Dorothy “Dottie” Stewart, de 104 años, recibió las placas de identificación militar de su hermano Bernard Parnell, fallecido en 1943 durante la Segunda Guerra Mundial, más de ocho décadas después de que el avión en el que viajaba se estrellara frente a la costa de Florida.
La entrega se realizó el 29 de septiembre en Beverly, Massachusetts, luego de años de búsqueda por parte de Ken McKay, subdirector de Servicios para Veteranos de la ciudad. La información fue recogida por CBS Boston y The Beverly Beat, que reconstruyeron tanto el accidente como el recorrido de las placas hasta llegar a la familia.
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Al recibirlas, Stewart las tomó entre sus manos y las besó. “Me derrumbé y lloré. Las sostuve después de besarlas. ¿Quién hubiera imaginado algo así después de tanto tiempo?”, expresó ante CBS Boston.
Bernard Parnell murió en 1943 tras un accidente aéreo en el golfo de México
Bernard Parnell tenía 23 años cuando murió el 17 de mayo de 1943. Se había alistado en la Reserva de la Armada de Estados Unidos tres días después del ataque japonés a Pearl Harbor, el 10 de diciembre de 1941, indicó The Beverly Beat.
Parnell se formó como radiotelegrafista de aviación y fue destinado a un escuadrón de bombardeo con base en DeLand, Florida. Durante una misión operativa, el avión cayó al agua a unos 37 kilómetros al noreste de Cayo Hueso, en el golfo de México.
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La investigación posterior determinó que el accidente se produjo por una falla en el motor, detalló el medio local. De los siete hombres que viajaban a bordo, solo sobrevivió uno, el teniente James Digh, copiloto de la aeronave.
Stewart relató que su hermano entregó su chaleco salvavidas a Digh antes de que el avión se hundiera. “El piloto fue el único sobreviviente. El cuerpo de mi hermano nunca apareció”, aseguró. Digh permaneció a la deriva aferrado a una balsa hasta que fue rescatado al día siguiente, de acuerdo con una crónica de 1943 citada por The Beverly Beat.
Las placas aparecieron entre archivos históricos de Beverly
El origen de las placas militares, conocidas en inglés como dog tags, sigue sin una explicación definitiva. McKay las encontró dentro de una caja con documentos históricos que llegaron a la oficina de Servicios para Veteranos de Beverly, algunos de ellos fechados desde la guerra hispano-estadounidense.
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“Esta es la cuarta o quinta placa que sacamos de estos archivos”, afirmó McKay a CBS Boston. Durante casi cinco años, conservó las de Parnell enmarcadas en su oficina mientras trataba de identificar a algún familiar.
El funcionario revisó registros genealógicos y encontró una solicitud presentada en 1971 para instalar una lápida conmemorativa de Parnell en el Cementerio Nacional de Arlington. El documento llevaba la firma de Dorothy Stewart, quien entonces residía en Beverly.
McKay inicialmente buscó una esquela, pues calculaba que la hermana del militar superaba los 100 años. Sin embargo, la búsqueda lo llevó a artículos sobre los cinco campeonatos mundiales consecutivos de remo bajo techo obtenidos por Stewart en la categoría de mayores de 95 años.
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El funcionario llamó a la Asociación Cristiana de Jóvenes, conocida como YMCA, donde Stewart entrenaba desde hacía décadas. “Al principio pensaron que era un estafador”, contó a la cadena estadounidense. Finalmente, la institución facilitó el contacto entre ambos.
Una ceremonia cerró una búsqueda que duró décadas
Las placas fueron montadas sobre una pieza de madera antes de su entrega. En un primer encuentro con integrantes del Consejo Asesor de Veteranos de Beverly, Stewart se cubrió la boca al verlas y preguntó si habían estado realmente con su hermano, relató The Beverly Beat.
“Esto es una conmoción para mí. Han pasado 83 años”, dijo la mujer, quien tenía 21 años cuando perdió a Bernard. También recordó que él era dos años mayor y que “todas las chicas lo perseguían” por su apariencia.
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La ceremonia pública se celebró en el YMCA Sterling Center, en Essex Street, un lugar con especial significado para Stewart, miembro de la institución desde hace 70 años. Para ella, la recuperación de las placas reabrió recuerdos dolorosos, aunque también representó la posibilidad de conservar un vínculo material con su hermano.
“Estoy agradecida, pero también duele porque trae recuerdos”, manifestó. “Es muy significativo para mí tenerlas, especialmente antes de irme”.
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