Desde que en el mes de julio de 2023 entró en vigor el Real Decreto 666/2023, de 18 de julio, por el que se regula la distribución, prescripción, dispensación y uso de medicamentos veterinarios, los profesionales del sector luchan para que se derogue. Han sido años de manifestaciones y protestas que, por el momento, no han dado resultado.
Ahora, el colectivo da un paso más abolir la norma que, según señalan desde el Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid (COLVEMA), “está asfixiando nuestro trabajo, dificultando la práctica clínica y comprometiendo tanto la salud animal como la salud pública”.
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La Confederación Empresarial Veterinaria Española (CEVE) y otras asociaciones presentaron ante la Mesa del Congreso de los Diputados una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para derogar la conocida como Ley del Medicamento Veterinario, que, según denuncian, limita su libertad de prescripción.
“El objetivo es garantizar que cada animal reciba el tratamiento más adecuado sin retrasos, evitar sobrecostes innecesarios y superar el actual sistema que obliga a acudir a farmacias que, en la mayoría de los casos, carecen de stock suficiente o además de que carecen de la especialización necesaria en farmacología y salud animal tal como dictan sentencias europeas”, indican los profesionales.
Para que el texto sea debatido en el Congreso de los Diputados, necesitan reunir al menos 500.000 firmas. Actualmente cuentan con más de 450.000 y el plazo cierra el próximo martes 10 de noviembre.
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Las limitaciones que denuncian los veterinarios
“Hoy más que nunca os necesitamos”, pide una de las profesionales del Hospital Veterinario Fauna, en Huelva. La experta señala que el Real Decreto 666/2023 limita sus funciones, pues supone “más trabas para recetar y dispensar, menos margen para aplicar nuestro criterio clínico y más burocracia en cada tratamiento”.
En primer lugar, la veterinaria señala que “si vuestro animal viene con una peritonitis que necesita un antibiótico potente, no podemos mandaros los de primera elección”. En su lugar, es necesario un cultivo “que tarda siete o diez días”, con lo que ya se está “perjudicando al animal”.
También incrementa el dinero que tienen que pagar las personas que tienen mascotas. “Si tenéis que comprar en la farmacia un medicamento que tiene que ser de uso veterinario, aunque el de humana valga diez veces más barato, tenéis que estar buscándolo incluso fuera de España”.
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Lo que pone en el prospecto, además, prevalece sobre el criterio médico: “Si es inyectable, no podemos mandarlo oral, aunque al gato le siente mejor oral. Si es un ave, tiene que comprar una caja a lo mejor con cien pastillas”. Debido a que los veterinarios ya no pueden vender los medicamentos en sus propias clínicas o centros, deben recurrir a las cajas de las farmacias, incluso si el número de pastillas es superior al necesario para el animal, lo que puede provocar un gran desperdicio.
Si todo esto no lo cumplimos, tenemos multa de hasta 90.000 euros”, explica la veterinaria de Huelva. “Por lo tanto, el perjudicado final de todo esto es vuestro animal de compañía, vuestro perro, vuestro gato, vuestro exótico”.
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