Suspenden a un guardia civil por bloquear una inspección policial en un bar denunciado por ruido: estaba fuera de servicio y amenazó con “meter un paquete” a los agentes

El sargento se disculpó ante los agentes, pero el tribunal considera que entorpeció la actuación

Un agente de la Guardia Civil junto a un vehículo oficial. (GUARDIA CIVIL)
Un agente de la Guardia Civil junto a un vehículo oficial. (GUARDIA CIVIL)
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El Tribunal Supremo ha confirmado la sanción de cinco días de suspensión de funciones y pérdida de haberes a un sargento de la Guardia Civil por intervenir e increpar a dos policías locales durante una inspección nocturna en un bar de Arahal, Sevilla, cuando estaba fuera de servicio y vestido de paisano.

A las 05:10 del 30 de marzo de 2022, un vecino de la localidad sevillana de Arahal, llamó a la Policía Local porque no podía dormir. Detrás de la persiana casi cerrada del bar se oían voces y risas, pese a que el horario de cierre ya había pasado. Cuando los agentes acudieron al local, un sargento de la Guardia Civil que estaba de paisano salió al exterior y convirtió aquella inspección nocturna en un pulso con los policías.

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El sargento no estaba de servicio. Aun así, intervino cuando los agentes trataban de identificar al propietario del establecimiento y de aclarar qué ocurría dentro. Les dijo que era guardia civil, concretó que era sargento, comandante de puesto y abogado y les pidió que se cuadraran ante él. La sentencia relata que después empujó dos veces a uno de los policías y le advirtió de que les metería “un paquete” por haber levantado la persiana.

El sargento se disculpó 19 días después, pero no evitó la sanción

Ante la tensión del momento, la patrulla decidió no identificarlo allí. Sí identificó al dueño del establecimiento y levantó un acta por incumplir el horario de cierre, ya que había clientes dentro después de la hora permitida. Más tarde, los policías averiguaron que el hombre era sargento destinado en el Destacamento de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil de Utrera.

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Operativo de la Guardia Civil tras la huida de tres ocupantes de un coche robado que repostaron sin pagar en una gasolinera de Cáceres. Las imágenes incluyen el despliegue inicial y el rescate de uno de los detenidos, que saltó del vehículo en marcha e intentó ocultarse entre unas zarzas. (Guardia Civil)

El sargento volvió 19 días más tarde a las dependencias de la Policía Local de Arahal. Reconoció que su actitud pudo no haber sido correcta, pidió disculpas de forma reiterada y sostuvo que no quiso menoscabar la autoridad de los agentes. Los policías aceptaron el gesto y entendieron que el incidente pudo nacer de un malentendido. Esa rectificación posterior no evitó que la sanción disciplinaria quedara firme.

Cuatro años después y con una sentencia de un tribunal inferior de por medio, la Sala de lo Militar del Supremo ha considerado acreditado que el sargento entorpeció la actuación de dos agentes que cumplían con su deber y ha decretado su suspensión, rechazando que se tratara de un hecho aislado de escasa importancia, como así alegó el agente.

En su exposición de motivos, el Supremo ha apreciado una pluralidad de comportamientos, que van desde la interrupción de la inspección, la discusión con los policías, la exigencia de que se cuadraran hasta los empujones a uno de ellos. Motivos que respaldan una falta grave del artículo 8.1 de la Ley Orgánica 12/2007. La resolución ha declarado las costas de oficio y no concreta nuevas vías de recurso.

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