Agregar Infobae enGoogle

Remesas superan los $8,900 millones y confirman el peso de la migración en los hogares hondureños

La mayor parte de esos recursos continúa destinada al consumo y la atención de necesidades básicas

Varias personas esperan su turno para enviar dinero a sus países de origen. Fotografía de archivo. EFE/Lenin Nolly

Las remesas familiares continúan ocupando un lugar central en la economía de miles de hogares hondureños. Hasta agosto de 2026, los ingresos provenientes de los compatriotas residentes en el exterior alcanzaron USD 8.920,1 millones, equivale aproximadamente a L236,383 millones de acuerdo con los resultados de una encuesta incluidos en el boletín económico del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep).

Más allá del volumen de dinero que ingresa al país, los resultados muestran el papel que desempeñan las remesas en la vida cotidiana de los hogares.

PUBLICIDAD

Una proporción mayoritaria de estos recursos se utiliza para cubrir gastos de consumo, tratamientos médicos y educación, mientras que una fracción mucho menor llega al ahorro, el pago de deudas, la adquisición de inmuebles o el financiamiento de actividades productivas.

Según los datos recopilados por el Cohep, el 55% de las remesas familiares se destina al consumo de los hogares, convirtiéndose en el principal uso de estos recursos. Buena parte del dinero enviado por los hondureños que viven en el exterior se incorpora directamente a la economía familiar para atender gastos cotidianos y necesidades esenciales.

Los tratamientos médicos representan el 24% del destino de las remesas, mientras que la educación concentra el 8%. En conjunto, estos tres rubros absorben la mayor parte de los recursos recibidos por las familias.

PUBLICIDAD

El ahorro, en cambio, representa únicamente el 4%, lo que muestra que una proporción reducida del dinero proveniente del exterior permanece disponible para enfrentar futuras necesidades o convertirse en inversión.

Diferentes escenarios

Otros destinos tienen una participación menor. El 2,7% se utiliza para el pago de deudas y el 2,2% para la adquisición o mejora de inmuebles. Apenas el 0,9% de las remesas se dirige a negocios y obras comunitarias.

El comportamiento de las remesas también está estrechamente relacionado con las razones que llevan a los hondureños a emigrar.

Una infografía señala que el 55 por ciento de las remesas en Honduras se destina al consumo cotidiano, mientras que un 24 por ciento financia salud. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los resultados de la encuesta señalan que la búsqueda de una mejor calidad de vida constituye el principal motivo mencionado por los participantes, con el 36,2% de las respuestas. La reunificación familiar aparece como el segundo factor, con el 25,5%, mientras que el desempleo representa el 17,3%.

Otros factores tienen una incidencia menor. Los bajos ingresos fueron señalados en el 8,7% de los casos, mientras que la inseguridad ciudadana concentró el 6%.

Los datos muestran así una relación entre las condiciones económicas y sociales dentro del país, para una parte de los migrantes, la salida está asociada con la expectativa de mejorar los ingresos y las condiciones de vida; para otros, responde a la necesidad de reunirse con familiares que ya se encuentran fuera de Honduras.

La magnitud de las remesas convierte a la población hondureña residente en el exterior en un actor de considerable importancia para la economía de los hogares. Los recursos enviados periódicamente permiten a numerosas familias financiar gastos que van desde la alimentación y otros bienes de consumo hasta servicios médicos y educativos.

Recursos claves en las familias

Sin embargo, la distribución de estos fondos también plantea un desafío: conseguir que una mayor proporción pueda convertirse en ahorro o inversión sin afectar la capacidad de las familias para cubrir sus necesidades inmediatas.

El reducido porcentaje destinado a actividades productivas contrasta con el volumen total de recursos que ingresa al país. Según el boletín del Cohep, solo el 0,9% de las remesas se canaliza hacia negocios y obras comunitarias.

El flujo constante de recursos procedentes de la diáspora abre posibilidades para ampliar la oferta de productos y servicios dirigidos tanto a los receptores de remesas como a los hondureños que viven en el extranjero.

El Cohep señala que aspectos como la frecuencia de los envíos, el uso de canales financieros formales y la intención de retorno de los migrantes pueden aprovecharse para desarrollar nuevas alternativas.

Entre las oportunidades identificadas se encuentran productos financieros orientados al ahorro, soluciones vinculadas con vivienda, servicios digitales y mecanismos que permitan canalizar una mayor cantidad de recursos hacia actividades productivas.

La mayoría de las remesas se destina a alimentación, salud, educación y otros gastos básicos. (FOTO: La Prensa)

Vivienda, ahorro y negocios

La adquisición o mejora de inmuebles representa actualmente el 2,2% del uso de las remesas, mientras que el ahorro alcanza el 4%. Aunque ambas categorías tienen una participación inferior al consumo, los datos muestran que ya existe una parte de los recursos que se orienta a objetivos de mayor plazo.

El desafío estaría en ampliar esas posibilidades mediante instrumentos financieros accesibles y adaptados a las características de las familias que reciben dinero del exterior. La generación de mecanismos que faciliten el ahorro, el acceso a financiamiento para vivienda o la creación y expansión de pequeños negocios podría permitir que una mayor proporción de las remesas tenga un efecto patrimonial y productivo.

Los USD 8.920,1 millones acumulados hasta agosto de 2026, frente a los USD 6.354,7 millones contabilizados en el mismo período de 2024, muestran el aumento de los recursos enviados por los hondureños en el exterior durante ese lapso.

Detrás de esas cifras existe una realidad cotidiana: las remesas representan para muchas familias una fuente para sostener el consumo, pagar servicios médicos, financiar estudios y enfrentar compromisos económicos.

PUBLICIDAD