Hannah Gann, docente y activista de Filadelfia, admitió públicamente haber mentido durante años sobre su identidad y sus orígenes, al afirmar que no tiene ascendencia palestina, tunecina ni afrodescendiente. La semana pasada publicó la confesión en su cuenta de Instagram y luego subió un video en el que reconoció que engañó a todos en su entorno: colegas, amigos y compañeros de militancia en organizaciones de causas palestinas y de justicia racial.
La admisión tuvo consecuencias inmediatas. Dos organizaciones sociales con las que colaboraba anunciaron que dejarían de trabajar con ella, una amiga cercana la confrontó públicamente y el Distrito Escolar de Filadelfia emitió una declaración sobre el caso.
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Hannah Gann admitió que ocultó y falseó su origen
En su publicación de Instagram, Gann se describió como “una mujer blanca con privilegios económicos y de clase” y reconoció no tener orígenes palestinos ni ascendencia de ninguna otra comunidad en cuyo nombre había actuado.
En el video amplió su confesión: “Mentí descaradamente sobre mis antecedentes a todas las personas de mi vida. No hay una sola persona en este planeta —ninguna amistad, ningún compañero organizador, nadie de mi familia— que supiera lo que estaba haciendo”.
También declaró: “No digo nada de esto para dar una explicación o una excusa, ni para buscar un perdón que no merezco. Simplemente quiero que la justificada ira de la gente por mis acciones se dirija hacia donde corresponde: hacia mí”. Y reconoció: “Sé que es demasiado tarde para mitigar todo el daño que he causado, pero estoy decidida a intentar hacer lo que pueda”.
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En otra publicación de Instagram, Gann respondió a quienes dejaban comentarios hostiles contra sus alumnos: “Es repugnante y asqueroso. La única razón por la que dejo esta página activa es para que vengan contra mí, no contra ellos”. También indicó que el video es su única declaración pública y que no hará comentarios adicionales a los medios.
El testimonio de Keziah Ridgeway reveló cómo se sostuvo el engaño casi una década
Keziah Ridgeway, también docente de Filadelfia, publicó su propio video y contó que conoció a Gann alrededor de 2018, sin tener información sobre sus antecedentes reales. El quiebre llegó el Día del Trabajo, cuando un integrante de la Philly Palestine Coalition (PPC) le informó que Gann había estado fingiendo ser palestina.
Ridgeway confrontó a Gann, quien negó las acusaciones y dijo que su abuelo paterno murió cuando su padre tenía 13 años. Ridgeway señaló que murió cuando el padre de Gann tenía 23. En el segundo enfrentamiento, le pidió llamar a su padre.
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“Ella colgó el teléfono de su padre y me cortó cuando intenté hacer otra pregunta. En ese momento me di cuenta de que su padre no sabía, su familia no sabía que ella estaba aquí en esta ciudad mintiendo”, declaró a NBC News. Gann confirmó: “Todo lo que ella dijo es verdad, y lo corroboro plenamente”.
Según informó The Philadelphia Inquirer, un informe de la PPC señaló que el abuelo materno de Gann nació en Baltimore y que ella es nieta de un colono residente en Israel, y refutó sus afirmaciones sobre orígenes palestinos y afroamericanos. Estas conclusiones corresponden a los hallazgos del informe y no tienen respaldo judicial.
Las organizaciones cortaron el vínculo con Gann y el distrito escolar ofreció apoyo
Philly Educators for Palestine y el Racial Justice Organizing Committee (RJOC) emitieron un comunicado conjunto en el que expresaron estar “atónitos, entristecidos y enfadados por esta traición”. Según ese texto, Gann admitió la mentira tras una reunión de más de una hora.
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Las organizaciones señalaron que le exigieron reconocer públicamente ser “una mujer blanca de herencia judía y de una familia colonizadora israelí”, que dejarán de trabajar con ella y que no es bienvenida en sus espacios.
El Distrito Escolar de Filadelfia aclaró que tomó conocimiento del caso a través de las publicaciones en redes sociales y que puso a disposición apoyo para el personal y los estudiantes del Workshop School, según la declaración citada por NBC News.
Por qué el caso generó debate sobre identidad y representación en Filadelfia
Philly Educators for Palestine y el RJOC reconocieron el daño causado a personas y colectivos que confiaron en Gann de buena fe, y expresaron su esperanza de que quienes trabajaron con ella no pierdan credibilidad. “No permitiremos que sus actos nos distraigan de nuestro propósito ni que fracturen la comunidad que hemos trabajado con esfuerzo para construir”, indicaron en el comunicado.
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La propia Gann cerró su video con una apelación directa: “Todavía creo en cada causa que alguna vez apoyé, en la lucha continua por la justicia y en la rectitud de la liberación de todos los pueblos oprimidos. Todavía creo que su historia es la verdadera y que la mía es solo una distracción”. También pidió que nadie juzgue a las organizaciones con las que trabajó: “Nada fue culpa de nadie más que mía”.
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