Una requisa realizada este martes por el Ejército de Guatemala y fuerzas de seguridad civil en el Centro de Detención Preventiva para Hombres de Chimaltenango permitió la incautación de 60 objetos punzocortantes, 28 aparatos de sonido, 18 colmillos de posible cocaína y 600 quetzales en efectivo. El operativo, desarrollado bajo un esquema de cooperación interinstitucional, tuvo como objetivo prevenir ilícitos y fortalecer los protocolos internos del recinto, según notificó el Ejército de Guatemala.
El despliegue incluyó la participación de la Policía Nacional Civil y del Sistema Penitenciario, organismos que intervienen como parte de la política para impedir que las cárceles funcionen como centros de coordinación de delitos, precisaron las autoridades. La justificación oficial subraya el compromiso con la transparencia, el respeto al marco legal vigente y la protección de la población.
Objetos incautados en la requisa de Chimaltenango
En la requisa de Chimaltenango también fueron encontrados un teléfono celular, seis televisores, cinco equipos de sonido, diez extensiones eléctricas, dos controles para videojuegos, tres DVD, dos relojes, una sierra, una caja de hojas de Gillette, tres frascos de alcohol, 100 encendedores, dos agujas para tatuar, tres pipas para posible droga, una lata de cerveza y un octavo de licor.
Objetivos y resultados de las requisas penitenciarias
Las requisas, que han tenido lugar en diversos centros de detención a lo largo del país, buscan fortalecer el control interno y minimizar los riesgos de que internos accedan a artículos prohibidos. Según fuentes oficiales, estos operativos reflejan la coordinación entre distintas entidades de seguridad para mantener la seguridad tanto en el interior de las cárceles como en su entorno inmediato. En el Centro de Orientación Femenino, la incautación incluyó dispositivos móviles, herramientas cortopunzantes y utensilios para el consumo de droga, lo que refuerza la preocupación por la presencia de estos objetos en los centros penitenciarios.
La estrategia liderada por el Ejército de Guatemala junto a la Policía Nacional Civil y el Sistema Penitenciario apunta a evitar que los recintos carcelarios funcionen como nodos de organización delictiva. Las autoridades recalcaron que cada intervención responde no solo a necesidades de seguridad, sino también al marco normativo vigente y a la protección de la sociedad, enfatizando el trabajo interinstitucional y la vigilancia permanente dentro de los penales.
Estrategia integral para recuperar el control penitenciario y su impacto en la seguridad nacional
El ministro de Gobernación Marco Villeda, en declaraciones ha afirmado que la política de no negociación con el crimen y la eliminación de privilegios para internos tiene como meta concreta retomar el control efectivo de las cárceles para frenar su transformación en nodos logísticos para el secuestro, la extorsión y el homicidio.
Las acciones durante el estado de prevención han sido determinantes: “No he dicho en ningún momento que los homicidios han desaparecido o que las extorsiones han desaparecido por completo, pero sí, según nuestros controles, ha habido una reducción significativa de las extorsiones hasta en un treinta y tres por ciento, y ha habido una reducción de los homicidios en casi un cincuenta por ciento, a partir del primero de enero al día de hoy”, detalló el titular de la cartera.
La aplicación de requisas recurrentes y el control más estricto en el ingreso de paquetes ha facilitado el desmantelamiento de privilegios indebidos, como cantinas informales dentro de los recintos, y ha reducido el flujo de objetos prohibidos que solían ingresar con regularidad a las cárceles, afirmó el titular de Gobernación.