El 15 de agosto, Guatemala celebra a la Virgen de la Asunción con una jornada que une devoción católica, feria popular y memoria urbana, una tradición que en la capital tiene su centro en la parroquia Nuestra Señora de la Asunción y en la Feria de Jocotenango, y que además se enlaza con una larga historia de coronaciones marianas y ceremonias religiosas que marcaron al país.
La fecha es asueto y celebración en varios municipios: Tacaná, en San Marcos; Colotenango, en Huehuetenango; Tactic, en Alta Verapaz; Asunción Mita, en Jutiapa; Cantel, en Quetzaltenango; Jocotenango, en Sacatepéquez, y la Ciudad de Guatemala. En cada localidad, la conmemoración conserva como eje la veneración a la Virgen de la Asunción.
En la capital, la feria instalada en el Hipódromo del Norte de la zona 2 funciona como uno de los principales escenarios de la festividad. Su origen se remonta a la época colonial y quedó ligado a la advocación mariana que da nombre a la ciudad.
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La celebración combina dos planos que avanzan a la vez. Dentro del templo se preparan oraciones y actos religiosos dedicados a la Virgen María; afuera, los visitantes recorren juegos mecánicos, puestos de comida, venta de dulces, artesanías y recuerdos.
Entre los alimentos que identifican la jornada aparecen churros, garnachas, elotes, molletes, churrascos y atoles. La feria también convoca a familias y amigos que regresan año tras año a una costumbre transmitida por varias generaciones.
La procesión y la feria sostienen una tradición urbana de siglos
La dimensión religiosa se expresa en la procesión que recorrerá el Centro Histórico de la ciudad entre altares y bandas que interpretan corridos y sones. La parroquia recibe a fieles que llegan a agradecer, pedir salud, consuelo o una bendición.
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La imagen de la Virgen de la Asunción concentra el sentido litúrgico de una fecha que forma parte de la identidad capitalina desde hace siglos. La fiesta, al mismo tiempo, conserva su costado popular en el bullicio de la feria y en el encuentro familiar de agosto.
Según la información citada de Guatemala.com, durante su segunda visita al país el 6 de febrero de 1996 el papa Juan Pablo II coronó a la Virgen de la Asunción, patrona de la Ciudad de Guatemala, en el Campo de Marte. El acto formó parte de un encuentro con católicos guatemaltecos y dejó un mensaje de paz y esperanza para el país.
La publicación también indicó que el pontífice promovió de forma constante la devoción mariana y dedicó audiencias y homilías a la solemnidad de la Asunción de María en cuerpo y alma al cielo. Esa referencia doctrinal acompaña la celebración local del 15 de agosto.
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La otra gran coronación mariana del país ocurrió en 1934 frente a la Catedral
La historia religiosa de Guatemala incluye otra ceremonia de gran peso simbólico: la coronación pontificia de la Virgen del Rosario, Alcaldesa Perpetua y Patrona de la República de Guatemala, realizada el 28 de enero de 1934 en el atrio de la Catedral Metropolitana. El acto se llevó a cabo después de una procesión que partió de la parroquia de Santo Domingo.
De acuerdo con la información de la Cofradía del Santo Rosario Página Oficial, monseñor Luis Durou y Sure, arzobispo de Guatemala y delegado del papa, colocó la corona de oro en nombre de Pío XI. En esa ceremonia la imagen fue proclamada Madre, Reina y Patrona de Guatemala.
La corona había sido elaborada en 1768 y estaba hecha de oro macizo con un peso cercano a 5 libras. Para la celebración fue enriquecida con piedras preciosas y se convirtió en una de las piezas centrales del rito.
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La preparación comenzó con más de un año de anticipación y movilizó a autoridades religiosas, asociaciones del templo dominico y a la Cofradía del Rosario. El principal impulsor de la coronación fue el padre Raymundo Martín.
El Gobierno de la República reconoció ese patronato en septiembre de 1843. El presidente Rafael Carrera ordenó una salva de artillería para el primer domingo de octubre y dispuso que coincidiera con un repique solemne en la Catedral.
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