El MAGA extendió el programa Suelos y Agua para el Futuro a seis departamentos de Guatemala, donde técnicos y productores aprenden el diseño hidrológico Keyline para redistribuir la lluvia, conservar la humedad y reducir la erosión en terrenos agrícolas y ganaderos. La iniciativa se desarrolla en Chimaltenango, Zacapa, Retalhuleu, Quetzaltenango, Huehuetenango y Petén, con acompañamiento de la ministra de Agricultura, Ganadería y Alimentación, María Fernanda Rivera Dávila.
La primera adaptación del sistema a la ganadería se realizó en San Francisco, Petén, con la participación de 43 técnicos del MAGA, el Instituto Nacional de Bosques, la Asociación de Comunidades Forestales de Petén, la organización WCS y ganaderos independientes. En la segunda jornada, los asistentes definieron curvas a nivel mediante un dron con monitoreo en tiempo real.
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Rivera Dávila explicó el objetivo de esa parcela pecuaria: “Hoy en Petén, haciendo la primera parcela para ganadería del programa de suelos y agua para el futuro. Esto lo que nos ayuda es a redistribuir el agua sin importar cuánto llueva para que podamos tener mejores pastizales”.
El diseño de esa finca también incluye un componente de cultivos y otro forestal, vinculado a los incentivos del Instituto Nacional de Bosques. La ministra señaló que el programa integra entidades privadas y gubernamentales, entre ellas ACOFOP, el MAGA, el INAB y los extensionistas agrícolas.
El relieve como guía para conservar la lluvia
El diseño hidrológico Keyline, también conocido como Línea Clave, fue desarrollado en la década de 1950 por el australiano P. A. Yeomans para enfrentar la sequía y la erosión del suelo. La metodología estudia las laderas, los valles y las pendientes de una finca para localizar cambios en la forma del terreno.
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A partir de ese análisis, se trazan surcos, canales y líneas de cultivo que modifican el recorrido natural del agua. El sistema busca desplazar parte de la lluvia que baja rápidamente por el centro de los valles hacia áreas más altas y secas.
La redistribución favorece la infiltración, conserva la humedad y limita la pérdida de nutrientes provocada por la escorrentía superficial. El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación indicó que estas prácticas pueden beneficiar tanto a la producción agrícola como a la ganadera.
En Tecpán, Chimaltenango, Rivera Dávila inauguró un taller para fortalecer los conocimientos del personal técnico de la sede departamental del MAGA. La capacitación combina contenidos teóricos con trabajo directo sobre el terreno.
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El proceso se desarrolla en paralelo en Quetzaltenango, donde técnicos y productores de la aldea Chicuá completaron el levantamiento de datos y el diseño de una parcela para aplicar la metodología. Durante la segunda jornada, definieron en un plano la distribución de las intervenciones según las curvas de nivel y el desplazamiento del agua observado.
La ministra sostuvo que el método “no solo abre oportunidades para avanzar hacia una agricultura regenerativa, sino que también puede aportar al manejo del agua en zonas donde las lluvias intensas representan un desafío”. En Chicuá y el municipio de Almolonga, las prácticas pueden contribuir a disminuir los riesgos asociados al exceso de lluvia y al arrastre de suelo.
Zanjas, terrazas y curvas a nivel en parcelas productivas
Los equipos de extensión rural aplicaron el sistema en la aldea Taguayní Los Vásquez, en el municipio de La Unión, Zacapa, junto a integrantes de los Centros de Aprendizaje para el Desarrollo Rural. Durante dos jornadas, los productores trazaron curvas a nivel con nivel tipo A y nivel de manguera con agua.
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Las labores incluyeron la preparación de zanjas y terrazas dentro de una siembra de maíz para distribuir de forma uniforme la escorrentía. Participaron personal del Viceministerio de Sanidad Agropecuaria y Regulaciones, el Viceministerio de Seguridad Alimentaria y Nutricional y la Agencia Municipal de Extensión Rural local.
En Retalhuleu, la formación concluyó con una práctica en la finca San Rafael, ubicada en la aldea Barrios, municipio de Nuevo San Carlos. Los asistentes replantearon las líneas guía del diseño y marcaron el patrón de cultivo con líneas paralelas para favorecer la infiltración del agua pluvial.
La jornada reunió a extensionistas del Sistema Nacional de Extensión Rural, personal de las Agencias Municipales de Extensión Rural del MAGA en el departamento y 40 estudiantes universitarios. El trabajo en campo trasladó el diseño desde la planificación técnica hacia parcelas productivas.
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Huehuetenango reúne técnicos de varias instituciones
Un taller regional en Huehuetenango convocó a 51 participantes de distintas instituciones y territorios. Asistieron técnicos de las Agencias Municipales de Extensión Rural del MAGA, personal regional del Instituto Nacional de Bosques, profesionales de la Dirección de Producción, un docente de la Escuela de Formación Agrícola de San Marcos y capacitadores con cobertura en Retalhuleu y Suchitepéquez.
La actividad contó con la cooperación de la organización We Effect. El primer día estuvo dedicado al trazado y la conservación hídrica, mientras que la segunda jornada se realizó en la comunidad Chiquiliabaj, con prácticas orientadas a la recarga de mantos acuíferos.
Rivera Dávila ha señalado que Suelos y Agua para el Futuro no se limita al diseño Keyline. El programa también contempla intervenciones para la recuperación y salud del suelo, además del uso de tecnología en los procesos productivos.
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