
Es habitual pensar que los mejores destinos turísticos están fuera de España, sin embargo este país está repleto de pequeños paraísos que son capaces de conquistarte el corazón. A priori Huesca puede parecer que no es el sitio más atractivo, pero tiene numerosos rincones que son increíbles.
Uno de estos es el embalse de la Sotonera, al cual medios como El Español han llegado a comparar con Ibiza. Este se encuentra en Alcalá de Gurrea y supone una experiencia distinta a lo que se suele estar costumbrado.
Los vecinos de la localidad son los primeros que comparan el embalse con un destino turístico a la altura de Ibiza, siendo este uno de los principales reclamos turísticos de la zona. El color del agua y sus preciosos atardeceres son dos de sus baluartes. Además, si eres de esas personas que te gusta presumir en redes sociales, estos atardeceres son perfectos para subir una historia o hacer una publicación.
Un recorrido guiado por el embalse de la Sotonera
Aunque pueda parecer mentira, las visitas guiadas están repletas de emoción y son una experiencia para complementar el viaje. Hay algunas empresas de la zona que hacen un recorrido por los alrededores mientras cuentan anécdotas y hechos históricos que envuelven a este enclave.
Esta playa artificial resulta un lugar muy acogedor para pasar una tarde ideal en familia. Por otra parte, es una zona en la que el viento suele ser un compañero habitual. Esto da lugar a que se puedan realizar actividades como el windsurf.
Pero, si esto no te ha convencido, tiene otro aliciente indiscutible. Se trata de las rutas que tiene, ideales para las personas que aman los paseos en bicicleta o la naturaleza. Es importante tener en cuenta las altas temperaturas de verano para no tener ningún percance.
Una gastronomía impecable
Si también quieres comer bien, estás de suerte. La gastronomía de esta zona es sin duda uno de sus puntos fuertes. Entre los platos más característicos destaca el ternasco de Aragón, un cordero lechal asado lentamente, de carne tierna y jugosa, acompañado con patatas a lo pobre y verduras de la huerta.
También son habituales las migas aragonesas, elaboradas con pan troceado, aceite de oliva y a menudo acompañadas con chorizo o longaniza, pimientos y uvas. El bacalao ajoarriero, compuesto por una base de bacalao desmigado, ajo, aceite y huevo, es otro clásico presente en muchos restaurantes de la comarca.
La repostería ocupa un lugar especial dentro de la gastronomía aragonesa. El empanadico de calabaza destaca por su masa fina rellena de calabaza y pasas, con un dulzor natural y una textura suave.
La trenza de Almudévar es un bollo hojaldrado relleno de nueces, almendras y uvas pasas, con un glaseado ligero que aporta un punto crujiente y dulzura equilibrada. Por último está el pastel ruso, especialidad de Huesca, consiste en un merengue delicado relleno de crema de mantequilla y frutos secos, muy apreciado por su sabor y suavidad.
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