Highguard ha llegado oficialmente a las principales plataformas, marcando el lanzamiento de un juego que Wildlight Entertainment define como un “raid shooter” único en su género. Disponible de manera gratuita para PC, Xbox Series y PlayStation 5, Highguard apuesta por la competencia entre equipos con mecánicas nunca antes vistas, según palabras de su director, Chad Grenier.
En medio de altas expectativas y cierta desconfianza por parte del público tras su presentación en The Game Awards, y después de un largo periodo sin actividad en redes sociales, el estreno inesperado de Highguard busca desafiar los estándares tradicionales de los shooters PvP.
Definición de raid shooter y aspectos destacados de la jugabilidad
Wildlight Entertainment presenta Highguard como un “raid shooter”, haciendo hincapié en la diferencia respecto a otros juegos PvP convencionales. Los jugadores se agrupan en tres equipos rivales, cada uno encargado de tomar y reforzar su propia base. A partir de ahí, la dinámica del juego gira en torno a fortalecer defensas, explorar un mundo abierto en busca de mejoras y enfrentarse a otros equipos en encuentros estratégicos.
La innovación principal reside en la mecánica que introduce la Shieldbreaker, una espada imprescindible para iniciar ataques directos contra las bases enemigas. Solo el equipo que posea este objeto puede comenzar asedios formales, lo que añade una dimensión táctica al proceso de ataque. Los enfrentamientos requieren coordinación no solo para combatir, sino también para decidir cuándo defender, cuándo explorar y en qué momento utilizar la Shieldbreaker. Según Grenier, la verdadera originalidad de Highguard está en este ciclo repetitivo de fortificación, exploración, enfrentamientos y ataques coordinados, lo que permite que cada partida evolucione de manera impredecible.
Estreno poco convencional y reacción de la comunidad
El proceso de lanzamiento de Highguard ha sido poco habitual. Tras una presentación destacada en The Game Awards, un evento global de gran relevancia para nuevas propuestas, las cuentas oficiales del juego quedaron inactivas durante varias semanas, lo que generó rumores sobre su futuro y dudas sobre su posible salida al mercado. Durante ese tiempo, solo figuras como Geoff Keighley mantuvieron un apoyo constante, mientras parte del público manifestaba incertidumbre e incluso críticas prematuras.
Esta combinación de grandes expectativas y una comunicación irregular mantuvo a la comunidad atenta, aunque también un tanto escéptica respecto a las promesas del estudio. Para muchos jugadores, el anuncio repentino de la disponibilidad del juego fue inesperado. En foros y redes sociales, los usuarios han compartido opiniones diversas: algunos valoran la originalidad de la mecánica principal, mientras que otros debaten sobre la curva de aprendizaje y la estructura de la economía interna basada en microtransacciones.
Modelo gratuito y retos para los jugadores promedio
Highguard se rige por un modelo free-to-play, financiado mediante microtransacciones que, al menos de momento, no parecen ser tan invasivas como en otros juegos similares. Wildlight Entertainment asegura que las compras estarán centradas en elementos cosméticos y no en ventajas competitivas directas, intentando evitar el llamado pay-to-win que suele generar división en la comunidad.
No obstante, el acceso abierto significa la constante llegada de nuevos jugadores con distintos niveles de experiencia. Las mecánicas de defensa y ataque coordinado pueden representar un reto considerable para quienes están acostumbrados a shooters más tradicionales, lo que ha dado lugar a debates sobre accesibilidad y equilibrio dentro de las partidas, así como interrogantes acerca de la viabilidad del juego a largo plazo.
Mientras algunos usuarios destacan la emoción de los raids y la naturaleza impredecible de las partidas, otros remarcan la importancia de mantener un buen balance entre equipos para no perjudicar a los jugadores menos experimentados. El futuro del juego dependerá de la capacidad del estudio para escuchar las críticas y ajustar la experiencia según las sugerencias de la comunidad, en un mercado sumamente competitivo.