De mito indígena a monstruo de la televisión: la historia detrás de Pie Grande

Testimonios, noticias sensacionalistas y películas de culto se entrelazan desde hace siglos en la construcción del enigma que desafía la lógica y alimenta la curiosidad en Norteamérica

Los primeros registros occidentales de Pie Grande datan de 1811, cuando el explorador británico David Thompson reportó huellas extrañas en Canadá (Archivo)

En el noroeste de América del Norte, Pie Grande lleva más de un siglo formando parte del paisaje y la cultura. Entre árboles milenarios y lluvias persistentes, el Sasquatch es mucho más que una silueta esquiva: es el resultado de relatos transmitidos, crónicas coloniales, debates científicos y una industria turística que lo ha convertido en ícono ineludible para varias generaciones.

Mucho antes de que la prensa o el cine fijaran su atención en Sasquatch, los Sts’ailes transmitían su figura en relatos orales. Este pueblo, que habita el valle del río Harrison desde hace más de 10.000 años, lo reconoce como un espíritu protector, símbolo de fortaleza natural.

Su imagen está presente en banderas, rituales, canciones y danzas. “Si puedes verlo, escucharlo o encontrar sus huellas, es señal de buena fortuna, pues te está recordando que debes vivir en armonía con la naturaleza”, explicó Kelsey Charlie, representante Sts’ailes, en una entrevista con BBC.

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En la tradición Sts’ailes, Sasquatch es un slollicum, un ser capaz de transitar entre el plano físico y el espiritual. El término deriva de Sasq’ets Tel, una montaña considerada punto de reunión de estos seres, y durante generaciones el mito permaneció en relatos protegidos del contacto europeo.

Los registros coloniales y el salto a la cultura popular

El incidente de Ape Canyon en 1924 y la difusión mediática consolidaron la fama de Pie Grande en la cultura popular estadounidense (Archivo)

El mito irrumpió fuera del ámbito indígena a comienzos del siglo XIX, cuando David Thompson, un explorador británico, reportó huellas extrañas cerca de Jasper en 1811. Ese episodio es señalado como el primer registro occidental de la criatura, según archivos históricos consultados por Britannica.

Décadas más tarde, en 1924, cinco mineros denunciaron en el estado de Washington un ataque de “hombres gorila” —el infame incidente conocido como Ape Canyon—, que rápidamente acrecentó la fama del fenómeno en los diarios estadounidenses. Aunque autoridades locales desmintieron el suceso y revelaron inconsistencias, el relato ya circulaba y ganaba adeptos, según registros periodísticos difundidos por The New York Times.

En 1929, el policía canadiense J. W. Burns llevó una recopilación de relatos de pueblos originarios a las páginas de Maclean’s, introduciendo así el término Sasquatch en el circuito editorial canadiense. Desde entonces, la región de Harrison Hot Springs se convirtió en escenario de frecuentes avistamientos y hallazgos de huellas, algunas de hasta 60 centímetros, de acuerdo con testimonios reportados en medios canadienses.

La convivencia de relatos espirituales indígenas con noticias extraordinarias colaboró en instalar la leyenda en el imaginario público. Decenas de personas afirmaron ver a Pie Grande y los medios difundieron imágenes y testimonios, cuya autenticidad nunca fue demostrada ni refutada.

Investigadores como Jeffrey Meldrum han reunido cientos de moldes de huellas atribuidas al Sasquatch, aunque el escepticismo científico predomina (Bettmann)

De Hollywood al turismo: el mito como fenómeno cultural

La cultura de masas amplificó la figura de Pie Grande en la segunda mitad del siglo XX. La famosa cinta Patterson-Gimlin, grabada en 1967 en Bluff Creek, California, mostró una silueta bípeda y gigantesca cruzando el bosque. Aquella filmación no tardó en difundirse, produjo debates entre científicos y aficionados y, según crónicas de The New York Times, cimentó la imagen moderna del Sasquatch.

Desde entonces, Pie Grande ha protagonizado películas, ilustraciones, camisetas y festivales. Películas como Harry y los Hendersons (1987) reflejan distintas facetas del mito, según reseñas recopiladas por la prensa estadounidense.

El personaje se ha transformado en motor del turismo regional: el museo de Harrison Hot Springs, inaugurado en 2017, exhibe piezas de la cultura Sts’ailes y moldes de huellas atribuidas a Pie Grande.

Además, los Sasquatch Days, que tienen lugar en junio, atraen a miles de visitantes con regatas y celebraciones, de acuerdo con informes difundidos por la BBC.

La leyenda incluso sustenta parte de la economía local, con cerca de 20.000 visitantes al año que exploran la zona atrás del misterio.

Ciencia y escepticismo: el análisis del mito

El mito de Pie Grande ingresó en el ámbito científico en la década de 1960. Jeffrey Meldrum, profesor de anatomía y antropología en la Universidad Estatal de Idaho, reunió más de 300 moldes de huellas atribuidas al Sasquatch y dedicó años a su estudio morfológico.

“No busco convencer a nadie de que Pie Grande existe; someto la leyenda al escrutinio y mi conclusión es, absolutamente, que Pie Grande existe”, sostuvo durante una entrevista reproducida por The Wall Street Journal.

El mito de Pie Grande se transformó en motor turístico y económico, con museos, festivales y hasta 20.000 visitantes anuales en Harrison Hot Springs (Archivo)

Las intervenciones académicas provocaron polémica. Treinta profesores de la misma universidad firmaron una carta de protesta por la organización de un simposio dedicado a Pie Grande, aunque el decano John Kijinski defendió la libertad de abordaje académico, tal como lo reflejó la cobertura de The New York Times.

El escepticismo, sin embargo, predomina entre los especialistas. Thomas Steenburg, investigador, considera que la ciencia requiere más que huellas dispersas. Para el antropólogo David J. Daegling, de la Universidad de Florida, relatos de hombres salvajes se repiten en distintas partes del mundo y reflejan tanto el deseo humano por reconectar con la naturaleza como la dificultad para aceptar que todo tiene explicación, según The New York Times.

La mayoría de avistamientos, consideran los expertos, responden al fenómeno de la pareidolia —la tendencia a reconocer figuras conocidas en estímulos ambiguos— o se deben a fraudes deliberados.

Pie Grande como reflejo: mito, apropiación y persistencia

La historia de Pie Grande refleja un viaje donde relatos indígenas, crónicas coloniales y fenómenos de masas se entrelazan y se redefinen mutuamente. Lo que comenzó como una figura espiritual para los pueblos originarios del noroeste americano, pasó a ocupar titulares, inspiró películas y se transformó en motor económico y atractivo turístico.

Con el tiempo, el mito perdió su carácter estrictamente local y se volvió un símbolo reconocible incluso fuera de las fronteras de Canadá y Estados Unidos. Las leyendas orales se mezclaron con investigaciones fallidas, testimonios contradictorios y campañas publicitarias, consolidando a Pie Grande como un ícono cultural más allá de la prueba material.

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