El juicio por los Cuadernos de la corrupción se reanudó este martes ante el Tribunal Oral Federal 7 con el testimonio de un empresario sanjuanino que habló de la necesidad de pagar “retornos” para cobrar en tiempo y forma, algo que su firma no hizo.
El primer testigo del día, el empresario Fernando Palluchini, estuvo imputado y luego fue sobreseído durante la investigación que estuvo a cargo del juzgado federal 11.
“Si uno integraba la camarita y aportaba el dinero que ellos pedían que era un retorno de esa manera te agilizaban el pago de certificado”, declaró ahora como testigo bajo juramento de verdad. Al momento de los hechos era presidente de una empresa de construcción en San Juan.
Además recordó que su hermano y socio de la empresa estaba al tanto de que el acusado financista Ernesto Clarens era el que podía destrabar pagos y que la respuesta cuando su familiar hablaba con él era: “La forma de cobrarlo es que te pongas con lo que hay que poner, y de esa forma se destraba”.
El debate oral se desarrolla desde noviembre del año pasado ante los jueces Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli en los tribunales federales de Retiro y tiene 86 acusados, entre ellos Cristina Kirchner, procesada como supuesta jefa de asociación ilícita y cohecho.
En pocas líneas:
Para cobrar había que “poner lo que hay que poner” dijo un testigo que decía el financista Ernesto Clarens
El testigo Palluchini recordó que su hermano y socio de la empresa estaba al tanto de que el acusado financista Ernesto Clarens era el que podía destrabar pagos y que la respuesta cuando su familiar hablaba con él era: “La forma de cobrarlo es que te pongas con lo que hay que poner, y de esa forma se destraba”.
“Nunca pusimos un centavo de lo que había que poner y así nos fue: casi nos fundimos. Entregar obras a tiempo y no poder cobrarlas era una cosa de locos. No estábamos jugando en ninguna camarita para hacer estos pagos. Eran las opciones que nos daban como empresarios ahorcados quienes no nos estaban pagando y no nos pensaban pagar”, declaró.
La indagatoria en el juzgado de Bonadio
El empresario refirió que el día de la citación a indagatoria en Comodoro Py 2002 fue un día “trágico”.
“Me encontré con un show, un espectáculo desagradable. Me encontraba en el pasillo de las salas de Comodoro Py y, de repente, llegó un montón de policías armados, uniformados, y nos hicieron correr hacia el lugar a los abogados y a los que estábamos para la indagatoria”.
Contó que “de repente trajeron a una persona. Me acuerdo patente: Hugo Dragonetti. Lo traían con casco, esposas y chaleco antibalas. Parecía un delincuente o alguien muy peligroso, como si nos fuera a matar. Lo hicieron pasar y lo sentaron al lado mío. Lo conocía de obras en San Juan; no sabía si tocarlo o saludarlo. Estaba como ido, ausente, con las manos esposadas”.
“Ese 27 de febrero (de 2019) me quedó mucho miedo hacia lo que es Comodoro Py, fecha imborrable. Al momento de la indagatoria, se me paró detrás el juez Bonadio. Para mí fue un día atípico, feo: un preso que era un conocido, que simplemente estaba ahí esposado, con casco y chaleco”, dijo.
La fiscal León le recordó que ese día Dragonetti quedó libre. El testigo recordó que Bonadio nunca le dirigió la palabra y que para él lo “amenazante” fue sentar a Dragonetti de esa manera junto a los que “iban a ser indagados”.
Declara por videoconferencia el primer testigo del día
El empresario Fernando Palluchini responde preguntas de la fiscal Fabiana León.
El testigo declara por videoconferencia. Estuvo acusado en la causa y luego fue sobreseído. Es director de la empresa constructora Mapal con base en San Juan y durante la investigación era el presidente. En la actualidad es sólo accionista. “Después de este tema de Comodoro Py me retiré”.
“Me pareció de locos, por un listado que arrimó un señor Clarens, donde aparecía un ranking de empresas y nosotros demostramos que no teníamos nada que ver”, recordó sobre por qué fueron citados en la causa. Dijo que la empresa estuvo a punto de fundirse por este motivo. “Nunca tuvimos parte ni nada que ver con una ‘camarita’”, dijo sobre la acusación.
Contó que la empresa llegó a estar 200 días sin cobrar y un gestor en Buenos Aires les hablaba de empresas que habían cobrado. “Sabíamos que estaba ese juego”, sobre los cobros más rápidos de unas empresas por sobre otras. “Si uno integraba la camarita y aportaba el dinero que ellos pedían que era un retorno de esa manera te agilizaban el pago de certificado”.
El testigo refirió que su empresa no percibía anticipos de obra.
La audiencia comenzó con nuevos pedidos para desistir testigos
El Tribunal informa sobre nuevos pedidos para desistir una decena de testigos que habían sido convocados a declarar en el juicio.