
Es una de las costas más espectaculares de España y, tras intentarlo dos veces, por fin ha conseguido ser reconocido como el decimoséptimo Geoparque Mundial de España. Costa Quebrada es una franja litoral entre Santander y Cuchía, que a lo largo de 20 kilómetros y ocho municipios se sucede de formas variadas. El reconocimiento no es casualidad este enclave reúne una muestra espectacular de formaciones geológicas que abarcan acantilados, calas, tómbolos, dunas, arcos y cuevas. Su valor sedimentario y paisajístico la ha convertido en una de las mejores “aulas naturales” para comprender la evolución de la Tierra.
El tramo costero se extiende desde el cabo Mayor, en Santander, hasta las dunas de Liencres. En su camino se pueden observar los efectos de millones de años de erosión y la acción del mar, que han esculpido esta panorámica única. Es tan espectacular que no es de extrañar que Costa Quebrada se haya ganado títulos como Parque Natural, Parque Geológico y Punto de Interés Geológico.
Una naturaleza que despliega toda su creatividad

La naturaleza, en este rincón de Cantabria, parece haber desplegado toda su creatividad. Los acantilados y formaciones rocosas se suceden sin interrupción, creando una imagen difícil de olvidar. La sensación al caminar por sus senderos es de estar inmerso en una postal viviente, en la que cada formación compite por un lugar en la memoria del visitante. No es sólo un espectáculo para la vista, los aficionados a la geología encontrarán en sus rocas vestigios de antiguos arrecifes, playas prehistóricas y ecosistemas marinos fosilizados.
Las impresionantes playas de Costa Quebrada
Uno de los mayores atractivos de la Costa Quebrada son sus playas. Desde las extensas y familiares Valdearenas y Canallave, situadas en el Parque Natural de las Dunas de Liencres, hasta las recónditas calas como Somocuevas, este enclave dispone de una variada oferta de opciones para disfrutar del mar. Algunos arenales como Somocuevas, tienen un acceso más complicado, con caminos y escalones tallados en la roca, pero recompensan el esfuerzo con impresionantes paisajes geológicos, donde las formaciones rocosas se abren paso en el agua.
El sendero costero que atraviesa la Costa Quebrada es accesible para la mayoría de las personas, aunque algunos tramos, el que pasa frente a los urros de Liencres entre ellos, pueden presentar ligeras dificultades debido a la erosión. El interés por este lugar no se limita a la época estival. Durante todo el año, se organizan rutas geológicas y safaris mareales que permiten descubrir más a fondo la riqueza del entorno.
Una capilla en la cima de un islote

La ermita de la Virgen del Mar, que da cobijo a la patrona de Santander, está situada en la isla de San Román de La Llanilla. Este templo ha sufrido los ataques del mar Cantábrico a lo largo del tiempo y ha sido destruida en repetidas ocasiones por la fuerza del olas, especialmente, a finales del siglo XVII. La iglesia primitiva data de 1400. Es un lugar de recogimiento a donde acuden tripulaciones enteras después de haber pasado malos ratos en el mar.
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