La infanta Sofía ha encontrado en los Premios Princesa de Asturias una oportunidad para mostrar cómo ha evolucionado su imagen con el paso de los años. Desde que debutó en la ceremonia junto a su hermana, la princesa Leonor, en 2019, sus elecciones de moda han experimentado una transformación paralela a su crecimiento personal. Los vestidos de inspiración infantil han ido dejando paso a diseños más modernos, conjuntos de dos piezas y propuestas que reflejan una identidad estilística cada vez más definida.
A las puertas de una nueva edición de los galardones, que se celebrará este viernes 23 de octubre en Oviedo, repasamos los estilismos con los que la hija menor de Felipe VI y la reina Letizia ha acudido a una de las citas más importantes del calendario institucional de la familia Real. Aunque buena parte de la atención suele concentrarse en Leonor, Sofía ha demostrado que también tiene una forma propia de entender la moda: discreta, juvenil y atenta a las tendencias.
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2019: un debut marcado por la sencillez
La primera aparición de la infanta Sofía en los premios tuvo lugar en 2019, cuando tenía 12 años. Para la ocasión, eligió un vestido de tweed beige, de corte recto y manga francesa, con detalles de encaje blanco en el cuello y los puños. Completó el conjunto con bailarinas plateadas y un peinado sencillo, en sintonía con la imagen juvenil que compartía entonces con su hermana.
La elección seguía una línea clásica, acorde con la edad de ambas y con el carácter solemne de la ceremonia. Leonor también apostó por un vestido de largo hasta la rodilla y unas bailarinas, aunque en su caso el diseño era azul claro. Los zapatos en tonos diferentes permitían distinguir sus estilismos sin renunciar a cierta coordinación entre las dos.
2020: el verde y la inspiración romántica
Un año después, Sofía comenzó a mostrar una faceta más personal. Su propuesta combinaba una falda midi de tul verde, con volumen y movimiento, y una blusa de plumeti con pequeños lunares. Las bailarinas a juego y una trenza lateral completaban un estilismo de aire romántico.
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La elección destacaba por su frescura y por la combinación de texturas, sin perder la elegancia que exigía el acto. Frente a otras propuestas más sobrias, el conjunto aportaba un punto delicado y juvenil que se convertiría en una de las características recurrentes de sus primeros años en Oviedo.
2021: el tul rosa y la tendencia ‘balletcore’
En la edición de 2021, la infanta volvió a recurrir al tul, aunque esta vez en rosa pastel. El conjunto estaba formado por una falda midi de la firma Psophía y una camiseta negra con detalles brillantes de Felipe Varela, una prenda que había pertenecido a su madre.
El contraste entre el volumen de la falda y la sencillez de la parte superior dio como resultado una propuesta más contemporánea. Las bailarinas negras y el recogido bajo, ligeramente desenfadado, completaban un look que conectaba con una estética más bailarina. Sofía empezaba así a incorporar tendencias reconocibles sin abandonar su estilo natural.
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2022: las lentejuelas anuncian una nueva etapa
El gran cambio llegó en 2022. Con 15 años, la infanta eligió un vestido azul de lentejuelas, de manga larga y diseño cruzado, que suponía una apuesta mucho más atrevida que sus elecciones anteriores. El brillo convertía la prenda en una opción especialmente adecuada para una ceremonia nocturna.
También hubo una novedad importante en el calzado: por primera vez en estos premios, Sofía dejó atrás las bailarinas y optó por unos zapatos de tacón bajo en azul. El peinado, una coleta pulida, reforzaba la imagen más adulta que comenzaba a proyectar.
2023: blanco y negro con un toque moderno
En 2023, la infanta apostó por un vestido midi en blanco y negro de la firma sevillana Cardié. El diseño incorporaba un escote geométrico y una abertura en la cintura, detalles que aportaban un aire moderno sin recurrir a excesos. Lo combinó con zapatos planos destalonados y un semirrecogido que dejaba parte de su melena lisa suelta.
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La propuesta se diferenciaba de los vestidos románticos de sus primeras apariciones y confirmaba su interés por las líneas limpias y los contrastes de color. Al mismo tiempo, mantenía la comodidad como una de las claves de sus elecciones.
2024: la blazer se convierte en protagonista
La edición de 2024 marcó otro giro. Sofía eligió un conjunto de inspiración británica formado por una blazer con estampado príncipe de Gales y detalles brillantes, un top satinado y pantalones negros de corte amplio. Los zapatos bajos, similares a los que lució Leonor, aportaban continuidad al conjunto familiar.
El estilismo reflejaba una imagen más madura y versátil, alejada de los vestidos de sus primeras apariciones. Con la chaqueta como pieza central, la infanta demostró que también podía encontrar su identidad en la sastrería y en prendas de fondo de armario. El maquillaje, más marcado que en sus primeros años, acompañaba esa evolución.
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2025: el burdeos y las transparencias marcan su estilo
En 2025, la infanta Sofía volvió a acompañar a su hermana con un estilismo que reflejaba su progreso hacia una imagen más sofisticada. Para la ocasión, eligió el modelo Ámbar de la firma española Miphai, un vestido burdeos confeccionado en crepé, con escote cuadrado, falda asimétrica y una capa de gasa vaporosa que aportaba movimiento al conjunto.
Fiel a su preferencia por la comodidad, prescindió de los tacones y optó por unas bailarinas destalonadas en tono nude de Pretty Ballerinas. Completó el look con un semirrecogido sencillo y el anillo de Karen Hallam de su madre, la reina Letizia, una joya que ambas comparten. Con esta elección, Sofía confirmó su apuesta por la moda española y por diseños que combinan elegancia y frescura juvenil.
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