Oviedo acoge este viernes, 23 de octubre, una nueva edición de los Premios Princesa de Asturias, en la que la reina Letizia, si bien no es la gran protagonista, volverá a captar todas las miradas con su estilismo. Repasamos sus elecciones de moda desde su última aparición hasta su debut en estos premios, cuando todavía era princesa de Asturias.
Estos galardones son una de las citas más destacadas del calendario institucional de la familia real española. Cada otoño, el Teatro Campoamor de Oviedo se convierte en el escenario de una ceremonia en la que se reconoce a personalidades e instituciones de distintos ámbitos, pero también en una pasarela en la que la reina Letizia suele acaparar buena parte de la atención.
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A lo largo de más de dos décadas, su vestuario ha experimentado una notable evolución. De los conjuntos coordinados y los diseños de su entonces modisto de referencia, Felipe Varela, ha pasado a apostar por una mayor variedad de firmas, siluetas y propuestas, sin renunciar a la elegancia que caracteriza sus apariciones públicas. A la espera de descubrir qué lucirá este año, repasamos sus estilismos desde 2025 hasta 2004.
2025: el vestido negro de Sybilla y los pendientes de diamantes
En la última edición, celebrada en octubre de 2025, Letizia apostó por un vestido negro de Sybilla que recuperaba un diseño que ya había lucido anteriormente, pero con una nueva lectura gracias a una capa de gasa de seda. La pieza, de largo midi y escote palabra de honor, incorporaba transparencias en la zona superior, creando un contraste delicado con la sobriedad del negro.
La reina completó el conjunto con unos pendientes de De Grisogono que forman parte de su joyero desde 2006. La pieza está decorada con 432 diamantes negros en forma de lágrima y dos diamantes blancos talla navette. Para el cabello, eligió una coleta alta y pulida que despejaba el rostro y dejaba todo el protagonismo al vestido y a las joyas.
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2024: el vestido negro con un llamativo volante
Un año antes, la reina se decantó por un diseño negro de Carolina Herrera, de largo midi y silueta recta, cuyo principal atractivo era un gran volante en el escote asimétrico que dejaba uno de sus hombros al descubierto. Se trataba de una propuesta sobria, con un detalle arquitectónico que aportaba personalidad al conjunto.
Como complementos, eligió zapatos negros destalonados y pendientes de diamantes negros de De Grisogono. El estilismo reflejaba una de las constantes de sus últimas apariciones en Oviedo: la preferencia por diseños depurados en los que un elemento concreto marca la diferencia.
2023: el negro como protagonista
En la ceremonia de 2023, Letizia volvió a confiar en Carolina Herrera con un vestido negro entallado y de escote asimétrico, esta vez con una sola manga. La silueta destacaba por su sencillez y por la forma en la que el corte aportaba fuerza al conjunto.
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La reina completó el look con unos zapatos destalonados de Aquazzura, con detalles transparentes y acabado joya, además de un bolso de mano negro. También llevó pendientes de aro de gran tamaño y su habitual anillo de Coreterno.
2022: flores en blanco y negro
En 2022, Letizia recuperó el protagonismo de los bordados con un vestido de Carolina Herrera en blanco y negro. La pieza, de largo midi, destacaba por los motivos florales que decoraban la zona de los hombros y el escote, además de un ligero fruncido en la cintura.
Fue también la primera edición de los premios sin las mascarillas que habían marcado las dos ceremonias anteriores por la pandemia. La reina completó el estilismo con zapatos negros de tacón bajo y pendientes de diamantes que había recibido como regalo del emir de Catar durante una visita a España.
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2021: una silueta de inspiración ‘new look’
La edición de 2021 estuvo marcada por un vestido negro de The 2nd Skin Co. La propuesta, confeccionada a medida, apostaba por una silueta de inspiración new look, con cintura marcada y una falda de gran volumen, realzada por unos lazos.
Letizia combinó el diseño con un cinturón fino, salones de Manolo Blahnik y joyas del joyero real, entre ellas las pulseras gemelas de Cartier. Una elección más teatral que otras de sus apariciones recientes, pero que mantenía el negro como hilo conductor.
