El presidente Bernardo Arévalo anunció este martes una serie de medidas dirigidas a contener el efecto del alza global de los precios de los combustibles sobre la economía doméstica, estableciendo subsidios temporales y promoviendo leyes para el teletrabajo como parte de la respuesta inmediata ante una emergencia que el mandatario considera transitoria.
Estas acciones, actualmente en discusión en el Congreso, buscan reducir la presión inflacionaria y sostener la competitividad nacional al tiempo que se preserva el bienestar de las familias.
El Ministerio de Economía realiza un monitoreo estricto para impedir abusos en la distribución, mientras los subsidios diferenciales y la legislación propuesta buscan aliviar el impacto directo de la crisis internacional, según informaron Arévalo y otras autoridades a Infobae.
La propuesta principal, presentada por la Bancada Semilla en el Congreso, establece un subsidio temporal al diésel de ocho quetzales por galón durante tres meses y cinco quetzales por galón para la gasolina, medida que, detalló Arévalo en la conferencia de prensa, se implementaría de forma directa en los puntos de venta, sin exigir trámites adicionales a los consumidores ni a las empresas.
Además, se impulsa una iniciativa legislativa para conceder un apoyo de veinte quetzales por cilindro de gas propano de veinticinco libras durante seis meses, focalizada en el producto más utilizado por los hogares guatemaltecos.
Junto a estos incentivos, el Ministerio de Energía y Minas ha puesto en marcha una plataforma pública de comparación de precios del combustible, actualizada en tiempo real para brindar mayor transparencia y favorecer la competencia.
El presidente contextualizó la subida del precio de los combustibles en el marco de un modelo de mercado libre para la energía, vigente en Guatemala desde hace treinta años, donde los precios internos dependen en exclusiva de las tendencias internacionales y la dinámica de oferta y demanda.
Arévalo recalcó: “El aumento del precio del combustible —que afecta directamente el costo de vida— nos ha llevado a tomar acciones para mitigar el impacto internacional en las familias guatemaltecas”. El Gobierno implementó controles en los puertos Quetzal y Santo Tomás de Castilla destinados a suprimir costos de importación innecesarios, lo que disminuye los márgenes de encarecimiento durante el proceso logístico.
El Ejecutivo propuso, en coordinación con su bancada, nuevas regulaciones para legalizar y fomentar el trabajo remoto tanto en el sector público como privado.
Para Arévalo, esta legislación servirá como herramienta inmediata para reducir los traslados y el gasto en combustibles durante la contingencia, y como una reforma estructural que busca modernizar el mercado laboral y promover empleos digitales de calidad en Guatemala.
El Congreso evalúa subsidios por tres meses y leyes para el teletrabajo frente a la crisis internacional
Durante la jornada parlamentaria de este martes, el Congreso de la República evaluará en sesiones extraordinarias la viabilidad de los subsidios a los combustibles y al gas propano, así como la implementación de legislación para el teletrabajo, con el objetivo de alcanzar consensos rápidos que permitan la promulgación de las medidas con efecto inmediato.
Arévalo reiteró que la prioridad es “un subsidio de ocho quetzales por galón de diésel y cinco quetzales por galón de gasolina durante tres meses, así como veinte quetzales por cilindro de gas propano durante seis meses, con aplicación directa en el punto de venta y sin cargas administrativas adicionales para las empresas”.
El jefe de Estado solicitó a la sociedad y a los partidos: “Las familias guatemaltecas están esperando que la política responda con soluciones concretas, que alivien el costo de la vida”, sostuvo.
El operativo gubernamental se articula con medidas de vigilancia en el mercado, intervenciones en infraestructura portuaria y una política de subsidios directos de limitado alcance temporal.
Su intención es evitar distorsiones a largo plazo en el funcionamiento de la economía nacional. Según Arévalo, la propuesta se diseñó para repercutir “en el hogar y en los costos de producción, sin condicionar a largo plazo la evolución de la economía nacional una vez superada la crisis externa”.
En el desarrollo de la conferencia autoridades gubernamentales adelantaron, que la reducción de impuestos al combustible, afectaría temas presupuestarios.