funcionaba muy bien y hoy necesitaba algo de este estilo. También es un lujo el apartado musical, tan icónico y ahora reinterpretado de manera orquestal inmortalizando nuevamente varios de los hits que hasta el día de hoy se relacionan con la franquicia.

Sí debo decir que, al igual que me había pasado en los tráilers, nunca terminé de acostumbrarme a algunos rostros y ojos en particular, sobre todo en los personajes de niños. Por otro lado, uno de los elementos que más me cautivó de estas hermosas visuales fueron los personajes en sus diseños: cada uno de ellos, hasta el enemigo más pequeño, tiene un amor y un cuidado por los detalles que lo convierte en algo memorable e icónico. Justamente con un Zelda actual (Breath of the Wild o Tears of the Kingdom) donde uno de sus puntos menos desarrollados se encuentra en lo narrativo y en los villanos, The Legend of Zelda: Ocarina of Time nos recuerda lo diferente que es en este aspecto. Esto también está relacionado con uno de los agregados de esta versión: el Salón de los Héroes Caídos.

The Legend of Zelda: Ocarina of Time, de Nintendo.

Este salón es uno de los agregados más claros a esta versión del Ocarina. Un lugar al que podemos entrar prácticamente desde el comienzo de la aventura (después de salir a Hyrule) y que sirve de punto de reunión de información sobre cada uno de los enemigos que vamos derrotando. Podemos leer información de cada uno de ellos para conocer su historia, motivaciones y mucho más. Específicamente cuenta con un lugar especial para cada uno de los jefes finales, donde podemos volver a combatir con ellos si así lo deseamos.

Por otro lado, y en pos de actualizar la visión de hacia dónde vamos en el juego a algo más actual, también se agregaron los Threads of Time, una función que te describe todas las misiones activas que tenes en el momento, tanto las principales (que son la mayoría) como algunas secundarias que se van destrabando en el juego. También hay un tapiz que se va completando a medida que avanzamos en la historia, plasmando los sucesos más importantes de la narrativa. Todo esto le suma una claridad a los quehaceres del juego que no era fácil de seguir en la versión original. La falta de un master quest (que podría sumarse en una actualización a futuro) también tiene que ver con esto: la forma de jugar al juego después de terminarlo hace acordar mucho a The Legend of Zelda: Breath of the Wild y su apartado completista.

La jugabilidad también tuvo algunos detalles sutiles de actualización que hacen sentir al juego mucho más coherente con la actualidad, también mucho más adaptado a los joycons. La forma de dashear es diferente, el botón dedicado para saltar, la movilidad respecto a la cámara y los enemigos. Todo tiene un retoque que no representa una evolución diferente pero sí una mejora considerable.

The Legend of Zelda: Ocarina of Time, de Nintendo.

Algo que me parece sumamente importante de aclarar con esta versión es que estamos ante un videojuego de los ‘90. Esto no busca dar la sensación de que es una recreación hacia una experiencia moderna, como podrían ser los juegos antes mencionados, ni busca ser una mejora expansiva como podrían ser varios remakes. Esta es la forma que Nintendo encontró de hacer un videojuego del ‘98 lo más jugable posible para todas las personas que aún no conozcan la leyenda.

Menciono esto porque hay varias cosas que aún quedan en el tintero: si jugás juegos más actuales, es posible que encuentres la dificultad del Ocarina prácticamente nula. Hoy jugar al Ocarina original representa un desafío por tratar de comprender y adaptarse a controles que funcionaban hace 30 años, pero en esta versión esa traba no existe y no hay formas para agrandar el desafío. ¿Le hace falta a Ocarina ser más difícil? En mi opinión no necesariamente. Pero no deja de ser algo destacable.

