En Nueva York, un equipo de Kindred Companion Sciences presentó dos beagles editadas genéticamente para eliminar el principal alérgeno canino, un avance experimental que busca abrir una vía para personas con alergia a los perros y que, según informó Associated Press, todavía requiere años de pruebas sanitarias, validación clínica y revisión regulatoria antes de cualquier uso comercial.
Las perras llamadas Alfie y Bailey fueron modificadas con CRISPR-Cas9 para desactivar el gen asociado a Can f 1, la proteína señalada como principal causante de la alergia a los perros.
Los análisis reportados no detectaron esa proteína en saliva ni caspa, aunque especialistas externos advirtieron que aún falta comprobar su eficacia en más personas y su seguridad a largo plazo.
PUBLICIDAD
El anuncio surgió a partir de un estudio revisado por pares en The CRISPR Journal y de la salida del anonimato empresarial de Kindred Companion Sciences, una firma biotecnológica fundada en 2020.
De acuerdo con un reporte de Associated Press, el proyecto estuvo liderado por el genetista Matt Walker, director ejecutivo de la compañía, quien además padece alergia a los perros.
La empresa sostuvo en un comunicado distribuido por Business Wire que las dos cachorras nacieron en septiembre de 2024 y mostraron un desarrollo saludable en sus controles veterinarios.
PUBLICIDAD
Cómo se modificó el gen que produce el principal alérgeno
El procedimiento comenzó con células de piel canina trabajadas en laboratorio. Los investigadores alteraron el código genético para apagar el gen que produce la proteína alergénica principal en perros. Después, ese material genético editado pasó a óvulos implantados en una madre sustituta de raza beagle, que dio a luz a las dos crías.
Según detalló Associated Press, los científicos analizaron saliva y pelaje de las dos perras y no hallaron rastros de la proteína objetivo. Business Wire agregó que la proteína Can f 1 no apareció en saliva ni en pelo o caspa, que figuran entre las principales vías de exposición para las personas alérgicas.
El estudio también reportó secuenciación genómica sin ediciones no deseadas detectables en los sitios analizados.
La investigación marca la primera vez que este enfoque se aplica con éxito en perros. Antes de este trabajo, otros intentos para obtener mascotas hipoalergénicas se habían apoyado sobre todo en clonación.
PUBLICIDAD
Esos antecedentes derivaron en cachorros con más problemas de salud y con menor diversidad genética. La agencia estadounidense recordó además que hace dos años otro grupo utilizó CRISPR para reducir una proteína alergénica en un gato llamado Alsik, aunque ese método todavía no demostró seguridad suficiente para extenderse a otros felinos.
Qué pruebas hicieron y qué dudas siguen abiertas
Para evaluar el efecto del cambio, los investigadores aplicaron una prueba cutánea sobre Matt Walker con extractos de saliva y caspa de Alfie y Bailey. Associated Press informó que la piel del científico reaccionó a muestras de un caniche y de un goldendoodle, pero no a las de las dos beagles editadas. Walker relató a la agencia que podía jugar con Bailey, darle mantequilla de maní y tenerla sobre su falda sin sufrir los síntomas habituales.
La empresa afirmó en Business Wire que casi 1 de cada 8 estadounidenses convive con este tipo de alergia y que el problema se vincula con más de un millón de ataques de asma al año. En ese marco, el trabajo intenta abordar el problema “en su origen genético”, según expresó Walker en declaraciones citadas por el comunicado corporativo.
PUBLICIDAD
Aun así, especialistas ajenos al proyecto señalaron límites importantes. El patólogo Jeff SoRelle, de la University of Texas Southwestern Medical Center, aseguró que todavía no se sabe con precisión cuán eficaz o cuán útil puede resultar esta estrategia para frenar la alergia canina en una población más amplia. La razón es que el gen desactivado corresponde al principal factor alergénico, pero no al único.
SoRelle planteó que los próximos estudios deberían incorporar a más personas con alergias a mascotas para verificar si el efecto observado puede repetirse en distintos perfiles de pacientes. Esa etapa aparece como una condición central antes de pensar en una expansión del método a otras razas o a perros de asistencia.
Por qué no todos los perros “hipoalergénicos” evitan reacciones
Una de las ideas que el estudio vuelve a poner bajo discusión es la noción extendida de que ciertas razas, por perder menos pelo, son seguras para personas alérgicas. La agencia AP recordó que ejemplares como el caniche suelen recibir la etiqueta de “hipoalergénicos”, aunque todavía producen proteínas que terminan en saliva, pelo y caspa, y que pueden disparar estornudos, picazón ocular o erupciones cutáneas.
PUBLICIDAD
Walker afirmó que todos los perros comparten el mismo gen asociado al alérgeno que se editó en Alfie y Bailey, por lo que Kindred Companion Sciences prevé estudiar la técnica en otros animales.
La empresa dijo que sus perros no están disponibles para la venta y aclaró que la alteración genética continúa en fase de investigación y no cuenta con aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA).
Debate ético y próximos pasos
El proyecto también abrió preguntas fuera del laboratorio. El bioeticista Arthur Caplan, de la Grossman School of Medicine de la New York University, dijo que la técnica podría ampliar el acceso a la tenencia de mascotas, aunque también podría restar atención a perros de refugios o animales abandonados que esperan adopción y no fueron modificados para eliminar alérgenos.
PUBLICIDAD
Walker sostuvo ante Associated Press que la edición introducida es infrecuente, pero existe de forma natural en algunos perros, y evaluó que no debería generar efectos adversos en las cachorras.
Bailey vive con él en Nueva York y Alfie reside en Florida con otro científico de la empresa. La compañía señaló en Business Wire que mantendrá seguimiento veterinario de largo plazo mientras avanza la revisión regulatoria y nuevas pruebas sobre salud, eficacia y reproducción de una línea canina sin Can f 1.