Desde ‘Operación Trueno’ a ‘Skyfall’: Las películas más icónicas de James Bond

De la piedra fundacional con Sean Connery al reinicio de Daniel Craig, repasamos las entregas que marcaron al personaje y quedaron grabadas en la memoria de los fanáticos

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"Casino Royale" sigue la pista del principio de la carrera de James Bond (Daniel Craig). Su primera misión como 007 le lleva hasta Le Chiffre (Mads Mikkelsen), banquero de terroristas de todo el mundo. (Captura de pantalla)

En más de seis décadas, James Bond pasó por seis actores y 25 películas oficiales, sin contar un par de producciones ajenas al estudio Eon. Desde el estreno de 007 contra el Dr. No en Londres, el 5 de octubre de 1962, la saga construyó un imaginario que excede al cine. Estas son, para nosotros, las películas más icónicas del agente: las que marcaron una época, fijaron una fórmula o quedaron en la memoria de los fanáticos.

Vive y deja morir (1973)

El debut de Roger Moore llegó con una de las mejores canciones de toda la saga, el tema de Paul McCartney & Wings que años después harían suyo hasta los Guns N’ Roses. La película se anima con vudú, magia negra y el inquietante Barón Samedi, en una aventura distinta a todo lo anterior.

Operación Trueno (1965)

Uno de los mayores éxitos de taquilla del personaje. Sean Connery se enfrenta al villano Emilio Largo en una trama de ojivas nucleares robadas, pero lo que la volvió memorable son sus secuencias de acción submarina, espectaculares para la época. La canción corre por cuenta de Tom Jones.

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Al servicio secreto de Su Majestad

Al servicio secreto de Su Majestad (1969)

La única protagonizada por George Lazenby y, aun así, una de las más queridas por los seguidores más duros. Diana Rigg interpreta a Tracy, el gran amor de Bond, en una historia que mezcla las persecuciones en esquí con el final más trágico de toda la saga. Es, además, la película favorita de Christopher Nolan.

La espía que me amó (1977)

La cumbre de la etapa de Roger Moore. Trae uno de los autos más recordados del personaje, capaz de sumergirse y moverse bajo el agua, al villano Karl Stromberg y a Tiburón, el matón interpretado por Richard Kiel que se volvió ícono por derecho propio. La canción Nobody Does It Better, de Carly Simon, hizo el resto.

Desde Rusia con amor (1963)

La segunda aventura de Sean Connery y una de las grandes películas sobre la Guerra Fría. Robert Shaw da vida a Red Grant, uno de los primeros grandes adversarios de 007, parte de la acción transcurre a bordo del Orient Express y aquí la organización SPECTRE empieza a tomar forma como enemiga recurrente.

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GoldenEye

GoldenEye (1995)

El regreso de Bond en los noventa, ahora con la cara de Pierce Brosnan, y el reinicio que aseguró la supervivencia de la franquicia. Para el público gamer pesa todavía más: su adaptación para Nintendo 64 se transformó en uno de los videojuegos más influyentes de su generación. Le suman peso la canción de Tina Turner y la villana Xenia Onatopp.

Casino Royale (2006)

El reinicio que presentó a Daniel Craig y conquistó a una nueva generación de fanáticos. Dejó atrás los gadgets para mostrar un Bond más áspero y físico, con Eva Green como Vesper Lynd y Mads Mikkelsen como el atormentado Le Chiffre. La dirigió Martin Campbell, el mismo de GoldenEye.

Skyfall (2012)

Dirigida por Sam Mendes, es uno de los puntos más altos de la era de Daniel Craig. Javier Bardem compone a Raoul Silva, uno de los villanos más perturbadores de la saga, Judi Dench tiene un papel central como M y Adele pone la voz al tema principal.

Skyfall

007 contra el Dr. No (1962)

La piedra fundacional. La primera aparición de Connery como Bond es una de las entradas en escena más icónicas de la historia del cine, y aquí debuta la chica Bond, con Ursula Andress como Honey Ryder. Sentó las bases de todo lo que vendría: el agente, el villano con un plan descabellado y el exotismo de las locaciones.

James Bond contra Goldfinger (1964)

La más icónica de todas. La tercera aventura de Connery fijó la fórmula que el resto intentaría repetir durante décadas: los gadgets, un villano inolvidable, el Auric Goldfinger de Gert Fröbe y su secuaz Oddjob, y la frase del martini “agitado, no revuelto”. El tema de Shirley Bassey terminó de volverla sinónimo de James Bond.