2020: el vestido azul marino de Delpozo
En 2020, la reina optó por la discreción con un vestido azul marino de Delpozo que ya había lucido en otras ocasiones. El diseño tenía escote barco, manga francesa y silueta lápiz, con una gran flor sobre el hombro derecho como detalle distintivo.
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La elección resultó especialmente significativa porque rompía con la costumbre de estrenar un diseño para la ceremonia y con la larga etapa en la que Felipe Varela había sido su principal referencia para esta cita. Completó el conjunto con zapatos y bolso a tono, además de unos pendientes de Chanel de oro blanco y diamantes en forma de estrella.
2019: el rojo de Felipe Varela
El rojo fue el color elegido por Letizia en 2019. La reina confió de nuevo en Felipe Varela con un vestido entallado en la cintura, de manga corta, falda plisada y detalles de pedrería. Una propuesta que resaltaba la silueta y aportaba una nota de color a la ceremonia.
Para completar el estilismo, llevó sandalias a tono, un bolso de mano plateado y pendientes de rubíes y diamantes en forma de lágrima. El diseño reflejaba la estrecha relación que mantuvo durante años con el modisto, responsable de muchos de sus looks más recordados.
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2018: un vestido brocado de efecto metalizado
En 2018, Letizia apostó por uno de sus estilismos más llamativos de aquella etapa: un vestido brocado de Felipe Varela, con fondo oscuro y un efecto metalizado que captaba la luz. La textura y el acabado del tejido convertían la pieza en la gran protagonista del conjunto.
Lo combinó con zapatos negros semitransparentes, una cartera de mano a tono y unos pendientes que pertenecieron a la reina Victoria Eugenia, sumando un guiño histórico a una propuesta de inspiración contemporánea.
2017: inspiración oriental y bordados negros
El blanco fue el protagonista del look de 2017. Letizia lució un vestido de Felipe Varela con inspiración oriental, cuello de estilo mao, falda vaporosa y bordados florales de cristal negro de Swarovski.
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La reina completó el estilismo con una cartera de mano de raso negro, salones acharolados y pendientes de De Grisogono con diamantes negros. También llevó una de las pulseras de Cartier elaboradas en oro blanco y diamantes.
2016: el contraste del nude y el negro
En 2016, la reina jugó con el contraste cromático mediante un vestido de cóctel de Felipe Varela. El diseño, de tirantes y falda evasé, combinaba un tono nude con bordados de cristales negros de Swarovski, creando un efecto sofisticado.
Para acompañarlo, eligió una cartera negra y sandalias beige de Magrit. Los pendientes de De Grisogono, con diamantes negros en forma de lágrima, aportaron continuidad a una de las combinaciones que ha recuperado en distintas ocasiones.
2015: una falda degradada en gris, blanco y negro
El vestido que Letizia llevó en 2015 destacaba por su original falda de volantes, con un degradado que recorría los tonos negro, gris y blanco. La pieza, confeccionada en seda cady y ajustada a la cintura, combinaba una parte superior más ceñida con una falda ligera y con movimiento.
La reina acompañó el diseño con zapatos negros de Magrit, una cartera de mano de Felipe Varela, pendientes de perlas blancas y brillantes de Ansorena y un collar perteneciente a las llamadas joyas de pasar.
2014: un guiño a Asturias en azul
En 2014, el estilismo de Letizia incorporó un guiño a su tierra natal a través del color azul. Eligió un vestido de Felipe Varela, de silueta lápiz, sobre el que destacaba una malla azul zafiro confeccionada con cristales negros y mates.
Completó el conjunto con salones azules de Magrit y una cartera de mano de raso azul noche. Una elección elegante y cuidadosamente coordinada para una cita que tiene un significado especial para la reina, nacida en Oviedo.
2013: el vestido verde esmeralda
Uno de los looks más celebrados de Letizia en esta ceremonia fue el de 2013. La entonces princesa lució un vestido verde de inspiración años cuarenta, confeccionado en georgette de seda y bordado con cristales en tonos esmeralda y jade, además de diamantes negros.
El diseño, firmado por Felipe Varela, tenía manga larga semitransparente, falda con vuelo y escote barco. Para los complementos, escogió un bolso de mano tipo clutch de charol y zapatos a tono.
2012: una combinación clásica en blanco y negro
En 2012, Letizia se decantó por un conjunto de dos piezas de Felipe Varela. La parte superior era negra, de manga tres cuartos y decorada con rosas, mientras que la falda blanca de gasa aportaba ligereza y movimiento.
El estilismo demostraba que no siempre era necesario recurrir a un vestido para destacar en la ceremonia. La princesa completó la combinación con zapatos beige de tacón y una cartera negra.
2011: bordados florales y tonos tierra
Los tonos tierra marcaron la elección de Letizia en 2011. La princesa apostó por un diseño de tul de Felipe Varela, en una gama de colores tostados y decorado con bordados florales.
Para acompañar el vestido, eligió un recogido elegante y salones acharolados de Magrit. El resultado fue un estilismo de aire romántico, muy ligado a la estética que caracterizó sus primeras apariciones en los premios.
2010: un vestido negro con inspiración años cincuenta
En 2010, Letizia se decantó por un vestido negro de cóctel que evocaba la moda de los años cincuenta. La pieza tenía manga hasta el codo, cintura estrecha y largo por la rodilla, con un tejido brillante y una textura de estilo crochet que le daba personalidad.
La elección mostraba una de las fórmulas a las que la reina ha recurrido en numerosas ocasiones: un diseño oscuro y clásico con algún detalle especial que lo aleja de la sobriedad más convencional.
2009: vestido negro y chaqueta a tono
El negro también fue el protagonista en 2009. Letizia llevó un vestido entallado de Felipe Varela, decorado con aplicaciones, que combinó con una chaqueta de punto del mismo tono. Era una fórmula más cercana a los conjuntos coordinados que caracterizaban sus primeros años en la familia real.
Como calzado, escogió salones con plataforma de Magrit, una de las firmas habituales en su armario durante aquella etapa.
2008: el encaje azul celeste
En 2008, la entonces princesa eligió un vestido de encaje azul celeste, también firmado por Felipe Varela. El diseño se convirtió en uno de los más versátiles de su armario, ya que volvió a lucirlo en otras ocasiones.
Lo combinó con una cartera de mano a tono, decorada con una hebilla dorada, y zapatos plateados con un detalle floral en el lateral. En cuanto a las joyas, llevó pendientes de Yanes en forma de flor y un collar de Tous en tonos blancos y grises.
2007: vestido blanco y bolero a juego
El estilismo de 2007 destacó por el uso de medias blancas, un complemento poco habitual en sus apariciones posteriores. Letizia las combinó con un vestido blanco decorado con cristales plateados y un bolero de crepé del mismo tono, ambos diseños de Felipe Varela.
La propuesta mantenía una estética coordinada, con especial atención a los detalles y a la armonía entre las distintas piezas.
2006: un look premamá en rosa pastel
En 2006, Letizia acudió a la ceremonia embarazada de la infanta Sofía. Tras no asistir a la edición anterior por la proximidad del nacimiento de la princesa Leonor, regresó con un estilismo premamá compuesto por un vestido rosa pastel, con bordados en el bajo, y una chaqueta de tweed con lentejuelas.
El conjunto, firmado por Felipe Varela, se completaba con unos pendientes largos de perlas. Una elección delicada que se adaptaba a su embarazo sin renunciar al carácter formal de la cita.
2005: la ausencia de Letizia
La reina no asistió a la ceremonia de 2005 debido a la proximidad del nacimiento de su primera hija, la princesa Leonor. Por ese motivo, no hay un estilismo que incorporar a este recorrido.
2004: su debut como princesa de Asturias
En octubre de 2004, Letizia hizo su primera aparición en estos premios como princesa de Asturias, después de su boda con Felipe de Borbón en mayo de ese mismo año. Para la ocasión, confió en Felipe Varela y se alejó de los vestidos que protagonizarían muchas de sus elecciones posteriores.
Lució un conjunto de falda, blusa y abrigo en un tono crudo, coordinado con zapatos destalonados y un bolso de mano de estilo joya. Aquel look marcó el inicio de una relación con la ceremonia que, más de veinte años después, continúa despertando expectación cada otoño.
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