El PSOE está satisfecho con la deriva de la campaña. Se trataba de ir recortando distancia y considera que está siendo así. El primer golpe fue el momento del adelanto electoral, dejando como última instantánea de la legislatura a Junts, PP y Vox tumbando los decretos de vivienda. La muerte de Maricarmen aumentó el foco sobre los fondos buitre y la necesidad de intervenir el mercado, medida que apoya una amplia mayoría de los españoles, también los que votan a Junts, PP y Vox. El segundo fue un regalo de la derecha.
Empezó el diputado José María Figaredo, hablando de pensiones: “La solución que plantea Vox requiere una reforma estructural hacia un modelo mixto que combine el reparto con la capitalización individual, como han hecho otros países europeos”. Y siguió el PP, con Alberto Núñez Feijóo no en una entrevista sino en un mitin pidiendo “sacrificio” a los españoles, o con Ester Muñoz, esta en un podcast, asegurando que el sistema público “va a petar” y que su partido quiere “cambiar el modelo” de forma “valiente”, aunque sin especificar cómo.
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Ambos partidos se han visto obligados a rectificar. Santiago Abascal asegura que “nunca” han hablado de privatizar las pensiones y que si Vox gobierna, se van a pagar “como sea”. El PP ha salido al paso anunciando que las revalorizará en relación con el IPC, algo que no hizo plenamente en su anterior etapa en el poder, y que “reforzará” el sistema. Saben que han pinchado en hueso, un hueso en el que está cerca de uno de cada cuatro votantes y que registra el menor porcentaje de abstención de todos los grupos de edad.
Los pensionistas votan a PSOE y PP
En una semana en la que el FMI ha confirmado que España sigue liderando el crecimiento en Europa o con la hucha de las pensiones más llena que en 2018, cuando Pedro Sánchez fue investido, tras largos años sin recortes sociales, las dos fuerzas que aspiran a arrebatarle el país han metido en el corazón de la campaña conceptos que ni el PSOE podía imaginar se pronunciarían. Se ha puesto en alerta al sector de población con mayor peso electoral en España. Según datos de la Seguridad Social, son en torno a diez millones de personas con derecho a voto (de 38,7 millones en total).
El voto pensionista se concentra principalmente en PSOE y PP. Son el reducto del bipartidismo: según el CIS, un 35,7% votaría al PSOE y un 22% al PP (un 57,7% entre ambos), por solo un 4,4% a Vox, que es el favorito entre los más jóvenes. Y el PP necesita a Vox, pero no menos a esos diez millones de votantes, sin los que no podrá ganar unas elecciones porque votar, van a votar. Son los más fieles a los colegios electorales, con apenas un 4-5% de abstención frente al 25-30% que puede darse en global en unas generales.
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Entrevistado por Infobae, Miguel Ángel Vázquez Taín, presidente del Consejo General de Economistas de España, responde con claridad: “El sistema público de pensiones va a seguir funcionando. En los próximos años, con la jubilación de la generación del baby boom, se incrementará el número de pensionistas y el sistema sufrirá tensiones, pero hay que trasladar un mensaje de confianza: no está quebrado va a seguir existiendo. Otra cuestión es que sean necesarios ajustes. (...) Esas decisiones deberían centrarse más en la generosidad de las prestaciones que en los ingresos del sistema”.
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