El gobernador de la más importante provincia del país, un ministro, un senador, un diputado, exministros y exlegisladores, Madres de Plaza Mayo y hasta una ex jefa de los espías argentinos. Si todas esas personalidades participan de la presentación de un libro -como pasó ayer- es que se trata de un trabajo relevante para la política del país. No es para menos: se trataba de “Muerta o presa: la trama violenta detrás del atentado”, el libro de investigación escrito en tiempo récord por la periodista Irina Hauser con la colaboración de Ariel Zak. Una reseña minuciosa del intento de magnicidio que sufrió la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner en septiembre del año pasado y repasa los pormenores de la causa judicial que aún está abierta.
El intento de asesinato, frustrado porque falló el disparo del arma, ocurrió en el marco de las manifestaciones a favor de la ex presidenta tras el fallo del fiscal Diego Luciani, quien pidió doce años de cárcel para Cristina y su inhabilitación para ejercer cargos públicos de por vida. El responsable del ataque, Fernando Sabag Montiel, está detenido.
El desafío del libro, según contó ayer la autora, fue encontrar algo que no hubiera salido a la luz en este año, una nueva pista o conexión sobre este hecho que permitiera despejar algunas de las principales dudas. “¿Cómo vamos a hacer para descubrir algo en dos meses”, se preguntó cuando Planeta le propuso escribir esta investigación. “Pero cuando empezamos a hacer un recorrido de todo lo que estaba en la causa, nos dimos cuenta de que la película completa nunca se había contado”.
La autora sostiene también que el intento de magnicidio que sufrió Cristina fue tomada como “un caso policial cualquiera, y no como el más grave hecho de violencia política desde el retorno de la democracia”. Y señaló que el sistema de Justicia no ha tomado este tema con la gravedad del caso.
El panel fue presentado por el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus, quien aseguró que se trata de un libro “que nunca hubiéramos querido presentar” pero que permite mostrar “lo oculto de este intento de magnicidio”. Destacó también que servirá para que continúe viva la memoria sobre el hecho.
El escritor y guionista Marcelo Figueras, que moderó la mesa, advirtió que el libro lanzado el pasado 1º de septiembre, al cumplirse un año del intento de magnicidio, “puede leerse como una novela de terror” y deseó que “termine en un luminoso día de Justicia que no sabemos si va a llegar”.
La presencia política más fuerte fue la del gobernador bonaerense Axel Kicillof, quien acompañó en el panel a los autores y reconoció que “revivir el atentado no es fácil para quienes tenemos un vínculo de amor con Cristina, pero este libro es de lectura obligada” porque “todos vivimos de alguna manera esa muerte que estuvo a un milímetro de ocurrir”.
La presentación contó también con la presencia de la ex ministra de seguridad, Nilda Garre; la ex ministra de las Mujeres y Género, Elizabeth Gómez Alcorta; Taty Almeida y otras miembros de Madres de Plaza de Mayo Línea fundadora; la ex interventora de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Cristina Caamaño; la legisladora porteña, Victoria Montenegro; el senador y presidente del PJ porteño, Mariano Recalde; el diputado Rodolfo Tailhade; el Director Ejecutivo de la TV Pública, Claudio Martinez; y el periodista Horacio Verbitsky, entre otros.
Hauser y Zak coincidieron en que, varios meses antes de este intento de asesinato, se vivía “un clima de violencia” y reconocieron que “ni el gobierno, la sociedad, ni los políticos, ni los medios habíamos registrado el contexto de odio que se estaba gestando y desembocó ahí”, en el día que Fernando Sabag Montiel empuñó un arma frente a la cabeza de la Vicepresidenta.
También recordaron que el responsable del ataque “justificó su accionar diciendo que quiso matar a Cristina por el odio generalizado que había” y responsabilizaron a los “influencers del odio”, que serían cercanos a La Libertad Avanza. Sostienen que este dato surgió de la investigación del teléfono de Sabag Montiel, donde “la única foto” que tenía con era una que se había tomado con Javier Milei.
“No sabemos si alguien lo mando a Montiel pero tenía el terreno preparado”, por “todos los discursos de odio”, aseguró Hauser, quien agregó que el “antídoto contra el odio lo tenemos acá” señalando en el auditorio a las madres, abuelas y los organismos de Derechos Humanos.
El nombre de libro es Muerta o Presa hace referencia a la frase que dijo Cristina después de la sentencia en la causa Vialidad. Los autores señalaron que encabezaron con la palabra “muerta” porque el libro gira en torno al intento de matarla, pero no deja de estar asociado a la persecución judicial.
Consideraron también que había un fenómeno de violencia anterior que fue muy subestimado y que nadie vio con nitidez. “Un ejemplo son las actividades de Revolución Federal en Twitter Space, que no se conocían, pero la organización venía realizando manifestaciones de violencia que sí las vimos todos: la guillotina, la persecución a dirigentes por las calles a los gritos, insultos y escupitajos, cuando le patearon el auto a (el ministro de Economía) Sergio Massa, o cuando fueron al Instituto Patria a amenazar de muerte a Cristina Kirchner. Nos parecía necesario dejar testimonio de todo lo que pasó antes y después”, aseguraron.
La investigación se centra en demostrar que hubo una escalada de violencia previa, que el intento de magnicidio fue considerado por la Justicia como un intento de asesinato común, y que existieron irregularidades en la investigación. Apunta también a la necesidad de investigar algunos hechos más en profundidad, como ser que en actos donde estuvo Revolución Federal también estuvieron (los diputados nacionales) Gerardo Milman o Fernando Iglesias, (el secretario de Asuntos Públicos de la Ciudad de Buenos Aires) Waldo Wolff y (los candidatos a presidente) Patricia Bullrich y Javier Milei.
En la presentación se analizó también el hecho de que, luego del atentado, la Justicia decidió abrir dos causas separadas, en una división que recibió críticas. De esta forma, la jueza federal María Eugenia Capuchetti y el fiscal Carlos Rívolo se encuentran a cargo del expediente por el intento de homicidio donde están acusados Sabag Montiel, Brenda Uliarte y Nicolás Gabriel Carrizo. Capuchetti también está a cargo de la investigación de la llamada “pista Milman”, que busca esclarecer si existen vínculos entre el diputado del PRO y el hecho. Por otra parte, el juez Marcelo Martínez de Giorgi está a cargo de la causa sobre el papel de la organización Revolución Federal, donde hay dos referentes del movimiento procesados.
“Cada vez fuimos viendo más conexiones, cosas que no se mostraron o cosas que se hicieron mal –aseguró Hauser-. La primera pieza que se daña es el celular de Sabag Montiel, y no se cuenta con esos datos (que estaban en el teléfono) ni con las charlas, pero sí había algunas fotos. El tema de los celulares parece una joda”.
El cierre estuvo a cargo del Gobernador bonaerense quien señaló: “Es obvio que nada de esto fue casualidad”, y que la justicia “desinvestigó” en las dos causas que derivaron del intento de magnicidio. Kicillof consideró que el libro “demuestra el vacío que genera la falta de justicia”. Al terminar su intervención, el funcionario llamó a trabajar “hasta el domingo” para sumar votos a la candidatura de Sergio Massa.
Fotos: Franco Fafasuli