La historia de Fidèle, el perro más fotografiado del mundo que “se sentaba a observar los barcos” desde el balcón de su casa

El can falleció en febrero de 2016, después de una recaída de cáncer, tal y como anunció su dueña Caroline Van Langeraert

Fidèle, mirando a través del balcón de su casa (YouTube)
Fidèle, mirando a través del balcón de su casa (YouTube)
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Durante años, los turistas que recorrían los canales de Brujas, en Bélgica, buscaron una misma imagen: la de Fidèle, un labrador que descansaba junto a una ventana del alojamiento de su dueña, con vistas al canal Groenerei. Su presencia constante en ese balcón lo convirtió en una atracción para visitantes, cámaras e incluso producciones cinematográficas.

El perro vivía con Caroline Van Langeraert, propietaria de un hotel ubicado a pocos metros del agua. Cuando era joven, encontró un punto desde el que podía seguir el movimiento de las embarcaciones turísticas. Su dueña, según narra el youtuber encargado del canal Gatitos y Perritos Chidos, colocó un cojín para que se acomodara allí y el animal convirtió ese rincón como parte de su rutina.

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Fidèle, mirando a través del balcón de su casa (YouTube)
Fidèle, mirando a través del balcón de su casa (YouTube)

Desde la ventana, Fidèle permanecía con la cabeza entre las patas mientras los barcos con los visitantes avanzaban por el canal. De este modo, lo que para Fidèle eran sus momentos de descanso en los que se le podía ver echándose una siesta o admirando la vida de brujas, los turistas comenzaron a sacarle fotos.

Así fue como poco a poco fue ganando fama y pasó a conocerse como “el perro más fotografiado de Brujas”. Lo mejor de todo es que con el tiempo, esa historia llegó a las guías de freetours, hasta que tuvo su segundo de oro en la gran pantalla.

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Los turistas buscaban al labrador junto al canal Groenerei

La fama de Fidèle se extendió entre los visitantes extranjeros, que se detenían frente al hotel para tomar fotografías. Su imagen acabó apareciendo en postales, pinturas, carteles y fundas para teléfonos, como reconoce el diario local Nieuwsblad. Incluso recibió regalos enviados desde distintos países.

Pero su momento de gloria llegó con la película de ‘In Bruges’ en 2008, protagonizada por Colin Farrell. La producción ayudó a ampliar su reconocimiento internacional y atrajo a otros equipos de cine y televisión, además de fotógrafos y anunciantes interesados en registrar su rutina frente al canal.

Fidèle, mirando a través del balcón de su casa (YouTube)
Fidèle, mirando a través del balcón de su casa (YouTube)

La popularidad del animal contrastaba con la sencillez de su conducta. Fidèle no necesitaba realizar trucos ni participar en actividades especiales. Bastaba con que ocupara su sitio habitual y mirara el paso de los barcos, una escena que terminó asociada al paisaje turístico de la ciudad belga.

Una enfermedad obligó a su dueña a tomar una decisión

Fidèle fue un perro reconocido y querido durante años. Pero en febrero de 2016, su dueña anunció que el can había sufrido un deterioro acelerado en las últimas semanas. “El lunes pasado fuimos al veterinario y el diagnóstico no fue bueno”, declaró para el Nieuwsblad.

El 1 de febrero de 2016, a los 12 años, después de que el cáncer reapareciera. Su dueña decidió sacrificarlo tras evaluar la posibilidad de someterlo a una operación. “Quizás hubiéramos podido prolongar su vida dos meses más con una operación importante, pero ¿qué calidad de vida le habría quedado entonces?”, explicó Van Langeraert al diario belga.

La noticia generó mensajes de condolencias desde distintos países y también desde la propia ciudad de Brujas. La repercusión evidenció el alcance que había logrado la imagen del perro, conocida por viajeros que lo habían visto desde las embarcaciones o que habían llegado al hotel con la expectativa de encontrarlo junto a la ventana.

Van Langeraert explicó que el vínculo superaba la relación con una mascota. “Es un proceso de duelo difícil, porque lo sentía un poco como a un hijo”, afirmó. Ese mismo día, contó, recibió el mensaje de unos turistas estadounidenses que querían reservar una habitación de su establecimiento para conocer a Fidèle. El perro habría cumplido 13 años ese mismo mayo.

“Le encantaba jugar, adoraba pasear y se sentaba a observar los barcos como antes”, añadió. Pese a su amor, la mujer aseguró que “adoptar otro perro es impensable, porque Fidèle era un perro tan especial que es irremplazable”, sostuvo.

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