Más de cuatro millones de personas salieron del programa federal de asistencia alimentaria de Estados Unidos en menos de un año, en medio de la reforma impulsada por el gobierno de Donald Trump sobre el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP, por sus siglas en inglés).
Dentro de esa caída, unos 1,3 millones de latinos habrían dejado de cobrar la ayuda, según una proyección de UnidosUS elaborada a partir de la baja general de beneficiarios. Los recortes aparecen en estadísticas del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) y en informes de Reuters y AP.
Los cambios aprobados por los republicanos todavía no se aplicaron por completo, aunque los registros preliminares ya mostraron una contracción. Según informó Reuters a partir de cifras del USDA, 4,7 millones de beneficiarios, equivalentes a cerca del 11% del padrón, perdieron el acceso al programa desde el inicio de la implementación de la reforma.
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AP ubicó la baja en otra serie oficial y señaló que el número de participantes pasó de 42,83 millones en enero de 2025 a 38,55 millones en enero de 2026. Esa diferencia equivale a casi 4,3 millones de personas. El mismo despacho vinculó la aceleración del descenso con la entrada en escena de la One Big Beautiful Bill Act, la ley que redefinió las condiciones del programa.
El impacto en los registros oficiales
De acuerdo con otro informe de Reuters, construido con datos del USDA actualizados hasta marzo, la merma nacional ya había sobrepasado los 4,7 millones. La agencia también consignó que el impacto se sintió con más fuerza en algunos estados.
En Arizona, la reducción superó los 457.000 residentes y alcanzó a casi 196.000 niños, según registros oficiales citados en ese informe.
La administración republicana sostuvo que la revisión del sistema apuntó a limitar pagos indebidos, elevar los controles y concentrar la asistencia en quienes encuadraban en los requisitos. La secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, atribuyó parte de la caída a depuraciones dentro del padrón y a un mejor desempeño de la economía, según declaraciones recogidas por medios estadounidenses.
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Los cambios en las condiciones del programa
Analistas, expertos en pobreza y entidades contra el hambre ofrecieron otra explicación. AP indicó que buena parte de la reducción coincidió con reglas más estrictas para conservar el beneficio y con mayores exigencias burocráticas para quienes debían renovar su situación.
Entre las medidas de mayor alcance figuró la ampliación de las condiciones laborales para grupos que antes tenían exenciones.
La norma exigió ahora 80 horas por mes de trabajo, capacitación o voluntariado a franjas de adultos que antes no debían cumplir con esa carga. Allí aparecieron personas sin hogar, algunos veteranos, adultos de 55 a 64 años, ciertos padres con hijos de 14 a 17 años y jóvenes que egresaron del sistema de acogida.
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La reforma también quitó la elegibilidad a varias categorías de inmigrantes no ciudadanos, entre ellas parte de los refugiados, solicitantes de asilo y víctimas de trata o violencia doméstica.
La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) calculó que la ampliación de esos requisitos laborales recortará la participación promedio mensual en SNAP en alrededor de 2,4 millones de personas entre 2025 y 2034.
AP agregó que la ley prevé un ajuste federal de USD 186.000 millones en diez años, cerca de una quinta parte del gasto proyectado para el programa.
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La estimación sobre la población latina
El retroceso ya abrió alertas en la red de ayuda alimentaria. Reuters informó que bancos de alimentos y organizaciones locales advirtieron que no contaban con recursos suficientes para compensar la pérdida de cobertura, mientras comercios y autoridades estatales siguieron de cerca el efecto de la baja sobre el consumo y la demanda de asistencia de emergencia.
En la población hispana, el cálculo más citado provino de UnidosUS, que publicó el 16 de junio una estimación basada en datos entre febrero de 2025 y febrero de 2026.
Ese análisis concluyó que alrededor de 1,3 millones de latinos habrían quedado fuera de SNAP si la disminución afectó en proporciones similares a todos los grupos raciales y étnicos.
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La organización aclaró que no se trató de un conteo administrativo individualizado, sino de una proyección estadística.
El USDA señaló en distintas comunicaciones que la cantidad de participantes en SNAP podía variar por múltiples factores y que los movimientos del padrón no respondían de manera automática a una sola decisión oficial.
Aun así, los datos del organismo retomados por Reuters y AP mostraron que la baja ya superó los cuatro millones de personas antes de la entrada plena de toda la reforma.
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