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Puigdemont entra en la campaña para el 29-N: el líder independentista regresa a Cataluña para salvar a Junts del batacazo que prevén los sondeos

“Sigue siendo un símbolo del independentismo para algunos, pero para muchos, después de tantos años, es un líder amortizado”, destaca el politólogo Joan Ricart Angulo en conversación con ‘Infobae’

El presidente de Junts per Catalunya, Carles Puigdemont, tras realizar una declaración institucional, a 6 de octubre de 2026, en Waterloo. (Belga/Europa Press)

Carles Puigdemont tiene luz verde para volver a España y ya se prepara para poner patas arriba la campaña electoral. Su regreso llega tras seis años huido de la justicia, residiendo entre Waterloo y Bruselas y dirigiendo a su partido desde la distancia. No será la primera vez que pise suelo español. Hace apenas un año apareció de forma sorpresiva en un acto en el centro de Barcelona, oculto en el maletero de un coche y camuflado con un sombrero de paja. Esta vez, eso sí, será la primera que lo hará sin riesgo de ser esposado.

Puigdemont confía en que su llegada movilice a sus seguidores por lo que ha representado durante estos años. Él mismo se presenta como una suerte de duque de Wellington catalán: un dirigente que, con paciencia estratégica, logró imponerse a una potencia hegemónica, la de Napoleón Bonaparte (equiparada por el contexto a la batalla legal contra los jueces Pablo Llarena y Manuel Marchena). Es una “victoria rotunda sin paliativos”, celebró el secretario general de Junts, Jordi Turull.

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Pero los expertos creen que la pólvora del comandante podría llegar mojada a la campaña. “Puigdemont sigue siendo un símbolo del independentismo para algunos, pero para muchos, después de tantos años, es un líder amortizado”, señala en una conversación con Infobae el politólogo Joan Ricart Angulo.

El Tribunal de Cuentas ha decidido aplicar la ley de amnistía al expresidente catalán y líder de Junts, Carles Puigdemont, y el resto de encausados en el caso que seguía sobre el presunto desvío de fondos para el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017 y la acción exterior del 'procés'. (Fuente: EBS/ Junts/ Europa Press)

Aun así, el hecho de que el regreso del expresident haya llegado a tiempo en un calendario electoral tan apretado es recibido como un balón de oxígeno en su partido, que encara estos comicios con augurios muy oscuros en las encuestas. Una de ellas, el barómetro del Centre d’Estudis d’Opinió, publicado el 14 de octubre, coloca a los posconvergentes como tercera fuerza y los aleja de ERC, con 10,3% de los votos: entre cuatro y cinco diputados, por debajo de los siete logrados en las últimas generales.

En Cataluña se posiciona como quinta fuerza

Y todo esto, teniendo en cuenta que Aliança Catalana, con proyección para ser la segunda fuerza y principal competidor de Junts en el espacio de la derecha catalana, no participa en la carrera electoral (su apuesta está en las autonómicas). Otra encuesta elaborada por Ipsos para La Vanguardia, en clave autonómica, coloca a los posconvergentes fuera de la pugna por la hegemonía independentista, en la quinta fuerza contando con los de Sílvia Orriols.

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En cuanto al sentimiento independentista en el imaginario colectivo catalán, el propio Puigdemont reconoció que Cataluña ya no es como cuando se fue. Una encuesta elaborada por el Institut de Ciències Polítiques i Socials el pasado 2025 reflejó que el respaldo a la secesión cayó a mínimos históricos, hasta el 32%.

Objetivo: frenar la sangría de votos

En este contexto, Junts per Catalunya encara estas elecciones con la estrategia de no perder. De ahí que su lista para el 29N sea prácticamente la misma que la de 2023: Míriam Nogueras, Josep Maria Cruset, Marta Madrenas e Isidre Gavín encabezarán las cuatro circunscripciones catalanas.

Junts tratará de exhibirse como el centro catalán, aunque su desempeño en el congreso, donde ha encadenado votación tras votación con PP y Vox, muestre lo contrario. Una de las balas con las que jugará el partido será erigirse como los responsables de derrocar al Gobierno de Pedro Sánchez. Pero eso también será un arma de doble filo, ya que el PSC los retratará como los responsables de dejar caer el decreto Maricarmen y de abrir la puerta al Gobierno a la extrema derecha española.

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