GoogleAgregar Infobae en Google

Alza en los combustibles mantiene presión sobre el bolsillo de los hondureños

Mientras unos atribuyen las variaciones a la dependencia del mercado internacional, otros cuestionan la carga tributaria y piden una mayor supervisión para evitar incrementos que consideran injustificados

El alza de la gasolina y el diésel encarece el transporte de alimentos, medicinas, materiales de construcción y otras mercancías en Honduras. EFE/Gustavo Amador

Los precios de los combustibles en Honduras siguen presionando el presupuesto de los hogares por su efecto sobre el transporte, la distribución de productos y los servicios.

Distintos sectores atribuyen el impacto a la dependencia de derivados del petróleo importados, la carga impositiva y la volatilidad del mercado internacional.

La Asociación Hondureña de Distribuidores de Productos del Petróleo (Ahdippe) sostuvo que la percepción de aumentos anticipados en las estaciones de servicio se relaciona con la ausencia de un sistema de control de inventarios.

PUBLICIDAD

Su directora ejecutiva, Saraí Silva, explicó que el mecanismo vigente regula la estructura del precio final que se publica semanalmente.

Según Silva, eso provoca interpretaciones de que los incrementos se aplican antes de la fecha oficial. Añadió que el comportamiento de los combustibles en Honduras responde principalmente a factores externos y que, mientras el país continúe dependiendo de la importación de derivados del petróleo, las variaciones internacionales seguirán impactando en los precios internos.

Para la Asociación de Defensores de los Consumidores Artículo 19, el ajuste más reciente representa un golpe para la economía familiar. Su presidente, Darwin Ponce, calificó el incremento como un “trancazo” para los hondureños y sostuvo que no existen condiciones que justifiquen trasladar nuevas alzas al consumidor final.

PUBLICIDAD

Rechazo a los incrementos

Ponce afirmó que uno de los principales elementos que continúan elevando el precio de los combustibles es la carga impositiva aplicada en el país. A su juicio, mientras no se revisen esos componentes, será difícil reducir el impacto económico que enfrentan los ciudadanos cada semana.

El dirigente expresó además dudas sobre las proyecciones oficiales de inflación. Consideró que las cifras estimadas no reflejan el comportamiento del costo de vida que experimentan a diario las familias hondureñas, sobre todo cuando productos y servicios básicos aumentan de precio por el encarecimiento de los combustibles.

El alza de los combustibles no repercute solo en quienes tienen un vehículo particular. Su impacto alcanza a casi todas las actividades productivas.

El transporte de alimentos, medicinas, materiales de construcción y mercancías depende en gran medida del diésel y la gasolina. Cuando estos insumos aumentan de precio, también suben los costos logísticos y muchas empresas trasladan parte de ese gasto al consumidor.

El transporte público, los servicios de carga, la agricultura y pequeños emprendimientos también enfrentan mayores costos operativos, lo que reduce los márgenes de rentabilidad y afecta la capacidad de compra de la población.

La Secretaría de Energía anunció una nueva estructura de precios para los combustibles.

“Cada vez que sube el combustible, el dinero ya no alcanza igual. No solo gasto más para movilizarme al trabajo, también aumentan los precios de los alimentos y otros productos básicos”, comentó el ciudadano Juan Padgett al rechazar este aumento.

Así mismo Jorge Barrientos rechaza los incrementos y dijo que: “Uno termina recortando otros gastos para poder llenar el tanque. Al final, el aumento no solo es en combustible sino, en productos del hogar en general, ya no podemos", sentenció.

Subsidios y dependencia de las importaciones

Desde la academia, la jefa del Departamento de Finanzas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Nancy Ochoa, indicó que los subsidios implementados por el Gobierno han contribuido a disminuir parte del impacto de las variaciones internacionales, aunque reconoció que esos apoyos se han reducido de forma gradual.

Ochoa sostuvo que esas medidas han permitido amortiguar parcialmente los incrementos que llegan desde los mercados internacionales y evitar que el precio final para los consumidores sea aún mayor.

Advirtió, no obstante, que la principal dificultad sigue siendo la alta dependencia del país de los combustibles importados. Mientras Honduras mantenga esa condición, explicó, seguirá expuesta a factores externos que escapan al control nacional y que continuarán generando variaciones periódicas en los precios.

Ese escenario ha provocado movimientos constantes en las cotizaciones de los derivados del petróleo, una situación que repercute en economías importadoras como la hondureña.

Honduras: gasolina y diésel subirán desde el 27 de julio; kerosene lidera las alzas. (FOTO: Secretaría de Energía)

De acuerdo con los sectores consultados, aunque existen diferencias sobre las medidas que deberían aplicarse para reducir el impacto en el consumidor, hay coincidencia en un punto: la dependencia del mercado internacional mantiene al país vulnerable frente a cualquier alteración en el precio del petróleo.

Las autoridades hondureñas han mantenido mecanismos de apoyo mediante subsidios a determinados combustibles con el objetivo de reducir parte de la carga económica que enfrentan los consumidores.

Esas medidas buscan amortiguar el efecto de las variaciones internacionales, en un contexto marcado por conflictos geopolíticos que han afectado la disponibilidad de derivados del petróleo y han generado incertidumbre en los mercados energéticos.