Decepción en Oviedo tras quedarse a las puertas de Primera División

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Oviedo, 23 jun (EFE).- La afición del Real Oviedo no ha podido celebrar el ansiado ascenso a Primera División tras la derrota (2-0) de su equipo en Barcelona ante el Espanyol, con la que pone punto final a una temporada en la que recuperó la ilusión por volver, veintitrés años después, a la máxima categoría.

El Oviedo, histórico del fútbol español, no ha logrado el sueño de regresar a la élite después de que dos dianas en los últimos compases del primer tiempo de Javi Puado permitieran al conjunto que dirige Manolo González darle la vuelta a la eliminatoria después del triunfo del equipo oviedista por 1-0 en el Carlos Tartiere.

La afición azul ha seguido el desarrollo del partido con máxima ilusión y expectación, concentrada en diferentes puntos de la ciudad, como en la plaza Pedro Miñor, lugar habitual de la hinchada oviedista, con el deseo de ver a su equipo volver a Primera.

Pese a que el cuadro de Luis Carrión aguantó e inquietó al anfitrión en la primera mitad, los dos tantos de Javi Puado resquebrajaron su guion y su trabajo.

Tras el descanso, el equipo ovetense, obligado a marcar, no pudo dar la vuelta al resultado y se ha quedado a las puertas del ascenso, generando una profunda decepción y tristeza entre los aficionados que, a lo largo de las últimas horas, habían salido a las calles de la ciudad a ver el encuentro.

Una ciudad volcada con su equipo

La clasificación para la promoción por primera vez desde su regreso a Segunda en 2015 hizo que la ciudad se volcase en las últimas semanas con el equipo. El Ayuntamiento tiñó las fuentes de azul, desplegó una gran bandera en la plaza de la Constitución y se engalanaron calles, balcones y comercios con el color identificativo del club carbayón.

El deseo de la hinchada oviedista era regresar a la élite del fútbol español, en la que no juega desde la temporada 2000/2001, cuando el equipo estaba entrenado por Radomir Antic y contaba jugadores como Oli, Esteban, Onopko o Iván Ania.

Pero la ilusión comenzó antes de acceder a la promoción, en el último partido que el equipo jugó en casa en la liga con una victoria frente al Andorra ante casi 27.000 espectadores, la mejor entrada, hasta ese momento, en el municipal ovetense.

Desde ese instante, el oviedismo comenzó a creer que el ascenso a primera era posible y apoyó a los jugadores en el encuentro definitivo en Eibar, adonde se desplazó en masa la afición azul e incluso gente sin entrada tuvo que ver el partido por televisión en bares cercanos a Ipurúa.

A pesar de su derrota, los carbayones se clasificaron para el play-off que jugaron en primera ronda, precisamente, contra el Eibar, al que eliminaron tras empatar en Asturias y ganar en Guipúzcoa.

Con la clasificación para la final por el ascenso, se desencadenó la locura entre la hinchada oviedista, con decenas de coches celebrándolo por las calles de la capital y cientos de aficionados recibieron al equipo de madrugada cuando regresó de la localidad vasca.

Para el partido de ida de la final, contra el Espanyol, que venció al Sporting de Gijón en la otra eliminatoria, las entradas se agotaron en apenas unos minutos y el Carlos Tartiere volvió a registrar otro récord de asistencia con 29.297 espectadores.

Fue una tarde mágica en el municipal ovetense, en el que el cantante Melendi, fiel seguidor del equipo, sorprendió a los asistentes al interpretar sobre el césped 'Volveremos', acompañado por la Banda de Gaitas Ciudad de Oviedo.

Pero, con su derrota este domingo por  2-0 en Barcelona, el Real Oviedo no ha conseguido volver a la máxima categoría que perdió en 2001, tras nueve temporadas consecutivas en segunda división, la mayoría de ellas luchando en la parte alta, pero sin participar en una promoción de ascenso hasta este mismo curso. EFE

mfc/ism

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