A su vez, varios de los dungeons han sufrido leves modificaciones para hacerlos más claros y concisos, al igual que las peleas contra los bosses; pero sin embargo, muchas de estas cuestiones siguen respetando la esencia de un juego que tiene décadas en sus hombros. Esto seguramente le generará a muchos usuarios la inquietud de no tener todo servido sobre la mesa y dedicar algunos buenos minutos a descubrir qué hay que hacer, o se enfrentarán a batallas con jefes que de pronto terminan en cuestión de minutos si sabes cómo hacerlo. Ambas situaciones responden al mismo estímulo: esta es la mejor forma de jugar a un juego que tiene 30 años. Para poder disfrutarlo en plenitud, hay que tener un poco de contextualización y entendimiento de la época. Por eso me pareció relevante iniciar este análisis con un contexto de por qué Ocarina es lo que es.

The Legend of Zelda: Ocarina of Time, de Nintendo.

Para terminar a hablar de esta nueva versión, el apartado técnico vuelve a ser una demostración muy grande de la diferencia que hay entre Nintendo Switch y Nintendo Switch 2. No sólo por las visuales y uso de tecnologías propias de este hardware como HDR en las luces y sombras, sino por el perfecto y fluido rendimiento que hay a lo largo de toda la experiencia. Hay algunas opciones para cambiar algunos parámetros de la experiencia, pero el más importante son los modos “Pro” y “Master” que van reduciendo elementos de la interfaz de usuario para que cada vez sea más inmersivo, pero a su vez más difícil, ya que no tenemos información en pantalla y no sabemos, por ejemplo, cuántos corazones tenemos.

Ahora, volviendo a hablar un poco del juego original, me gustaría mencionar algunos puntos que aún no he comentado en este análisis. Para empezar, es emocionante la historia de Ocarina y cómo está planteada, más aún con las actuaciones de voz y con las nuevas cinemáticas. Es una epopeya de fantasía increíble y es tan buena que te hace dudar si Zelda no necesita volver a tener algo por el estilo en las nuevas entregas, donde el apartado narrativo ha sido mucho más fragmentado.

Por otro lado, destacar nuevamente el diseño de niveles y de cada una de las mazmorras. Aún con 30 años, y entendiendo las pequeñas diferencias que han implementado, siguen siendo una masterclass a nivel diseño. Me he encontrado en varias situaciones sin recordar cómo eran, y sorprendiéndome del funcionamiento y las conexiones. Lo mismo con cada uno de los jefes finales, icónicos y representativos de cada una de las etapas del juego.

The Legend of Zelda: Ocarina of Time, de Nintendo.

Puntuar un videojuego como The Legend of Zelda: Ocarina of Time es un gran desafío. No solamente porque los puntajes representan sólo la portada de cada opinión, si no también porque hay muchas cosas que contemplar: el juego base, la intención de traerlo de vuelta, el por qué de cómo se hizo, qué objetivo tiene este remake, con qué cumple y qué no. A fin de cuentas, más allá de haber intentado responder todas estas cuestiones de mi parte en este texto, creo que Nintendo tiene una palpable contemplación de sus videojuegos como obras de arte; atemporales y únicas.

En ese contexto, creo que este remake es más comparable a la restauración de un cuadro que a un nuevo videojuego hecho de cero. Es un trabajo hecho con amor de parte de varias personas que formaron parte del desarrollo original y de varias que no; intentando traer la esencia y el espíritu de este videojuego sin modificar mucho lo que representa pero haciendo cada uno de los cambios lógicos y necesarios para poder hacer que Ocarina of Time se vuelta a disfrutar como aquél día de 1998. Creo que The Legend of Zelda: Ocarina of Time es uno de los videojuegos más importantes de todos los tiempos, y eso ya es un motivo lo suficientemente importante como para jugarlo si te apasionan los fichines, y sin dudas esta es la mejor versión a la fecha para poder hacerlo.

9
La versión definitivaSin reimaginar nada y yendo por el lado de la recreación, Ocarina of Time tiene su versión definitiva y entrega a las nuevas generaciones una gran forma de jugar a uno de los videojuegos más trascendentales de todos los tiempos.
Revisado en Nintendo Switch 2
Plataformas:
Nintendo Switch 2

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD