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Las herencias cambian: segundas parejas, hijos de distintas relaciones, criptomonedas, viviendas y donaciones obligan a replantear el testamento

El patrimonio digital y la transformación de las estructuras familiares complican los procesos sucesorios, señala el abogado Abel Marín, y alerta de los conflictos que pueden surgir al repartir viviendas, empresas y bienes con valor sentimental

Abel Marín, abogado especialista en Derecho de Testamentos y Herencias, Inmobiliario, Fiscal y Familia y socio fundador de Marín & Mateo Abogados. (Helena Margarit Cortadellas)

Las herencias ya no son las de hace una generación. Las familias han cambiado, el patrimonio se ha diversificado y, junto a las viviendas, cuentas bancarias o empresas, han aparecido nuevos activos que también deben encontrar su lugar en el reparto sucesorio. Segundas parejas, familias reconstituidas, hijos de distintas relaciones, criptomonedas, inversiones digitales y cuentas online forman parte de una realidad que está obligando a replantear cómo se planifica una herencia.

Ese es uno de los principales mensajes que el abogado y escritor Abel Marín, recoge en su libro Protege tu herencia. La obra, publicada por primera vez en 2021, ha sido ampliada y actualizada e incorpora nuevos capítulos, casos prácticos y una actualización fiscal para adaptarse a los cambios que se han producido en los últimos años.

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“Protege tu herencia no es un manual de derecho. Es un libro de divulgación sobre una cuestión muy importante que nos afecta a todos y que causa muchos conflictos familiares y mucho dolor”, señala Marín.

Con más de 20 años de experiencia profesional y tras haber acompañado a más de mil familias en procesos hereditarios, el abogado sostiene que muchos de los problemas que aparecen cuando llega una herencia no son nuevos, pero sí se desarrollan ahora en escenarios familiares y patrimoniales diferentes. La falta de planificación, sostiene, continúa siendo uno de los principales factores que alimentan las disputas entre herederos.

Las familias ya no son las mismas

Uno de los cambios que más está transformando el derecho sucesorio es la evolución de las estructuras familiares. La presencia de segundas parejas, familias reconstituidas y descendientes de diferentes relaciones introduce situaciones que pueden complicar la distribución del patrimonio cuando no existe una planificación previa.

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Estas nuevas realidades, a juicio de Marín, pueden multiplicar las situaciones que deben contemplarse antes de fallecer. La existencia de diferentes ramas familiares, nuevas parejas o hijos de relaciones anteriores puede hacer que las expectativas sobre determinados bienes no coincidan. A ello se suma la aparición de patrimonios más complejos, en los que una vivienda puede convivir con participaciones empresariales, inversiones financieras o activos digitales.

El problema, según el abogado, no se encuentra únicamente en determinar quién hereda, sino en lo que sucede cuando los herederos tienen intereses diferentes sobre los bienes. La vivienda familiar, una casa en el pueblo o un inmueble utilizado durante generaciones pueden tener un valor económico determinado, pero también una fuerte carga emocional. “Hay inmuebles que tienen una capa emocional muy importante. Ahí empiezan muchas de las tensiones familiares”, incide Abel Marín.

Uno de los errores más frecuentes que se cometen en la herencia.

El patrimonio digital entra en las herencias

A la transformación de las familias se suma otra revolución: la del patrimonio digital. Las criptomonedas, las cuentas en plataformas de inversión, los activos financieros contratados por internet, los correos electrónicos o determinados servicios digitales pueden formar parte del patrimonio de una persona sin que sus familiares sepan necesariamente que existen o cómo acceder a ellos.

Marín advierte de que una parte de ese patrimonio puede quedar fuera del alcance de los herederos cuando no existe información suficiente para localizarlo. “En los criptoactivos existe mucho capital perdido para siempre”, afirma.

La dificultad no reside únicamente en el valor económico de estos activos. También existe un problema de acceso y de conocimiento. Contraseñas, claves de recuperación, plataformas internacionales o cuentas digitales pueden convertirse en obstáculos para una familia que intenta reconstruir el patrimonio de una persona fallecida.

Por ello, Marín sostiene que la planificación sucesoria empieza a exigir algo más que un testamento tradicional: también requiere identificar qué activos digitales existen y cómo pueden ser localizados.

Viviendas y empresas, focos habituales de conflicto

Los inmuebles continúan siendo uno de los principales puntos de fricción entre herederos. Las discrepancias sobre el valor de una propiedad o sobre quién debe quedarse con ella pueden bloquear durante años el reparto de una herencia. “Lo que yo me quiero quedar lo valoro más barato y lo que se quieren adjudicar los demás lo valoro más caro. Eso sucede constantemente”, señala Marín.

La situación se complica cuando la herencia incluye una empresa familiar. En estos casos, el reparto no solo afecta al patrimonio de los herederos, sino también a la continuidad del negocio y a los trabajadores. “Muchas veces el objetivo del testador es que la empresa no cierre, que no despida trabajadores y que la familia no se rompa. Sin embargo, eso no siempre ocurre cuando llega la sucesión”, explica el abogado.

Ante esta situación, la planificación previa de la herencia es una herramienta importante para reducir el riesgo de que una diferencia entre familiares termine convirtiéndose en un conflicto judicial. “Puede que una solución no guste a todos, pero es mejor eso que pasar cinco años discutiendo en los tribunales”, defiende Marín.

Una notaria lee un testamento a los herederos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Donaciones, impuestos y residencia fiscal

La transformación de las herencias también tiene una dimensión fiscal. La nueva edición del libro revisa cuestiones como el impuesto de sucesiones, las donaciones en vida, la tributación de los inmuebles y las consecuencias fiscales vinculadas al cambio de residencia. Son decisiones que, según Marín, deben analizarse antes de ejecutarse porque una operación aparentemente sencilla puede generar una factura fiscal elevada.

“Hay personas que creen que una donación prácticamente no tiene coste y descubren después que deben afrontar decenas de miles de euros en impuestos. Siempre hay que hacer números antes de tomar una decisión”, advierte el autor del libro.

En materia de residencia fiscal, Marín también llama la atención sobre la diferencia entre trasladarse realmente a otro lugar y hacerlo únicamente sobre el papel: “Cambiar realmente de residencia es legal. Simularlo es un fraude de ley”. La planificación patrimonial, por tanto, no puede separarse de las consecuencias fiscales de cada decisión.

Otro de los mensajes del libro es que una herencia no debería planificarse como un documento inamovible. Las circunstancias familiares, el patrimonio y las relaciones personales pueden cambiar con el paso del tiempo. Por ello, “en la vida hay que hacer tantos testamentos como cambios importantes se produzcan”, indica el autor.

En este escenario, Abel Marín aconseja “hablar de herencias” en la familia, ya que “sigue siendo un tema tabú en nuestra cultura”. Reconoce que “muchas veces preguntas a tus padres si tienen hecho testamento y la reacción es pensar que ya estás esperando a que falten. Y eso es un error”.

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