Aprendió a remar y se convirtió en la primera mujer en cruzar el Atlántico sola en una carrera de 46 días

La hazaña realizada por Taryn Smith en Nebraska, representa un récord para el remo femenino, tras recorrer más de 4.800 kilómetros desde las Islas Canarias hasta Antigua como única participante individual de la exigente competencia internacional

Taryn Smith se convierte en la primera mujer en cruzar el Atlántico sola en la carrera de remo World’s Toughest Row, de 4.800 kilómetros

El océano Atlántico, con su extensión imponente y sus aguas impredecibles, fue el escenario donde Taryn Smith, una joven de Nebraska, Estados Unidos selló su nombre en la historia de los desafíos extremos. Smith, de solo 25 años, se convirtió en la primera mujer en completar en solitario la exigente carrera de remo World’s Toughest Row, que abarca más de 4.800 kilómetros entre las Islas Canarias y Antigua, en el Caribe. Su travesía, marcada por la superación, la disciplina y un propósito solidario, comenzó mucho antes de tocar el agua.

El sueño oceánico de Taryn Smith nació en un lugar poco habitual para aspirantes a navegantes: el estado de Nebraska, en pleno corazón de Estados Unidos y sin salida al mar. Durante su vida en Omaha, la fascinación por las aguas abiertas crecía al ritmo de su deseo de aventura y autodeterminación. Un momento clave llegó cuando leyó un reportaje sobre un equipo femenino que, en 2022, batió el récord mundial al remar desde Monterrey, California, hasta Hawái en apenas 34 días. Esa hazaña despertó en ella una convicción profunda: “Quería hacer algo grande a los 20. Quería pasar el resto de mi vida sabiendo que era capaz de algo así”, recordó Smith a la revista People.

Smith tomó inspiración de un récord femenino previo y dedicó tres años a prepararse física y mentalmente para el desafío oceánico

Impulsada por ese ejemplo, Smith comenzó a investigar desafíos que pudieran igualar o superar aquel récord. Fue así como descubrió la World’s Toughest Row, considerada la carrera de remo más dura del mundo, en la que las participantes deben cruzar el Atlántico sin más compañía que su bote y su determinación. Decidió que lo haría sola, a pesar de que su experiencia previa era limitada. Aunque sus abuelos tenían conocimientos de navegación, ella debía aprenderlo todo desde cero.

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La decisión de perseguir este objetivo transformó su vida. Smith dejó su empleo en recursos humanos y se dedicó durante tres años a un entrenamiento exhaustivo, que incluyó una estancia en el Reino Unido. Allí, vivió durante semanas enteras a bordo de su bote de remos, adaptándose a la soledad y a la rutina que le esperaban en alta mar. La preparación física y mental era crucial: debía aprender a convivir con el agua, a gestionar el cansancio extremo y a resolver problemas técnicos sin ayuda externa.

El apoyo familiar fue importante, pero la determinación de Smith sobresalía. “Taryn parece no tener miedo”, afirmó su madre, Shelly Smith, en diálogo con Nebraska Public Media. “Siempre ha sido una niña que disfruta de la aventura. Simplemente le encantan los desafíos”.

Durante la travesía, Taryn enfrentó olas gigantescas, insomnio, fatiga extrema y el acecho de criaturas marinas, demostrando resiliencia ante la adversidad

El 14 de diciembre, Taryn Smith se alineó junto a otros 42 equipos de 20 países diferentes para dar inicio a la travesía. A diferencia de la mayoría, remaría sola, enfrentando jornadas de entre 10 y 12 horas de esfuerzo continuo. El océano, lejos de ser un escenario estático, le planteó pruebas diarias: olas gigantescas, fatiga, insomnio y hasta la presencia inquietante de un marlín que acechó su bote durante kilómetros. El día 27 fue especialmente duro; la exposición al sol le provocó urticaria y la falta de sueño la llevó al llanto y al borde del agotamiento. “Una ola se desbordaba sobre la cubierta y me dejaba literalmente sin aliento. Daba miedo. Daba mucho, mucho miedo. Creo que este es el primer día que he sentido verdadero miedo desde que estoy aquí”, relató en un video publicado en Instagram.

Pese a todo, Smith encontró pequeñas fuentes de consuelo y motivación para seguir adelante. Escuchar audiolibros de Harry Potter y recordar el propósito de su viaje le ayudaron a superar los peores momentos. “Ha sido un día muy duro, pero estoy muy orgullosa del esfuerzo que he hecho hoy porque ha sido un día rápido y he recorrido mucho terreno y he seguido remando”, compartió en redes sociales.

La joven de Nebraska completó la exigente travesía entre las Islas Canarias y Antigua tras 46 días de esfuerzo continuo y soledad

Además del reto personal, Smith unió su travesía a una causa solidaria. Se asoció con Girls on the Run, una organización que promueve la confianza y la actividad física entre niñas de tercer a octavo grado. Cada remada era también un gesto de apoyo, un mensaje poderoso para las jóvenes sobre lo que pueden lograr cuando fijan un objetivo y luchan por él.

El 29 de enero, alcanzó el puerto de Antigua, superando incluso sus propias expectativas. Con una bengala en la mano y la bandera estadounidense ondeando a su espalda, culminó la travesía en 46 días, tres horas y 37 minutos, unos días antes de lo previsto. Su llegada no solo fue un récord personal, sino también un hito histórico para las mujeres en el deporte de resistencia.

Smith, la joven que creció lejos del mar, demostró que los límites suelen estar en la mente y que, con coraje y preparación, los sueños más lejanos pueden convertirse en realidad. “Todo está más a nuestro alcance de lo que creemos”, reflexionó tras su llegada. “Espero que la gente entienda que debemos afrontar nuestros mayores retos, incluso si eso implica estar solos. Incluso si da miedo. Puedes lograrlo, y probablemente no estarás solo por mucho tiempo”.

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