El odio en redes sociales: a ellas por su apariencia y a ellos por política o etnia

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(Corrige en el decimocuarto párrafo de la EX4142 el apellido de la jugadora 'Leviathan', que es Cabeza y no García, como figuraba por error)

Málaga, 6 jun (EFE).- Las redes sociales, gracias al anonimato que proporcionan, son un espacio en el que creadores y realizadores de directos en internet sufren mensajes de odio, que difieren según el sexo: ellas reciben ataques por su apariencia o condición de mujeres y los jugadores por su nacionalidad, etnia o condición política.

Así se desprende de una investigación sobre el odio en redes sociales hacia los creadores de contenido digital en el ámbito de los deportes electrónicos y los videojuegos elaborada por la Universidad de Málaga (UMA), la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y el club de deportes electrónicos Giantx, que ha sido presentada este jueves en el Polo Nacional de Contenidos Digitales.

En el caso de las creadoras, el odio que reciben es "de una cualidad diferente" a la de los hombres, puesto que "ellas son odiadas por ser mujeres" en muchas ocasiones, ha afirmado a los periodistas el investigador Manuel Navas, de la UMA.

 

Algoritmos sobre los contenidos con más impacto

Aunque pueda parecer que el odio es causa de las propias redes sociales, "no es así, ya está en la sociedad", lo que ocurre es que en ellas los odiadores "encuentran un altavoz, un espacio en el que difundir este mensaje", ha explicado.

Ello tiene que ver tanto con "el anonimato que permiten" las redes como con los algoritmos, que "reproducen el contenido que causa más impacto", que suele estar relacionado con "cuestiones negativas".

Los resultados muestran que las jugadoras reciben más ataques en redes sociales, por lo que hasta un 58 % oculta su género para evitar estas situaciones y poder jugar tranquilas.

Para ello cambian se esconden tras un alias masculino, o incluso llegan a distorsionar la voz para no ser identificadas como mujeres.

Otra de las consecuencias de estos ataques es la autocensura. "Si hablas sobre algo y eso recibe una cantidad importante de odio, te autocensuras a la hora de volver a poner contenido de ese tipo", ha apuntado el investigador.

En el caso de las creadoras, los ataques se centran en su apariencia o su condición de mujeres, mientras que a los jugadores se les ataca por su nacionalidad, etnia u orientación política, según el estudio.

Los videojuegos, como elemento cultural, reflejan lo que sucede en la sociedad y "las mujeres son más propensas a recibir odio tanto en redes sociales como en los chats de los videojuegos", ha comentado la fundadora y directora de operaciones de Giantx, Virginia Calvo.

En cuanto al perfil del odiador, ha indicado que "los que más odio emiten" tienen un perfil masculino y también de menos formación.

La investigación concluye que las personas con estudios superiores son más propensas a recibir insultos, mientras que aquellas con niveles educativos más bajos tienden a emitirlos: entre el 20 y el 35 % de aquellas con estudios básicos insulta en redes sociales.

Aunque el fenómeno del odio en internet no se circunscribe solo a los deportes electrónicos y creadores de contenidos, los datos sugieren que son uno de los colectivos más atacados, según Manuel Jiménez, investigador de la UNIR y codirector del estudio.

Sandra Cabeza, alias 'Leviathan', es creadora de contenido de Giantx, hace directos jugando a videojuegos y cuenta con cerca de 450.000 seguidores en diversas plataformas. En su comunidad apenas han sufrido situaciones de odio masivo, que sí padecen otros compañeros.

Asegura que en internet se puede "encontrar absolutamente de todo" porque "al final es gente que está en su casa, detrás de una pantalla, en el anonimato".

Ha destacado la importancia de la educación y el control para intentar "corregir estos comportamientos", pues "a lo mejor un padre no sabe que su niño pequeño está insultando a través de un ordenador, una consola o de un móvil".

Óscar Pérez, conocido en redes sociales como 'Óscar Brock', asegura que "es muy fácil y muy barato insultar" en internet, a diferencia de en la calle, directamente a otra persona.

Lamenta que algunos odiadores vayan "a lo personal" y que cuando ven que la crítica no afecta a su destinatario, intenten buscar a personas de su entorno, que "no están acostumbradas al comentario diario", lo que hace "un poco de mella", ha reconocido. EFE

mdr/fs/cc

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