Unos científicos españoles descubren tres nuevas especies de gusanos “devora huesos” en la península ibérica: son los “ingenieros ecológicos de los ecosistemas”

Los organismos, novedosos para la ciencia, contribuyen a transformar la materia orgánica y devolver nutrientes al entorno

Las manchas en los huesos son del 'Osedax emmae'. (Pilar Ríos/IEO-CSIC)
Las manchas en los huesos son del 'Osedax emmae'. (Pilar Ríos/IEO-CSIC)
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Un equipo científico del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) y del Instituto Español de Oceanografía (IEO), ambos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha descubierto tres nuevas especies de gusanos marinos del género Osedax —llamadas Osedax emmae, Osedax teoi y Osedax martini— en el Cantábrico, el golfo de Cádiz y el Mediterráneo. El hallazgo, publicado en la revista Zoological Journal of the Linnean Society, ha elevado a 37 las especies conocidas de estos anélidos, popularmente llamados gusanos devoradores de huesos.

Los Osedax carecen de boca, ano e intestino. Sobreviven gracias a una estructura radicular que perfora los huesos de vertebrados depositados en el fondo marino y a las bacterias que albergan en su interior, encargadas de descomponer la materia orgánica que el gusano no puede digerir por sí mismo. “El género Osedax fue descubierto hace apenas dos décadas y, antes de nuestro trabajo, se habían descrito de manera formal 34 especies distribuidas por los océanos de todo el planeta”, ha explicado Sergi Taboada, investigador del MNCN. “De hecho, hace años participamos en la descripción de dos especies de este grupo que habitan en la Antártida y teníamos muchas ganas de saber qué especies podríamos encontrar en las aguas de la península ibérica”.

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Las tres nuevas especies han demostrado que incluso las costas españolas, pese a décadas de estudios oceanográficos, todavía esconden organismos sin catalogar en sus fondos marinos. “La pregunta que cabe hacerse es hasta qué punto sigue siendo desconocida la biodiversidad de los fondos marinos, incluso en regiones ya estudiadas como las aguas que rodean la península”, ha señalado Taboada.

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Huesos de vaca y cerdo como señuelo en el fondo del mar

Para localizar estas especies, el equipo ha recurrido a un método poco convencional: sembrar huesos de vaca y cerdo en el lecho oceánico y esperar meses a que los gusanos colonizaran los restos. El trabajo de campo se ha apoyado en los Lander, estructuras submarinas diseñadas por el IEO que se han instalado en nueve puntos distintos: el área marina protegida de El Cachucho, en el Cantábrico; el golfo de Cádiz; y el escarpe de Mazarrón, en el Mediterráneo.

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“Los dispositivos permanecieron durante varios meses en el fondo y después fueron recuperados durante campañas oceanográficas del IEO desarrolladas entre 2022 y 2024 a bordo de los buques Ángeles Alvariño y Ramón Margalef”, ha detallado Javier Cristobo, investigador del IEO, en un comunicado.

Una vez a bordo, los huesos se han inspeccionado de inmediato y los ejemplares recuperados han pasado después por análisis morfológicos y genéticos en el MNCN. Teresa Alonso, investigadora del museo, ha relatado el primer indicio del hallazgo: “Al mirarlas con la lupa, las tres especies presentan características diferentes, un indicio de que se trataba de especies nuevas para la ciencia”.

Osedax emmae ha aparecido únicamente en El Cachucho, a unos 500 metros de profundidad, y presenta rasgos morfológicos que los investigadores no esperaban encontrar dentro de su grupo evolutivo. Osedax teoi, en cambio, se ha localizado frente a Mazarrón, a más de 1.200 metros, y exhibe una mancha verde que ningún otro miembro del género había mostrado hasta ahora. Pero la especie de distribución más amplia ha resultado ser Osedax martini, detectada previamente sin descripción formal frente a Blanes y confirmada ahora también en Mazarrón y el golfo de Cádiz, entre los 50 y más de 700 metros de profundidad. Se trata además de la primera especie del género que ha presentado dos morfologías diferentes: individuos con manchas negras y otros con manchas rojizas.

Turon ha destacado el hallazgo más novedoso: “Por primera vez hemos identificado cuatro componentes bacterianos presentes en todas las especies analizadas. Estos resultados confirman el papel de Osedax y de los microorganismos asociados como ingenieros ecológicos de los ecosistemas que se forman alrededor de restos de vertebrados en el fondo marino, donde contribuyen a transformar la materia orgánica y devolver nutrientes al ecosistema”.

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